13 de abril de 2010

El comercio justo ¿Sólo una opción o una opción justa?

El 8 de mayo de 2010 se celebrará el Día Mundial del Comercio Justo. Será, a la vez, una celebración a nivel internacional y una promoción del comercio justo. Los eventos tendrán lugar en más de 80 países.
Participarán: empresas, organizaciones sin fines de lucro, iglesias, grupos estudiantiles, asociaciones civiles, tiendas y se organizarán diversos actividades de acogida - como degustación de productos del Comercio Justo, charlas, conciertos de música, desfiles de moda y mucho más - para promover el Comercio Justo y la campaña por un comercio justo, junto con los agricultores y artesanos.
“El Comercio Justo es una asociación internacional en crecimiento, basada en el diálogo, la transparencia y el respeto, que busca una mayor equidad hacia los pobres en el comercio internacional. Contribuye a la sustentabilidad ofreciendo mejores condiciones comerciales, asegurando los derechos de los productores y trabajadores marginalizados, especialmente en el sur. El comercio justo está enfocado particularmente a exportar, a los países desarrollados sus productos: artesanía, café, cocoa, azúcar, te, plátanos, miel, algodón, vino, frutas y flores, con precios garantizados y ofreciendo un mercado, que los granjeros pueden planear para el futuro. Con la reinversión en proyectos comunitarios se garantizan los beneficios de las comunidades locales.
Las prácticas del comercio justo pueden ser un catalizador que vaya dando forma a un estilo alternativo de globalización, que valore la solidaridad y promueva unas relaciones más equitativas. Las instituciones religiosas poseen un poder económico inmenso. Al usar nuestros recursos financieros en hacer compras para un comercio justo, estaremos participando en la conformación de una economía global que respete los derechos del trabajador, y que permita el flujo de recursos hacia las naciones en desarrollo, dando una nueva dirección a la misión y al compromiso de las instituciones religiosas.
Con solo decidirse a beber una taza de café o te del “comercio justo” en tu comunidad religiosa, podría hacerse algo importante para cambiar la vida de los pobres. Muchos estamos alarmados por el nivel de pobreza y de exclusión en el mundo. Al tomar una decisión, relativamente sencilla, bebiendo o comiendo un producto que garantice un precio justo para una persona pobre, estás dando un viraje en contra de la pobreza, conduciendo el mundo hacia una situación más justa y equitativa. Estás haciendo uso del poder de compra como un instrumento para inclinar la balanza a favor de los pobres. Este testimonio podría alentar a otros hermanos o hermanas a través del mundo a hacer algo similar

¿Qué podemos hacer?
- Hablar con los miembros de la comunidad local. y/o con la persona responsable de la compra de productos alimenticios para tu comunidad. Para empezar comprometerse a comprar al menos un producto de Comercio Justo.
- Ampliar el reto hacia otros miembros de tu Instituto especialmente a los de los países desarrollados.
- Explorar la posibilidad de cooperar con otras instituciones del vecindario. Para los regalos de Navidad, cumpleaños y otras ocasiones tener en cuenta los productos del Comercio Justo
- Si vives en un país del Sur en vías de desarrollo, y tienes contacto con los agricultores o artesanos, explora con ellos las posibilidades de participar en actividades de Comercio Justo.
- Después de algunos meses, evalúa la experiencia y su impacto en la comunidad.

Los párrafos anteriores están tomados de un folleto preparado por la JPIC / UISG en Roma. El texto completo se encuentra en el documento adjunto. Si necesitas más información sobre Comercio Justo, una gran cantidad de material está disponible en la web en todo el mundo. Es conveniente leer algunas historias, ver los rostros de aquellos cuyas vidas han cambiado para mejor… Y vamos a recordar las razones por las que las iniciativas de Comercio Justo nos conciernen:

“Como consecuencia del destino universal de los bienes y de nuestro compromiso en el seguimiento de Jesús, estamos llamadas a una solidaridad real con los pobres y con aquellos que trabajan en la construcción de una humanidad más fraterna fundada sobre la justicia y el amor” (Const. Art. 100)
“Movidas por nuestra pasión por el Reino de Dios, discernimos las llamadas del Espíritu, en los signos de los tiempos, especialmente en la voz de los pobres comprometiéndonos con audacia y valentía a buscar con ellos las condiciones de vida que aseguran la dignidad para todos.” (Compromiso Colectivo 2008)


Para muchas de nosotras el Comercio Justo no exige demasiada "valentía y audacia" - simplemente el deseo de estar más atenta, hacer un esfuerzo para buscar los productos, y tal vez pagar un poco más en nombre de la justicia.