30 de junio de 2011

¿Cómo contemplar el Corazón de Jesús y el Corazón de María?

El corazón es un signo sencillo que encierra un gran misterio. Es asequible, concreto y profundo. Dice más de lo que es, mucho más. Está cargado de afectos. Referirse al corazón es un modo sintético de considerar el gran misterio de la entrega en el amor. Los enamorados pintan corazones en los árboles y en las iglesias.
El Sagrado Corazón no es sólo una representación sensible, ni su devoción se queda en un conjunto de prácticas religiosas. La devoción al Sagrado Corazón evoca el amor del Hijo de Dios que se encarnó por amor y que entregó su cuerpo en la cruz mediante un acto de amor. Esta devoción ayuda a centrar la vida espiritual en el amor de Jesús, rico en misericordia.

Si alguien tiene sed que venga a mí y beba (Jn 17, 37)
El buscador de Dios encuentra en la oración una respuesta. La meditación diaria es un momento de gracia en que el Espíritu Santo viene con Su poder y nos cubre con Su sombra (cf Lc 1,35). Allí, el amor se convierte para el sediento en la única ocupación.

Desde el día en que el soldado traspasó el costado de Jesús con su lanza (Jn 19,34), la Iglesia es regada por esa fuente de la que mana la Vida. Por eso ayuda mucho contemplar en la oración la herida en el costado de Jesús. Junto a María, al pie de la cruz, ver cómo brotan el agua y la sangre, figuras del bautismo y de la eucaristía. Es un continuo fluir de la misericordia divina que nos lava y nos nutre y sacia nuestra sed a través de los sacramentos. El costado traspasado de Jesús nos baña con su infinita misericordia que brota del manantial del amor: el Sagrado Corazón.

Un modo de contemplar el amor de Jesús es, pues, a través del costado traspasado. Les comparto tres consideraciones delante de la herida del costado de Jesús que me han ayudado en la oración:

1. Dios nos ama con un corazón humano
Una dificultad frecuente en la vida de oración consiste en que se ve el mundo espiritual demasiado lejano a nuestra realidad cotidiana. Me gusta imaginar a un bebé buscando desde el suelo la mirada de su padre sin poder alcanzarlo. De pronto el padre se tumba en el suelo, se pone a su nivel y le sonríe. Luego lo carga y lo levanta. Nosotros no alcanzamos a Dios y, de pronto, Él desciende hasta nosotros y nos eleva a Sí.
En Cristo, Dios se hace asequible. (cf Jn 1,14) El Corazón de Jesús representa la humanidad de Cristo; lo vemos como uno de los nuestros. Dios se encarnó para amarnos con un corazón humano. Así nos permitió vivir la comunión de vida con Él. Y cuando vemos a Dios amándonos así, con un corazón como el nuestro, nos brota espontáneo decirle: ¡Así te necesito, de carne, sangre y hueso!
Si el amor de Dios nos parece demasiado espiritual para estar a nuestro alcance es que aún no conocemos a Jesús de Nazareth, el que nació en Belén y murió en Jerusalén por amor a nosotros.

2. Contemplar para escuchar
Otra dificultad que se plantea continuamente en la dirección espiritual y en los cursos de oración cuando se explica que orar es sobre todo escuchar, es la pregunta ¿Y qué significa escuchar en la oración? ¿Cómo se hace para escuchar a Dios? Mi respuesta suele ser: si quieres escuchar, contempla.
Contémplalo en la cueva de Belén, contémplalo en la cruz, contémplalo en la creación, contémplalo en el Sagrario, contempla los corazones traspasados de Jesús y de María…. y escucharás que te dice que te ama.

Contemplar los misterios de la vida de Cristo es comprobar la abundancia del amor de Dios a nosotros. "Mirarán al que traspasaron" (Jn 19, 37; Zac 12, 10). Mirarle con los ojos interiores, mirarle sobre todo cuando estamos dolidos y arrepentidos y escuchar que nos dice una y otra vez: “No pasó nada, te sigo amando igual”.
Así se lo dijo a Sor Faustina:
“Has de saber hija mía, que mi corazón es la Misericordia misma. Desde este mar de Misericordia las Gracias se derraman sobre el mundo entero. Ningún alma que se haya acercado a Mí ha partido sin haber sido consolada. Cada miseria se hunde en mi Misericordia y de este manantial brota toda Gracia salvadora y santificante..." (Diario de Sor Faustina # 1777, p. 626)

3. Dejarse amar
¿Quién entiende la pasión de Cristo? ¿Quién entiende la Eucaristía? No tratemos de entender, son misterios que más bien es preciso contemplar y agradecer.
Este icono que apareció en el siglo XII en Oriente es fuente de fecunda inspiración.
Centra la mirada en las manos de Jesús. No están atadas con cuerdas. Las cuerdas que le atan debe descubrirlas el corazón contemplativo: son las cuerdas del amor a la Iglesia. Se encuentran libres, pero Jesús libremente se somete y se ofrece como manso cordero.

“Nadie me quita la vida, yo la doy voluntariamente” (Jn 10,18) “Su no-violencia es la fuerza del amor” (Jean Corbon)

Después de resucitado quiere quedarse con las manos voluntariamente atadas, preso en el Sagrario, para que vaya a visitarle y allí encontrar yo mi descanso: “Venid a mí los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré” (Mt 11, 28). Él es el preso y sin embargo, cuando voy a acompañarle, soy yo el que sale consolado.
Para mí, éste icono, llamado “Del esposo”, es el icono de los Corazones traspasados de Jesús y de María. Mira los rostros de Jesús y de María.
Jesús reclina su cabeza sobre la Madre, significando aceptación. Y María, representándonos a todos nosotros, se une a Jesús llena de compasión (en este contexto puedes leer con provecho el artículo ¿Cómo sé si rezo bien el rosario?). Ese diálogo contemplativo de la mirada de María, nos hace comprender que el quehacer en la oración es dejarse amar y amar. El rostro de Cristo Redentor: manso y misericordioso. En sus ojos cerrados repasa la historia de tu vida y de la suya, deja que te invada de paz y junto con San Pablo concluye sin decir palabra: “Me amó y se entregó por mí” (Gal 2, 20)
Y una vez que has experimentado el grande amor que Dios te tiene: dale amor. El camino nos lo indican las dos manos de María. ¿Hacia dónde están orientadas? Hacia el costado traspasado: así nos muestra ella el camino de la interioridad y la conversión. Conocer el amor, vivir el amor, compartir el amor.
Este icono me dice que la oración, más que actos y técnicas es un tiempo para estar juntos, sin preocuparnos de pasos y de métodos, sino de estar en su presencia, contemplando el rostro de Cristo. Estarse allí, como María: dándole amor, gustando su amor, compartiendo su amor.

Una sugerencia para la meditación personal en la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

En la solemnidad del Sagrado Corazón haré mi oración de esta manera, tal vez alguno quiera hacer lo mismo: trayendo a la memoria el icono de los Corazones traspasados estaré rumiando esta expresión de San Agustín que me hace tanto bien en el momento presente de mi vida:

“El pasado ponlo en las manos de la Divina Misericordia.
El futuro en manos de la Divina Providencia.
El presente en manos del Divino Amor.”
¡Sagrado Corazón de Jesús! En ti confío.

