17 de abril de 2010

Tercer Domingo de Pascua

Cambiaste mi luto en danzas,
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.

(Sal 29)

El final no será el luto,
el final será la alegría desbordante,
la danza trascendente.
El final no es la caída en el abismo,
el final es la elevación continuada,
el encuentro maravilloso,
la realización de los sueños.

PASCUA 03..