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29 de diciembre de 2013

Cartas de Navidad

Queremos compartir con todos vosotros las Cartas de Navidad del Vicariato.
D'annee en annee
De año en año
Carta de Navidad 2013. Oteiza
Carta de Navidad. Posadas
Carta de Navidad. Nagoda

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24 de diciembre de 2013

Navidad, esperanza activa de paz y justicia

Al menos desde el siglo IV las comunidades cristianas celebran, cerca del solsticio de invierno, en la fecha del 25 de diciembre, el nacimiento histórico de Jesús. Con alegría, contemplan y agradecen la “encarnación”, es decir que Dios se hace hombre, asume la condición humana y muestra su compasión por ella. Es una fiesta de esperanza activa que moviliza a construir la paz y la justicia.
Jesús aparece en esta fiesta como “el Sol de Justicia” del que habla el profeta Malaquías. Y los llamados “evangelios de la infancia”, primeros capítulos de Mateo y Lucas, ponen el acento en las raíces subversivas de Belén: justicia, fraternidad, libertad y paz.

En medio de la situación de continuada emergencia social en que vivimos, un grupo de personas cristianas de base nos hemos reunido para dar razón de nuestra esperanza. Nos gusta recordar algo que dijo el escritor, político disidente, y más tarde primer presidente de la República Checa Vaclav Havel: “La esperanza no es la convicción de que algo va a salir bien, sino la certeza de que todo tiene sentido, independientemente de cómo salga” Y así nos unimos con esperanza activa a quienes, de manera individual y comunitaria, se esfuerzan por alentar la esperanza de los pobres, se niegan a pactar con la actual realidad tal como nos es dada, y ejercitan, con paciencia y tenacidad, una imaginación creadora para cambiarla.

En un momento de enormes dificultades económicas, sociales y políticas nos sentimos a veces asaltados por el desánimo, la impotencia y la desesperanza, que no pocas veces desembocan en una actitud de enorme pasividad. Pero la difícil situación no va a cambiar por sí sola. Nada cambiará si no es fruto de un esfuerzo personal y colectivo. Somos creyentes convencidos de que ese modo de estar en la vida tiene su modelo más acabado en el estilo de vida de Jesús de Nazaret, que vino a servir y revolucionó la Historia al abrir los horizontes de una Nueva Humanidad.

Hoy la lucha por la Paz y la Justicia implica un esfuerzo denodado por combatir las desigualdades económicas, el hambre, la pobreza extrema, la desnutrición, las guerras, el analfabetismo y la insalubridad en tres cuartas partes de la Tierra. Entre nosotros, implica defender el derecho al trabajo, a vivienda digna, a pensiones decentes, a servicios públicos de salud y educación de calidad, gratuitos y accesibles. También favorecer la paz y la reconciliación, reconociendo con medidas prácticas el sufrimiento de las víctimas, atendiendo a los derechos humanos, y poniendo en marcha un diálogo inclusivo. En esta situación de emergencia social urgimos a todos los grupos políticos, sindicales y sociales que creen en esos derechos, valores y tareas, a dejar a un lado sus diferencias para alcanzar acuerdos básicos en favor de las personas y del bien común. Unimos nuestras voces y nuestras energías a las organizaciones que trabajan por la paz y la justicia, porque esa es una buena manera de celebrar la Navidad, es decir, el nacimiento de una Humanidad Nueva.

Esta nueva humanidad querida por Jesús requiere un cambio en nuestro estilo de vida. Pequeños gestos abren una puerta a otro mundo posible. Citemos algunos: esforzarnos por estar bien informados de la realidad y por encontrar y poner rostro a quienes sufren; estudiar las consecuencias de nuestras decisiones y de nuestra inacción; educar nuestro deseo para no apegarnos a cosas superfluas; vivir con más austeridad y dar parte de nuestros recursos a los más necesitados, repartir el trabajo disponible; compartir nuestro tiempo con personas solas y enfermas; no comprar productos a empresas que exploten a los trabajadores, empleen mano de obra infantil o no respeten las buenas prácticas ambientales; pensar muy bien a quién damos el voto cuando lleguen las elecciones, hacer objeción fiscal ante los gastos militares, y reaccionar frente al desarrollo del individualismo.