26 de junio de 2011

La Eucaristía, vida y fortaleza del voluntariado cristiano

Festividad del Corpus Christi, día de la Caridad (26 de junio de 2011)

“Estoy en medio de vosotros como el que sirve”(Lc 22,27). Estas palabras del Señor Jesús centran nuestra atención y compromiso este año en la fiesta del Corpus Christi cuando la Comunidad Europea celebra el Año Europeo del Voluntariado. Dos celebraciones que para nosotros, cristianos, no resultan entre sí extrañas ni indiferentes, sino muy relacionadas y mutuamente implicadas.
En el misterio de la Eucaristía hacemos memoria de la vida del Señor entregada hasta el extremo, hasta darlo todo, hasta hacerse Cuerpo entregado y Sangre derramada [1]. Como dice Benedicto XVI, «cada celebración eucarística actualiza sacramentalmente el don de la propia vida que Jesús ha hecho en la Cruz por nosotros y por el mundo entero» [2]. Y en el acto oblativo de Jesús, hacemos también memoria de todos los hombres y mujeres que saben hacer entrega de su tiempo, su trabajo, su servicio, su vida en favor de los hermanos [3]. Por eso, cuantos creemos en Jesús y hemos decidido hacer de nuestra vida una vida entregada con Él al servicio de los otros, encontramos en la Eucaristía la fuente y el alma de nuestro voluntariado.

1.- Reconocemos y agradecemos la generosidad del voluntariado cristiano.
Al hacer memoria de esta estrecha relación entre Eucaristía y voluntariado el primer sentimiento que surge en nosotros es de reconocimiento y gratitud. Reconocimiento sincero porque somos una Iglesia rica y generosa en voluntariado, cosa que podemos afirmar mirando la presencia de los cristianos allí donde hay pobres, enfermos, personas abandonadas y seres humanos excluidos.
La Iglesia es en sí misma como un cuerpo hecho de miembros que ponen cada uno lo mejor de sí mismo al servicio de los otros: unos su capacidad de enseñar, otros su don de profetizar, otros su don de curar, otros su don de servir a los más pobres y repartir el pan, todos su capacidad de amar [4]. Hasta tal punto es así que la Iglesia no se comprende a sí misma sin esta multitud de servidores en la que se expresa su identidad más honda de ser «como un sacramento o signo e instrumento de la unión íntima de los hombres con Dios y de todos los hombres entre si» [5].
Los cristianos sabemos que amor a Dios y amor al prójimo son inseparables [6]y que «cerrar los ojos ante el prójimo nos convierte también en ciegos ante Dios» [7]. Esta fusión de estos dos amores es la que hace de nosotros una comunidad en la que cada uno pone su vida al servicio de los otros, sea de manera espontánea e individual, sea de manera comunitaria y organizada, de tal modo que bien podríamos decir que el voluntariado es el modo de ser connatural de todo cristiano.
Por eso, queremos tener una palabra de gratitud para todos los que ponéis vuestra vida de manera voluntaria y gratuita al servicio de los otros en los múltiples servicios de la comunidad cristiana: sea como catequistas, educadores, servidores de la Palabra, responsables de movimientos, servidores del bien común en el compromiso público-político y en la atención a los pobres.

2.- La Eucaristía, memoria de Jesús y del servicio a los pobres
Al contemplar a Jesús en el sacramento de la Eucaristía recordamos y actualizamos lo que él dijo e hizo en la Última Cena con sus discípulos: «Haced esto en memoria mía»[8]. Una memoria que encierra y actualiza toda su vida: sus palabras, sus gestos, su cercanía a los pobres, su entrega hasta la cruz y su resurrección.
El Evangelio de Juan no incluye la narración de la institución de la Eucaristía y nos presenta en su lugar el lavatorio de los pies que finaliza con estas palabras de Jesús: «Os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis»[9], un mandamiento que evoca el otro de «haced esto en memoria mía» y con el que Jesús explica de modo inequívoco el sentido de la Eucaristía[10].
Celebrar la Eucaristía y estar al servicio de los otros, en especial de los pobres, son dos formas inseparables de recordar a Jesús. Así lo expresa Pablo en el primer relato que tenemos de la Eucaristía al corregir a sus cristianos diciéndoles: «cuando os reunís en comunidad, eso no es comer la Cena del Señor, pues cada uno se adelanta a comer su propia cena, y mientras uno pasa hambre, el otro está borracho»[11].
La autenticidad de la Eucaristía se refleja en gran parte en «un compromiso activo en la edificación de una sociedad más equitativa y fraterna»[12], de modo que celebrar la Eucaristía es también hacer memoria de los pobres y de las pobrezas de la sociedad.

3.- La Eucaristía, alimento del espíritu del voluntariado
Puesto que Eucaristía y servicio a los pobres son inseparables, los obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Social os invitamos a todos los voluntarios, de manera especial a quienes dedicáis vuestro voluntariado al servicio caritativo y social, a alimentar vuestra vida en la comunión eucarística y en lo que ésta significa. Y junto con nuestra palabra de aliento, os queremos hacer llegar también nuestra afectuosa exhortación en este día:
a) Vivid vuestro voluntariado como una verdadera vocación y misión.
Habéis sido ungidos por el Espíritu para ser Buena Noticia para lo pobres[13]. Sentios llamados y enviados por el Señor en el seno de la comunidad cristiana para ser manifestación y testimonio del amor de Dios. Sentid que vuestro servicio, como vocación divina, es un verdadero ministerio de la caridadtan digno y necesario en la Iglesia y en el mundo como cualquier otro. Y no olvidéis que este servicio os compete de manera individual, pero es también tarea que compete a toda la comunidad eclesial[14]. Vivid, pues, vuestro voluntariado como una verdadera vocación y vividlo muy en comunión con la vida y misión de vuestra comunidad cristiana.
b) Alimentad en Cristo vuestra espiritualidad.
Una caridad sin Espíritu no será nunca una verdadera caridad[15]. Y la espiritualidad que da consistencia a nuestra caridad es trinitaria y es eucarística[16]. Su fuente está en la experiencia del amor de Dios y en la vivencia de la Eucaristía. El servicio de la caridad «es amor recibido y ofrecido»[17], por eso necesita personas capacitadas profesionalmente pero, sobre todo, necesita personas configuradas con Cristo en la dinámica de su entrega[18]. Sólo así se puede mirar a los pobres con los ojos de Dios y amarlos con el corazón de Dios. No caigáis nunca en la tentación de vivir el servicio caritativo y social sin la experiencia de Dios en la Eucaristía y en los hermanos.
c) Trabajad por la justicia y trascendedla con la gratuidad.
Trabajamos por la justicia y hay que dar a cada uno lo “suyo”, lo que le pertenece, lo que le corresponde en justicia. Pero “la caridad va más allá de la justicia, porque amar es dar, ofrecer de lo «mío» al otro; pero nunca carece de justicia, la cual lleva a dar al otro lo que es «suyo», lo que le corresponde en virtud de su ser y de su obrar. No puedo «dar» al otro de lo mío sin haberle dado en primer lugar lo que en justicia le corresponde. Quien ama con caridad a los demás, es ante todo justo con ellos”[19].
Debemos sentirnos motivados por la caridad para dar a los necesitados aquello que deberían recibir de otros en justicia, y que les falta a causa de la torpeza humana. Vosotros sois testigos para el mundo de que es posible y hace feliz la experiencia de la gratuidad, la experiencia de dar gratis lo que gratis habéis recibido y de trascender la justicia con la gratuidad y la misericordia[20].
d) Promoved siempre el desarrollo integral.
Es necesario recuperar la centralidad y el protagonismo de la persona y promover su desarrollo integral. El auténtico desarrollo humano afecta a la totalidad de la persona en todas sus dimensiones, material y espiritual, individual y comunitaria, natural y sobrenatural [21]. Este servicio a la persona es fundamental en una cultura que limita el horizonte del desarrollo al ámbito material o que reduce el alma humana a lo psíquico y emocional [22]. Estad atentos a todas las dimensiones que configuran la dignidad de la persona y trabajad para que ésta pueda desarrollarse en toda su integridad.
e) Colaborad en la reconstrucción de la verdad, de la justicia y el amor
En la actualidad, cuando de nuevo se recrudecen los problemas económicos y de convivencia en tantas poblaciones del mundo y en nuestra propia sociedad, queremos invitaros con palabras de la encíclica Mater et magistra, cuyo 50 aniversario celebramos, a “la reconstrucción de las relaciones de convivencia en la verdad, en la justicia y en el amor… ni la justicia ni la paz podrán existir en la tierra mientras los hombres no tengan conciencia de la dignidad que poseen como seres creados por Dios y elevados a la filiación divina [23]”
f) Y vosotros, los jóvenes, descubrid el valor de una vida hecha servicio
Por último, cerca ya de la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud que tendrá lugar en Madrid el próximo Agosto, os invitamos a vosotros, los jóvenes, a abrir los oídos y el corazón a las palabras que os dirigirá el Santo Padre y a descubrir el voluntariado como un camino gozoso de servir a Dios y a la humanidad respondiendo con generosidad a lo que la Iglesia necesita y espera de vosotros.
Pedimos al Señor que nos conceda tener un corazón de voluntarios, de servidores de la comunidad, tal como nos lo enseñó el Señor que no vino a ser servido, sino a servir:

Quiero ser, Padre, tus manos, tus ojos, tu corazón.
Mirar al otro como Tú le miras:
con una mirada rebosante de amor y de ternura.
Mirarme a mi, también, desde esa plenitud
con que Tú me amas, me llamas y me envías.
Lo quiero hacer desde la experiencia del don recibido
y con la gratuidad de la donación sencilla y cotidiana
al servicio de todos, en especial de los más pobres.
Envíame, Señor,
y dame constancia, apertura y cercanía.
Enséñame a caminar en los pies del que acompaño y me acompaña.
Ayúdame a multiplicar el pan y curar las heridas,
a no dejar de sonreír y de compartir la esperanza.
Quiero servir configurado contigo en tu diaconía.
Gracias por las huellas de ternura y compasión
que has dejado en mi vida.
En tu Palabra encuentro la Luz que me ilumina.
En la Oración, el Agua que me fecunda y purifica.
En la Eucaristía el Pan que fortalece mi entrega y me da Vida.
Y en mi debilidad, Señor, encuentro tu fortaleza cada día.
Amén

Reavivar la memoria de Jesus

26 de junio de 2011
El Cuerpo y la Sangre del Señor
Juan 6,51-58

La crisis de la misa es, probablemente, el símbolo más expresivo de la crisis que se está viviendo en el cristianismo actual. Cada vez aparece con más evidencia que el cumplimiento fiel del ritual de la eucaristía, tal como ha quedado configurado a lo largo de los siglos, es insuficiente para alimentar el contacto vital con Cristo que necesita hoy la Iglesia.
El alejamiento silencioso de tantos cristianos que abandonan la misa dominical, la ausencia generalizada de los jóvenes, incapaces de entender y gustar la celebración, las quejas y demandas de quienes siguen asistiendo con fidelidad ejemplar, nos están gritando a todos que la Iglesia necesita en el centro mismo de sus comunidades una experiencia sacramental mucho más viva y sentida.
Sin embargo, nadie parece sentirse responsable de lo que está ocurriendo. Somos víctimas de la inercia, la cobardía o la pereza. Un día, quizás no tan lejano, una Iglesia más frágil y pobre, pero con más capacidad de renovación, emprenderá la transformación del ritual de la eucaristía, y la jerarquía asumirá su responsabilidad apostólica para tomar decisiones que hoy no nos atrevemos ni a plantear.
Mientras tanto no podemos permanecer pasivos. Para que un día se produzca una renovación litúrgica de la Cena del Señor es necesario crear un nuevo clima en las comunidades cristianas. Hemos de sentir de manera mucho más viva la necesidad de recordar a Jesús y hacer de su memoria el principio de una transformación profunda de nuestra experiencia religiosa.
La última Cena es el gesto privilegiado en el que Jesús, ante la proximidad de su muerte, recapitula lo que ha sido su vida y lo que va a ser su crucifixión. En esa Cena se concentra y revela de manera excepcional el contenido salvador de toda su existencia: su amor al Padre y su compasión hacia los humanos, llevado hasta el extremo.
Por eso es tan importante una celebración viva de la eucaristía. En ella actualizamos la presencia de Jesús en medio de nosotros. Reproducir lo que él vivió al término de su vida, plena e intensamente fiel al proyecto de su Padre, es la experiencia privilegiada que necesitamos para alimentar nuestro seguimiento a Jesús y nuestro trabajo para abrir caminos al Reino.
Hemos de escuchar con mas hondura el mandato de Jesús: "Haced esto en memoria mía". En medio de dificultades, obstáculos y resistencias, hemos de luchar contra el olvido. Necesitamos hacer memoria de Jesús con más verdad y autenticidad.
Necesitamos reavivar y renovar la celebración de la eucaristía.

José Antonio Pagola

Corpus Christi

26/06/11
Día de la Caridad: “Sociedad con valores, sociedad con futuro”
Monasterio Sagrada Familia (Oteiza de Berrioplano)
Texto-homilía del Capellán, Ramón Sánchez-Lumbier

Después de la multiplicación de panes y peces, el evangelio de Juan coloca en labios de Jesús un discurso pronunciado en la sinagoga de Cafarnaún. Es como una catequesis: Jesús es el Pan vivo en el desierto de la existencia. Y puede saciar el hambre más radical de todo ser humano. Su Palabra era, es y será alimento para cuantos creen en Él (cf. 1ª lect. y evangelio).
“Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida…; el que come este pan vivirá para siempre”. Escándalo general y todo un reto para el discípulo. ¡La carne y la sangre de Jesús! Dios se nos hizo hombre y pan, hermano y manjar; sangre derramada, vida entregada por amor a todos.

Las primeras comunidades cristianas actualizaban en la Eucaristía su presencia salvadora. Partían y compartían el Pan, brindaban con el cáliz de la Salvación, celebraban el triunfo del Amor. Los creyentes en Jesucristo se sabían unidos como miembros del mismo Cuerpo del Señor. Por Él, con Él y en Él, “Pan vivo bajado del cielo”, los cristianos formamos “un solo cuerpo” (cf. 2ª lect.).

¿Por qué no subrayar la insistencia del texto? Y es que, también hoy, ante las palabras de Jesús, coexisten fe, escándalo e indiferencia. Además, la increencia, a veces, se hace burla y sacrilegio, insulto y persecución… Pero la fe viva y la adhesión inquebrantable hoy se hacen adoración y alabanza, compartir fraterno y canto familiar, gratitud y compromiso, gozo y esperanza.