Existen hoy razones para la esperanza. Se nos hace cada vez más difícil soportar la tiranía del dinero y del insaciable poder financiero. Los pobres del mundo ya no aceptan su situación como un accidente de la naturaleza o un designio inexorable. Crecen y se mundializan los movimientos de indignación y resistencia que quieren eliminar el sufrimiento de las víctimas. La llegada del nuevo obispo de Roma, Francisco, hay que verla como un signo de esperanza: con él, la Iglesia empieza a usar un lenguaje sencillo y actual, vuelve a poner en el centro la buena noticia que es Jesús, escucha la voz del pueblo de Dios, y desea implicarse en el servicio de una humanidad fraterna, donde la misericordia y la compasión por las personas estén por encima de leyes y sentimientos de culpa; donde la sed de amor y justicia no quede empañada por ambiciones ajenas al Evangelio.

La fiesta de Navidad renueva nuestra esperanza. Dios se hace humano, sufre al lado del débil, nos interpela y nos llama a mirar el mundo con compasión. “Al que tenga sed y le busque, Él le dará a beber gratis del manantial del agua de la vida”, leemos en el último capítulo del libro que cierra la Biblia. Deseamos compartir esa convicción con quienes, de una forma u otra, celebrarán estos días unas fiestas que traen esperanza de paz y justicia. Eguberri on. Feliz Navidad.

Pamplona, diciembre 2013

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19 de diciembre de 2013

TÍS TÍ ARE

Mantengan el suspense sobre el título que lo voy a explicar después. Antes quiero decir algo sobre las dos últimas tonterías que he visto en las vallas publicitarias: una anuncia moda: “Llega tu otoño”; otra es sobre un coche: “De Mii a Mío por 2 euros al día”.
Las dos coinciden en considerar a sus destinatarios, o sea nosotros, tan irremediablemente estúpidos que sólo nos fijaremos en lo que lleve delante su correspondiente posesivo: mi otoño, mi coche…,misma táctica que en mis documentos, mis descargas, mis imágenes, mi iphone, mi ipad…Y la nueva ola de “yo cuantificado” que se nos viene encima: mis calorías, mis latidos, mi tensión, mis sensores… Y lo malo es que la cosa no es reciente y se remonta a mi infancia: ya entonces el devocionario que usábamos niños y niñas era el “Mi Jesús”. No tenemos remedio.

Lo constata Rilke en uno de sus poemas:
“No debes tener miedo, Dios. Ellos dicen mío
a todas esas cosas, tan pacientes.
Son como el viento
que roza las ramas y dicen: árbol mío.
Dicen mío y llaman su posesión
a lo que se cierra cuando se acercan,
al modo que un insulso charlatán
llama acaso suyo al sol y al relámpago…

Y en medio de este pringue pegajoso del yo, mi, me, conmigo y para mí, emerge la “pasarela Belén” por la que vuelven a desfilar, como cada año, unos personajes peculiares con aire de vivir ajenos al tema de los posesivos e incapacitados para decir: mi posada, mi establo, mi pesebre, mi paja, mis pañales, mis ángeles, mis pastores… Y ahora es cuando viene lo del tís tí are del título en griego: “quién cogía qué” sería la traducción en bruto de lo que dice Marcos al contar que los soldados echaron a suertes las vestiduras de Jesús. “Que cada cual coja lo que quiera o pille lo que pueda…”, diríamos hoy.

Como si fueran dos páginas distantes del Evangelio pero que al doblarlas coinciden, la escena del comienzo de la vida de Jesús está ya “anticipando tendencia” de cómo van a ser su trayectoria y su final. Ya desde el principio lo encontramos acampado en un espacio público, abierto y a la intemperie, sin puertas, defensas, cerrojos o alambradas. Qué acierto el del posadero al reservarse el derecho de admisión y no dejar entrar a aquella pareja de indocumentados sin blanca. Que esto no es Lampedusa, oiga, y yo no hago más que seguir directrices europeas y estoy muy satisfecho de haberme adelantado a la “Jornada Mundial contra las Migraciones Indeseables”, que debería celebrarse todos los 24-D.