La Iglesia, que necesita unidad y paz (cf. oración sobre las ofrendas), celebra la fiesta del “Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo” y suplica que todos podamos llegar a vivir con gozo la misma vida de Dios (cf. oración post-comunión). Lo dijo Él: “el que me come vivirá por mí”; “el que come este pan vivirá para siempre”.

Hermanas, amigos, lo sabemos y lo repetimos: la Eucaristía es misterio de comunión con Dios y con los hermanos. “La Eucaristía hace presente constantemente a Cristo resucitado, que se sigue entregando a nosotros, llamándonos a participar en la mesa de su Cuerpo y su Sangre. Y de la comunión plena con Él brotan cada uno de los elementos de la vida de la Iglesia; en primer lugar, la comunión entre todos los fieles, el compromiso de anuncio y de testimonio del Evangelio, y el ardor de la caridad hacia todos, especialmente hacia los pobres y los pequeños”. (Benedicto XVI)

Sí, damos gracias a Dios porque la Eucaristía es la señal-clave de nuestra identidad, “el Sacramento de nuestra fe”. Caminamos hacia el Padre y nos alegra saber que Jesucristo es, a la vez, Camino y Buen Pastor; también, el mejor Alimento. “Estoy en medio de vosotros como el que sirve” (Lc 22,27). Estas palabras del Señor Jesús centran nuestra atención y compromiso este año en la fiesta del Corpus Christi cuando la Comunidad Europea celebra el Año Europeo del Voluntariado. Dos celebraciones que para nosotros, cristianos, no resultan entre sí extrañas ni indiferentes, sino muy relacionadas y mutuamente implicadas. En el misterio de la Eucaristía hacemos memoria de la vida del Señor entregada hasta el extremo, hasta darlo todo, hasta hacerse Cuerpo entregado y Sangre derramada. «Cada celebración eucarística actualiza sacramentalmente el don de la propia vida que Jesús ha hecho en la Cruz por nosotros y por el mundo entero» (Benedicto XVI).

Y en el acto oblativo de Jesús, hacemos también memoria de todos los hombres y mujeres que saben hacer entrega de su tiempo, su trabajo, su servicio, su vida en favor de los hermanos. Por eso, cuantos creemos en Jesús y hemos decidido hacer de nuestra vida una vida entregada con Él al servicio de los otros, encontramos en la Eucaristía la fuente y el alma de nuestro voluntariado. (cf. Mensaje de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, de la CEE).

Hermanas y amigos: Jesús de Nazaret se nos hizo hermano, compañero, maestro y salvador. Resucitado de entre los muertos, orienta nuestros pasos y aviva la esperanza porque es garantía de futuro y sustento cotidiano. Su entrega pascual, acogida con fe, suscita y hace crecer la novedad de la vida eterna. Él nos asoma al corazón de Dios. Es el Viviente que nos ofrece vivir su misma vida por obra de su santo Espíritu.

Si Él se entregó por nosotros y por todos, también nosotros debemos dar la vida por Él y por los hermanos. Jesucristo, adorado y recibido en el misterio eucarístico, está presente, a su vez, en el misterio del prójimo. Este domingo del Corpus nos pone de rodillas adorando al Amor bajado del cielo. La piedad sincera de los hijos de Dios, expresada y potenciada en la adoración del Santísimo, aportará igualmente audacia y coraje para el testimonio público.

El Señor Sacramentado fortalece nuestro caminar peregrino en fe, esperanza y amor. Unidos a Él, renovemos la entrega personal, en ofrenda de amor a Dios y a los hermanos. ¡Día del Corpus, Día de la Caridad!, ¡bendición de todo generoso voluntariado! Corpus, Campaña de Cáritas cuya obra y servicios alaban “cielos y tierra” tanto más cuanto mayor es la indigencia y el apremio de millones de gentes. Lo vemos, más aún, en nuestros días. Y Cáritas mendiga algo de todos para mejor servir a las personas y dignidad de todos.

25 de junio de 2011

Adoración final de la Pascua

Después de haber dado gracias a Dios por lo que ES (Fiesta de la Trinidad) hoy agradecemos a JESÚS por lo que nos ha DADO.
El milagro más grande de Jesús es: que COMULGUEMOS con su CUERPO RESUCITADO.
DiumCorpA11cas

Cuerpo y Sangre de Jesús

En la mesa de la vida, en el banquete del desarrollo, hay muchas y graves ausencias, que no podemos pasar por alto. Las estadísticas nos alarman, de vez en cuando, respecto al sinsentido de nuestro olvido. Ciertos acontecimientos puntuales sacuden nuestra indiferencia y nos mueven a la solidaridad. Pero no basta con esas buenas respuestas esporádicas, porque la pregunta, la interpelación es constante. Más aún, es urgente, pues el hambre está causando demasiadas víctimas, para que nos encojamos de hombros. Urge una más justa distribución de la riqueza, es inaplazable la solidaridad en el reparto de los alimentos, ya que es insostenible una mesa repleta de comensales hartos, en medio de una multitud muerta de hambre. En el banquete de la humanidad es urgente que estemos todos compartiendo el pan y disfrutando de la palabra.
Luis Betés
_CUERPO

Corpus Christi

Dt. 8:2-3.14b-16
Acuérdate del camino que el Señor tu Dios te ha hecho recorrer durante estos cuarenta años a través del desierto, con el fin de humillarte y probarte, para ver si observas de corazón sus mandatos o no.
Sa147CorpA11cas

24 de junio de 2011

Bendición de la Solitude

El 4 de junio, tuvo lugar, en La Solitude, la bendición de las nuevas instalaciones del Centro de Espiritualidad. ¡No surgió en un solo día! Pero se preparó y siguió con atención e interés durante dos años y hoy esta obra llegó a su culminación. Esta obra es, con mucho la coronación de los esfuerzos de personas que pensaron, decidieron y realizaron esta renovación de la Solitud
Esta inauguración reunió un centenar de personas, entre ellas las autoridades civiles y las de la Iglesia local, los miembros del ACEM (Asociación Caja de Estímulo Misionero), el arquitecto y el encargado de la obra que contribuyó de manera decisiva a hacer de nuestro sueño una realidad; y los miembros de las cinco vocaciones de la Familia, amigos y conocidos de La Solitude.
El cardenal de Burdeos, Mgr Jean Pierre Ricard bendijo la Casa y presidió la celebración eucarística asistido de su obispo auxiliar y numerosos sacerdotes que concelebraron con él. La ceremonia comenzó a la entrada de la Casa. Con la bendición, Mgr Ricard expresó así sus deseos delante Dios y la asamblea reunida: “Dios bueno, bendice esta Casa. Haz de ella la residencia de tu amor. Rodea con tu atención cariñosa todos los que entrarán en ella. Que sus puertas estén siempre abiertas a los que están en la necesidad; ¡que la gratitud y el perdón permanezcan en ella, que la alegría llene cada espacio vacío, que la comunión sea el fruto de cada encuentro y que una amistad creciente sea la gracia de cada partida!"