Así que el niño se quedó fuera en plan “indignadito”, precursor de los que vendrán después y que sabrán poco de propiedad privada, ese inviolable derecho que permite a algunos “obtener, poseer, controlar, emplear, disponer de, y dejar en herencia tierra, capital, cosas y otras formas de propiedad”, según la definición de Wikipedia.

Perteneció al colectivo de los que carecen de estrategias para proteger lo suyo y no consiguen entender las bondades de “lo privado”: desde que salió de Nazaret, no supo ya lo que era disponer de casa propia ni de un lugar donde reclinar la cabeza. Pescaba, dormía y cruzaba el lago en una barca de amigos; comía y bebía donde le invitaban y, cuando fue él quien dio de comer a la gente, solo pudo ofrecerles como asiento la hierba de un descampado. Pidió prestados el borrico sobre el que entró en Jerusalén y la sala en la que se despidió con una cena de los que llamaba suyos, porque él sólo usaba los posesivos para decir “mi Padre” y “mis hermanos”.

Al morir, echaron a suertes su túnica y volvió a estar tan desnudo como en el pesebre.

Se nos anuncia una gran alegría: nos ha caído en suerte un Niño. Que cada uno coja de él lo que quiera. Y que siga haciendo lo mismo que él hizo en memoria suya.

(Dolores Aleixandre RSCJ. ALANDAR, Diciembre 2013)

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18 de diciembre de 2013

25 aniversario de la aprobación de las Constituciones del Instituto Sagrada Familia de Burdeos.

Hoy, 18 de diciembre de 2013, EL GRUPO APOSTÓLICO Y CONTEMPLATIVO, RENOVAMOS Los votos.
Además es el 25 aniversario de la aprobación de nuestras constituciones y coincide con la festividad de Nuestra Señor de la Esperanza.
DECRETO DE APROBACIÓN DE LAS CONSTITUCIONES DE LAS HERMANAS DE LA SAGRADA FAMILIA DE BURDEOS

Roma 1988

CONGREGACIÓN
PARA LOS RELIGIOSOS
Y LOS INSTITUTOS SECULARES

Prot. n. B 12 - 1/81

De acuerdo con las disposiciones del motu proprio «Ecclesiae Sanctae» (11,6), las Hermanas de la Sagrada Familia de Burdeos han procedido a la revisión de sus Constituciones y han presentado a la Sede Apostólica el proyecto elaborado por su Capítulo General.

La Congregación para los Religiosos y los Institutos seculares ha examinado atentamente el documento, aportando diversas modificaciones. En los textos, ha reconocido la vocación de las Hermanas, unidas en una misma consagración a Solo Dios, al servicio del Reino. Unas, dedicadas a la acción apostólica, continúan la misión de Cristo por la educación, el cuidado de los enfermos, el trabajo social; otras, entregadas enteramente a la contemplación, prolongan en la soledad la actitud orante de Jesús vuelto hacia el Padre. Conforme a la gracia recibida por Pedro Bienvenido Noailles, juntas encuentran su inspiración en la Sagrada Familia de Nazaret, «dulce imagen de la Trinidad», de quien sus comunidades fraternas quieren dar testimonio.

Por el presente Decreto, la Santa Sede concede pues la aprobación solicitada. Esta medida no deroga en nada a las disposiciones del Derecho universal.

La Congregación para los Religiosos y los Institutos seculares desea que todas las religiosas de la Sagrada Familia, viviendo en autenticidad según estas Constituciones, permanezcan fieles en el cumplimiento de su misión en la Iglesia y en el mundo. Que la presencia maternal de María, «Nuestra Señora de Todas las Gracias», les ayude a dar a conocer y hacer amar a Jesucristo, y a anunciar los tiempos nuevos en que todos los hijos del Padre serán congregados en una sola familia.

No obstando nada en contra.

Dado en Roma, a 18 de diciembre de 1988, aniversario de la primera aprobación pontificia de las Constituciones.

v. Fagiolo J.Jerome Cardo Hamer O.P.
Sec Pref.

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2 de diciembre de 2013

Queremos hacernos eco de la Exhoratación Apostólica Evangelii Gaudium del Santo Padre Francisco
Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium

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