Si deseais leer el documento completo haz clic sobre el enlace Bénédiction

19 de junio de 2011

El cristiano ante Dios

19 de junio de 2011
Santísima Trinidad
Juan 3,16-18

No siempre se nos hace fácil a los cristianos relacionarnos de manera concreta y viva con el misterio de Dios confesado como Trinidad. Sin embargo, la crisis religiosa nos está invitando a cuidar más que nunca una relación personal, sana y gratificante con él. Jesús, el Misterio de Dios hecho carne en el Profeta de Galilea, es el mejor punto de partida para reavivar una fe sencilla.
¿Cómo vivir ante el Padre? Jesús nos enseña dos actitudes básicas. En primer lugar, una confianza total. El Padre es bueno. Nos quiere sin fin. Nada le importa más que nuestro bien. Podemos confiar en él sin miedos, recelos, cálculos o estrategias. Vivir es confiar en el Amor como misterio último de todo.
En segundo lugar, una docilidad incondicional. Es bueno vivir atentos a la voluntad de ese Padre, pues sólo quiere una vida más digna para todos. No hay una manera de vivir más sana y acertada. Esta es la motivación secreta de quien vive ante el misterio de la realidad desde la fe en un Dios Padre.
¿Qué es vivir con el Hijo de Dios encarnado? En primer lugar, seguir a Jesús: conocerlo, creerle, sintonizar con él, aprender a vivir siguiendo sus pasos. Mirar la vida como la miraba él; tratar a las personas como él las trataba; sembrar signos de bondad y de libertad creadora como hacía él. Vivir haciendo la vida más humana. Así vive Dios cuando se encarna. Para un cristiano no hay otro modo de vivir más apasionante.
En segundo lugar, colaborar en el Proyecto de Dios que Jesús pone en marcha siguiendo la voluntad del Padre. No podemos permanecer pasivos. A los que lloran Dios los quiere ver riendo, a los que tienen hambre los quiere ver comiendo. Hemos de cambiar las cosas para que la vida sea vida para todos. Este Proyecto que Jesús llama "reino de Dios" es el marco, la orientación y el horizonte que se nos propone desde el misterio último de Dios para hacer la vida más humana.
¿Qué es vivir animados por el Espíritu Santo? En primer lugar, vivir animados por el amor. Así se desprende de toda la trayectoria de Jesús. Lo esencial es vivirlo todo con amor y desde el amor. Nada hay más importante. El amor es la fuerza que pone sentido, verdad y esperanza en nuestra existencia. Es el amor el que nos salva de tantas torpezas, errores y miserias.
Por último, quien vive "ungido por el Espíritu de Dios" se siente enviado de manera especial a anunciar a los pobres la Buena Noticia. Su vida tiene fuerza liberadora para los cautivos; pone luz en quienes viven ciegos; es un regalo para quienes se sienten desgraciados.

José Antonio Pagola

18 de junio de 2011

Santísima Trinidad

Creer en Dios Padre, Hijo y Espíritu es tener la feliz seguridad
de que existe siempre una ternura inquebrantable,
un último regazo y una especie de útero infinitamente fecundo
en el que puede uno refugiarse y encontrar la paz, la vida y el amor.
Leonardo Boff

Stma Trinidad

17 de junio de 2011

Profetas del 15-M

Joxe Arregi, Teólogo
Domingo, 5 de Junio de 2011. DEIA

QUÉ es lo que quieren estos tíos, si no han trabajado en su puta vida?". "Despejad la plaza, que quiero dar de comer a las palomas". Se me humedecieron los ojos cuando, el domingo por la tarde, una de las indignadas de la plaza Arriaga de Bilbao nos leyó estos comentarios, y otros igualmente terribles, que acababan de aparecer en ciertos blogs integristas. Me pregunté: ¿Es el colmo del cinismo o es la sima de la inconsciencia? Y pensé: Tal vez hoy habrán ido a misa esos que hablan así.
Me gustaría entrar por un momento en el corazón de las personas que escribieron tales comentarios y entender por qué oscuras razones se expresan con tanta dureza sobre esta rebelión pacífica que es el 15-M. Y me gustaría decirles: Amiga/o, ¿hablarías así si tus hijos de 30 y 35 años estuvieran en paro, si no tuvieran una casa en que vivir con sus parejas y darte nietos, y hacer crecer en el mundo la vida y la dicha? Amigo/a, ¿nunca te ha estremecido la denuncia del profeta: "Disminuiremos la medida, aumentaremos el precio y falsearemos las balanzas para robar; compraremos al desvalido por dinero; venderemos al pobre por un par de sandalias" (Amos 8,5-6)? ¿No ven tus ojos el dolor del mundo? ¿No oyen tus oídos su clamor? Tal vez te llames cristiano y lo seas; pero ¿cómo rezas entonces el Padrenuestro, si no es como "un manifiesto revolucionario y un himno de esperanza" (J. D. Crossan)? ¿En qué piensas cuando dices: "Venga a nosotros tu reino" y "Danos el pan de cada día"?

Nadie sabe si el 15-M es un vigoroso germen de transformación planetaria o no es más que un sueño generoso y pasajero. Eso no depende de ellos, sino de nosotros, de todos nosotros. "Si no buscas una solución, eres parte del problema", nos han dicho certeramente. No es seguro que tenga éxito aunque lo apoyemos, pero es seguro que no tendrá éxito si no lo apoyamos. Y en cualquier caso, la calidad de un compromiso no se mide por el éxito o el fracaso, sino por la generosidad vivida y por el valor de la causa, aunque fracase. A veces hay que medir la acción en función del resultado previsto, no digo que no, pero hay causas -son las causas más humanas- que merecen adhesión aunque fracasen. Nada hay más ético y humano, nada más divino, que la compasión y el compromiso con el herido del camino sin esperar premio ni obtener éxito. ¿Qué otra cosa hizo Jesús cuando subió a la montaña y proclamó: "Bienaventurados vosotros, los pobres, porque Dios os librará", cuando salió a los caminos y curó a quien pudo, cuando se enfrentó al Sanedrín y al Pretorio arriesgando su vida? No importa que fracasara, si es que fracasó. ¿Qué es el éxito y qué es el fracaso?

"El crucificado vive en Dios", proclamaron los cristianos después de su fracaso. El vencido es victorioso, el condenado ha subido al cielo, porque Dios está con los que padecen el infierno. Donde está Dios, allí es el cielo. No os quedéis, pues, mirando al cielo, sino transformad la tierra.

La causa de los jóvenes indignados de nuestras plazas es la causa más justa del planeta entero y merece la pena, aunque fracase. Pero sería tremendo que fracasara por nuestra desidia. Es la causa del Evangelio. Es la causa de Dios. La causa de Dios no es que todo el mundo crea en Dios -¿qué significa eso?-, sino que el mundo sea justo y viva en paz, que todas las criaturas sean dichosas. La causa de Dios se defiende en las tiendas de campaña de las plazas, mucho más que en los templos de piedra.

Está bien que los cristianos nos reunamos cada domingo a celebrar la memoria de Jesús, cuyo fracaso es ascensión. Pero no sería la misa de Jesús, si antes o después, de una manera u otra, no acudimos, con todos los párrocos al frente, a reunirnos con los jóvenes indignados de las plazas que encarnan el sueño y la causa de Jesús. Está bien -digamos que sí- que los obispos convoquen a los jóvenes del mundo entero a la JMJ en Madrid, pero creo que sería una traición a Jesús, al Evangelio, a la memoria y a la esperanza de la Iglesia, si estos jóvenes, antes y después de la JMJ, no se sumaran a la juventud mundial del 15-M, reclamando con ellos lo mismo que Jesús reclamaba, y dándole así a Dios el único culto que le honra. Sería un sacrilegio que la JMJ vaya a gastar 50 millones de euros -en buena parte, dinero de los contribuyentes que somos todos; en otra

buena parte, donaciones interesadas de algunas de las empresas más corruptas del Estado español-, si los jóvenes de la JMJ no apoyaran activamente la rebelión bíblica de los jóvenes del 15-M. El vía crucis de la Castellana sería entonces una farsa cruel.

Pues no hay gloria de Dios sin democracia real. Y no hay democracia real.

No hay democracia real

* cuando el 40 % de la juventud no tiene trabajo ni casa; cuando en las listas de las últimas elecciones españolas había tantos candidatos corruptos que nos seguirán mandando si han sido elegidos, y si no lo han sido también;

* cuando la eliminación del fraude fiscal en el Estado español permitiría dar 20.000 euros a cada uno de los 4 millones de parados; cuando 300 multinacionales gobiernan a todos los gobiernos; cuando unas pocas empresas controlan y manipulan a todos los medios de comunicación y hacen que la libertad de expresión e incluso de opinión sea mera ficción;

* cuando los países ricos imponen los precios y aranceles que les interesan;

* cuando el dinero sirve ante todo para ganar dinero;

* cuando están aplicando como remedio para la crisis las mismas medidas que la han provocado;

* cuando, solo en África, mueren 2 niños por minuto a causa de la malaria, y mueren 10 niños por minuto en el mundo por beber agua contaminada, y 21 niños por falta de medicinas (los matamos tú y yo, pero nunca habrá para ellos ninguna ley de víctimas);

* cuando el 40% de la humanidad vive con menos de 2 dólares por día; cuando los países ricos destinan a la ayuda del desarrollo menos que en los años 90;

* cuando lo que hemos dado a los bancos en crisis bastaría para resolver el hambre en el mundo durante los próximos 54 años por lo menos.

* No hay democracia real cuando se deja libre a un zorro en un corral, como se ha escrito. "No falta dinero. Sobran ladrones", como dice un cartel en la plaza Arriaga.

¡Bien por nuestros jóvenes de nuestras plazas, alegres e indignados, lúcidos y generosos, con su bloc y su boli moderando asambleas en corro, dando lecciones de política a los políticos, de economía a los economistas, de verdadera teología a los creyentes de todas las religiones! ¿Qué piden estos jóvenes en las plazas? Solamente piden aquello que debe y puede ser. "Esto es revolucionario y es solo el comienzo", y de nosotros depende que tenga futuro, es decir, que tengamos futuro.

Son como los viejos profetas de la Biblia, que inventaron imágenes y palabras para el sueño posible, para Dios, porque dice Dios: "Mirad, voy a hacer algo nuevo, ya está brotando en las plazas, ¿no lo notáis. Trazaré un camino en el desierto, senderos en la estepa" (Isaías 43,19). Y añade Dios: "Pero no podré hacer nada nuevo, no podré trazar un camino en el desierto ni ser el futuro del mundo si no es a través de vosotros".

16 de junio de 2011

Fallece Rosa Palomino

La Familia de Pedro Bienvenido Noailles en Alcalá la Real os queremos comunicar nuestro agradecimiento por la vida de Rosa Palomino, asociada laica de la Sagrada Familia de Burdeos. Su mensaje de vida, de confianza y abandono en las manos del Padre, es un testimonio vivo para la Familia y para todos aquellos que la han conocido.
El entierro será hoy, 15 de junio de 2011, a las 6:00 de la tarde, en la Parroquia del Salvador.

En palabras de la propia Rosa:

Por dura que parezca y compliquemos la vida, cuando menos te lo esperas empieza la vida, en lo oscuro encuentras la luz, todo se empieza a ver claro y lo que pensabas que no podía ocurrir ocurre. Con optimismo miramos el porvenir con rostro sereno y las pupilas dilatadas, que nace del íntimo convencimiento de que la mano de Dios nos guía en todo y siempre.

“Despiértame, Señor, sáname de cualquier desesperanza,
que ponga en sintonía mi vida con la tuya, y,
aunque yo me adormezca,… despiértame, Señor”.


Rosa Palomino ( mayo 2008)

12 de junio de 2011

Invocación

12 de junio de 2011
Pentecostés
Juan 20,19-23

Según San Juan, el Espíritu hace presente a Jesús en la comunidad cristiana, recordándonos su mensaje, haciéndonos caminar en su verdad, interiorizando en nosotros su mandato del amor. A ese Espíritu invocamos en esta fiesta de Pentecostés.
Ven Espíritu Santo y enséñanos a invocar a Dios con ese nombre entrañable de "Padre" que nos enseñó Jesús. Si no sentimos su presencia buena en medio de nosotros, viviremos como huérfanos. Recuérdanos que sólo Jesús es el camino que nos lleva hasta él. Que sólo su vida entregada a los últimos nos muestra su verdadero rostro. Sin Jesús nunca entenderemos su sed de paz, de justicia y dignidad para todos sus hijos e hijas.
Ven Espíritu Santo y haznos caminar en la verdad de Jesús. Sin tu luz y tu aliento, olvidaremos una y otra vez su Proyecto del reino de Dios. Viviremos sin pasión y sin esperanza. No sabremos por qué le seguimos ni para qué. No sabremos por qué vivir y por qué sufrir. Y el Reino seguirá esperando colaboradores.
Ven Espíritu Santo y enséñanos a anunciar la Buena Noticia de Jesús. Que no echemos cargas pesadas sobre nadie. Que no dictaminemos sobre problemas que no nos duelen ni condenemos a quienes necesitan sobre todo acogida y comprensión. Que nunca quebremos la caña cascada ni apaguemos la mecha vacilante.
Ven Espíritu Santo e infunde en nosotros la experiencia religiosa de Jesús. Que no nos perdamos en trivialidades mientras descuidamos la justicia, la misericordia y la fe. Que nada ni nadie nos distraiga de seguirlo como único Señor. Que ninguna doctrina, práctica o devoción nos aleje de su Evangelio.
Ven Espíritu Santo y aumenta nuestra fe para experimentar la fuerza de Jesús en el centro mismo de nuestra debilidad. Enséñanos a alimentar nuestra vida, no de tradiciones humanas ni palabras vacías, sino del conocimiento interno de su Persona. Que nos dejemos guiar siempre por su Espíritu audaz y creador, no por nuestro instinto de seguridad.
Ven Espíritu Santo, transforma nuestros corazones y conviértenos a Jesús. Si cada uno de nosotros no cambia, nada cambiará en su Iglesia. Si todos seguimos cautivos de la inercia, nada nuevo y bueno nacerá entre sus seguidores. Si no nos dejamos arrastrar por su creatividad, su movimiento quedará bloqueado.
Ven Espíritu Santo y defiéndenos del riesgo de olvidar a Jesús. Atrapados por nuestros miedos e incertidumbres, no somos capaces de escuchar su voz ni sentir su aliento. Despierta nuestra adhesión pues, si perdemos el contacto con él, seguirá creciendo en nosotros el nerviosismo y la inseguridad.

José Antonio Pagola

11 de junio de 2011

Pentecostés

¡Ven santa Ruah!
Haznos personas abiertas y compasivas
que expresemos nuestra indignación y esperanza
junto a todos los que ven truncado su futuro
por la prepotencia y mala gestión de los de siempre;
que acampemos solidariamente con el 15-M
manteniendo encendida la llama de un futuro mejor
hasta que brille tu sol de justicia en rincones y plazas.
Ulibarri Fl.

PENTECOST+ëS -C- LA FUERZA DEL ESP+ìRITU 12-6-11

10 de junio de 2011

Viaje apostólico a Croacia (Vigilia con los jóvenes)

DISCURSO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
Plaza del Bano Josip Jelačič - Zagreb
Sábado 4 de junio de 2011

Queridos jóvenes:
Os saludo a todos con gran afecto. Estoy particularmente contento de estar con vosotros en esta histórica plaza que representa el corazón de la ciudad de Zagreb. Un lugar de encuentro y de comunicación, donde a menudo domina el ruido y el movimiento de la vida cotidiana.
Ahora, vuestra presencia la transforma casi en un “templo”, cuya bóveda es el cielo mismo, que esta tarde parece inclinarse sobre nosotros. Queremos acoger en el silencio la Palabra de Dios que ha sido proclamada, para que ilumine nuestras mentes e inflame nuestros corazones.
Agradezco vivamente a Monseñor Srakić, Presidente de la Conferencia Episcopal, las palabras con las que ha introducido nuestro encuentro; y en modo particular saludo y agradezco a los dos jóvenes que nos han ofrecido sus bellos testimonios. La experiencia vivida por Daniel recuerda la de San Agustín: es la experiencia de buscar el amor “fuera” y luego descubrir que está más cercano de mí que yo mismo, que me “toca” en lo profundo y me purifica… Mateja, en cambio, nos ha hablado de la belleza de la comunidad, que abre el corazón, la mente y el carácter… Gracias a los dos.
San Pablo –en la lectura que se ha proclamado– nos ha invitado a estar “siempre alegres en el Señor” (Fil 4, 4). Es una palabra que hace vibrar el alma, si consideramos que el Apóstol de los Gentiles escribe esta Carta a los cristianos de Filipos mientras se encontraba en la cárcel, a la espera de ser juzgado. Él está encadenado, pero el anuncio y el testimonio del Evangelio no pueden ser encarcelados. La experiencia de san Pablo revela cómo es posible mantener la alegría en nuestro camino, aun en los momentos oscuros. ¿A qué alegría se refiere? Todos sabemos que en el corazón de cada uno anida un fuerte deseo de felicidad. Cada acción, cada decisión, cada intención encierra en sí esta íntima y natural exigencia. Pero con frecuencia nos damos cuenta de haber puesto la confianza en realidades que no apagan ese deseo, sino que por el contrario, revelan toda su precariedad. Y estos momentos es cuando se experimenta la necesidad de algo que sea “más grande”, que dé sentido a la vida cotidiana.
Queridos amigos, vuestra juventud es un tiempo que el Señor os da para poder descubrir el significado de la existencia. Es el tiempo de los grandes horizontes, de los sentimientos vividos con intensidad, y también de los miedos ante las opciones comprometidas y duraderas, de las dificultades en el estudio y en el trabajo, de los interrogantes sobre el misterio del dolor y del sufrimiento. Más aún, este tiempo estupendo de vuestra vida comporta un anhelo profundo, que no anula todo lo demás, sino que lo eleva para darle plenitud. En el Evangelio de Juan, dirigiéndose a sus primeros discípulos, Jesús pregunta: “¿Qué buscáis?” (Jn 1, 38). Queridos jóvenes, estas palabras, esta pregunta interpela a lo largo del tiempo y del espacio a todo hombre y mujer que se abre a la vida y busca el camino justo… Y, esto es lo sorprendente, la voz de Cristo repite también a vosotros: “¿Qué buscáis?”. Jesús os habla hoy: mediante el Evangelio y el Espíritu Santo, Él se hace contemporáneo vuestro. Es Él quien os busca, aun antes de que vosotros lo busquéis. Respetando plenamente vuestra libertad, se acerca a cada uno de vosotros y se presenta como la respuesta auténtica y decisiva a ese anhelo que anida en vuestro ser, al deseo de una vida que vale la pena ser vivida. Dejad que os tome de la mano. Dejad que entre cada vez más como amigo y compañero de camino. Ofrecedle vuestra confianza, nunca os desilusionará. Jesús os hace conocer de cerca el amor de Dios Padre, os hace comprender que vuestra felicidad se logra en la amistad con Él, en la comunión con Él, porque hemos sido creados y salvados por amor, y sólo en el amor, que quiere y busca el bien del otro, experimentamos verdaderamente el significado de la vida y estamos contentos de vivirla, incluso en las fatigas, en las pruebas, en las desilusiones, incluso caminando contra corriente.
Queridos jóvenes, arraigados en Cristo, podréis vivir en plenitud lo que sois. Como sabéis, he planteado sobre este tema mi mensaje para la próxima Jornada Mundial de la Juventud, que nos reunirá en agosto en Madrid, y hacia la cual nos encaminamos. He partido de una incisiva expresión de san Pablo: «Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (Col 2, 7). Creciendo en la amistad con el Señor, a través de su Palabra, de la Eucaristía y de la pertenencia a la Iglesia, con la ayuda de vuestros sacerdotes, podréis testimoniar a todos la alegría de haber encontrado a Aquél que siempre os acompaña y os llama a vivir en la confianza y en la esperanza. El Señor Jesús no es un maestro que embauca a sus discípulos: nos dice claramente que el camino con Él requiere esfuerzo y sacrificio personal, pero que vale la pena. Queridos jóvenes amigos, no os dejéis desorientar por las promesas atractivas de éxito fácil, de estilos de vida que privilegian la apariencia en detrimento de la interioridad. No cedáis a la tentación de poner la confianza absoluta en el tener, en las cosas materiales, renunciando a descubrir la verdad que va más allá, como una estrella en lo alto del cielo, donde Cristo quiere llevaros. Dejaos guiar a las alturas de Dios.
En el tiempo de vuestra juventud, os sostiene el testimonio de tantos discípulos del Señor que han vivido su tiempo llevando en el corazón la novedad del Evangelio. Pensad en Francisco y Clara de Asís, en Rosa de Viterbo, en Teresita del Niño Jesús, en Domingo Savio; tantos jóvenes santos y santas en la gran comunidad de la Iglesia. Pero aquí, en Croacia, vosotros y yo pensamos en el Beato Iván Merz. Un joven brillante, metido de lleno en la vida social, que tras la muerte de la joven Greta, su primer amor, inicia el camino universitario. Durante los años de la Primera Guerra Mundial se encuentra frente a la destrucción y la muerte, y todo eso lo marca y lo forja, haciéndole superar momentos de crisis y de lucha espiritual. La fe de Iván se refuerza hasta tal punto que se dedica al estudio de la Liturgia e inicia un intenso apostolado entre los jóvenes. Descubre la belleza de la fe católica y comprende que la vocación de su vida es vivir y hacer vivir la amistad con Cristo. De cuántos gestos de caridad, de bondad que sorprenden y conmueven está lleno su camino. Muere el 10 de mayo de 1928, con tan sólo treinta y dos años, después de algunos meses de enfermedad, ofreciendo su vida por la Iglesia y por la juventud.
Esta vida joven, entregada por amor, lleva el perfume de Cristo, y es para todos una invitación a no tener miedo de confiarse al Señor, del mismo modo que lo contemplamos, en modo particular, en la Virgen María, la Madre de la Iglesia, aquí venerada y amada con el título de “Majka Božja od Kamenutih vrata” [“Madre de Dios de la Puerta de Piedra”]. A Ella deseo confiar esta tarde a cada uno de vosotros, para que os acompañe con su protección y os ayude sobre todo a encontrar al Señor y, en Él, a encontrar el significado pleno de vuestra existencia. María no tuvo miedo de entregarse por completo al proyecto de Dios; en Ella vemos la meta a la que estamos llamados: la plena comunión con el Señor. Toda nuestra vida es un camino hacía la Unidad y Trinidad de Amor que es Dios; podemos vivir con la certeza de no ser abandonados nunca. Queridos jóvenes croatas, os abrazo a todos como a hijos. Os llevo en el corazón y os dejo mi Bendición. “Estad siempre alegres en el Señor”. Su alegría, la alegría del verdadero amor, sea vuestra fuerza. Amén. ¡Alabados sean Jesús y María!

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Viaje apostólico a Croacia (Encuentro con exponentes de la sociedad croata)

DISCURSO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
Encuentro con exponentes de la sociedad civil, del mundo político, académico, cultural y empresarial, con el cuerpo diplomático y con los líderes religiosos.

Teatro Nacional Croata - Zagreb
Sábado 4 de junio de 2011

Señor Presidente,
Señores Cardenales,
Ilustres Señores y Señoras,
Queridos hermanos y hermanas
Me alegra mucho entrar en lo vivo de mi visita encontrándome con ustedes, que representan ámbitos cualificados de la sociedad croata y al Cuerpo Diplomático.
Mi cordial saludo se dirige personalmente a cada uno y también a las entidades vitales a las que pertenecen: a las comunidades religiosas, a las instituciones políticas, científicas y culturales, a los sectores artísticos, económicos y deportivos. Doy cordialmente las gracias a Mons. Puljic y al Profesor Zurak por las amables palabras que me han dirigido, así como a los músicos que me han acogido con el lenguaje universal de la música. La dimensión de la universalidad, característica del arte y de la cultura, es particularmente connatural al Cristianismo y a la Iglesia católica. Cristo es plenamente hombre, y todo lo que es humano encuentra en Él y en su Palabra plenitud de vida y significado.
Este espléndido teatro es un lugar simbólico, que manifiesta vuestra identidad nacional y cultural. Poder encontraros aquí a todos juntos es otro motivo de alegría del espíritu, porque la Iglesia es un misterio de comunión y se alegra siempre de la comunión, en la riqueza de la diversidad. La participación de los representantes de otras Iglesias y Comunidades cristianas, así como también de la religión judía y musulmana, contribuye a recordar que la religión no es una realidad separada de la sociedad, sino un componente suyo connatural, que constantemente evoca la dimensión vertical, la escucha de Dios como condición para la búsqueda del bien común, de la justicia y de la reconciliación en la verdad. La religión pone al hombre en relación con Dios, Creador y Padre de todos, y, por tanto, debe ser un factor de paz. Las religiones deben purificarse siempre según esta verdadera esencia suya para corresponder a su genuina misión.
Y aquí quisiera introducir el tema central de mi breve reflexión: el de la conciencia. Éste atraviesa los diferentes campos en los que ustedes están comprometidos y es fundamental para una sociedad libre y justa, tanto en el plano nacional como supranacional. Naturalmente, pienso en Europa, a la que desde siempre Croacia pertenece en el ámbito histórico-cultural y a la que está por entrar en el político-institucional. Pues bien, hay que confirmar y desarrollar las grandes conquistas de la edad moderna, es decir, el reconocimiento y la garantía de la libertad de conciencia, de los derechos humanos, de la libertad de la ciencia y, por tanto, de una sociedad libre, manteniendo abiertas, sin embargo, la racionalidad y la libertad en su fundamento trascendente, para evitar que dichas conquistas se autodestruyan, como debemos constatar lamentablemente en bastantes casos. La calidad de la vida social y civil, la calidad de la democracia, dependen en buena parte de este punto “crítico” que es la conciencia, de cómo es comprendida y de cuánto se invierte en su formación. Si la conciencia, según el pensamiento moderno más en boga, se reduce al ámbito de lo subjetivo, al que se relegan la religión y la moral, la crisis de occidente no tiene remedio y Europa está destinada a la involución. En cambio, si la conciencia vuelve a descubrirse como lugar de escucha de la verdad y del bien, lugar de la responsabilidad ante Dios y los hermanos en humanidad, que es la fuerza contra cualquier dictadura, entonces hay esperanza de futuro.
Agradezco al Profesor Zurak que haya recordado las raíces cristianas de numerosas instituciones culturales y científicas de este País, como ha sucedido también en todo el continente europeo. Es necesario recordar estos orígenes, además, por fidelidad a la verdad histórica, y es importante saber leer en profundidad dichas raíces, para que puedan dar ánimo también al hoy. Es decir, es decisivo percibir el dinamismo que hay en un acontecimiento, como, por ejemplo, el nacimiento de una universidad, o de un movimiento artístico o de un hospital. Hay que comprender el porqué y el cómo de lo que ha sucedido, para apreciar en el hoy dicho dinamismo, que es una realidad espiritual que llega a ser cultural y por tanto social. Detrás de todo hay hombres y mujeres, personas, conciencias, movidas por la fuerza de la verdad y del bien. Se han citado algunos hijos ilustres de esta tierra. Quisiera detenerme en el Padre Ruđer Josip Bošković, jesuita, nacido en Dubrovnik hace ahora trescientos años, el 18 de mayo de 1711. Él encarna muy bien la buena compenetración entre fe y ciencia, que se estimulan mutuamente para una búsqueda al mismo tiempo abierta, diversificada y capaz de síntesis. Su obra cumbre, la Theoria philosophiae naturalis, publicada en Viena, y después en Venecia a mitad del siglo XVIII, tiene un subtítulo muy significativo: redacta ad unicam legem virium in natura existentium, es decir, “según la única ley de las fuerzas existentes en la naturaleza”. En Bošković encontramos el análisis, el estudio de las múltiples ramas del saber, pero también la pasión por la unidad. Y esto es típico de la cultura católica. Por eso mismo, la fundación de una Universidad Católica en Croacia es signo de esperanza. Deseo que ella contribuya a crear unidad entre los diversos ámbitos de la cultura contemporánea, los valores y la identidad de vuestro Pueblo, dando continuidad a la fecunda contribución eclesial a la historia de la noble Nación croata. Volviendo al Padre Bošković, los expertos dicen que su teoría de la “continuidad”, válida tanto en la ciencias naturales como en la geometría, concuerda de forma excelente con alguno de los grandes descubrimientos de la física contemporánea. ¿Qué podemos decir? Rindamos homenaje al ilustre croata, pero también al auténtico jesuita; honremos al cultivador de la verdad que sabe bien lo mucho que ésta lo supera, pero que, a la luz de la verdad, sabe también emplear a fondo los recursos de la razón que Dios mismo le ha dado.
Pero, además del elogio, es preciso también valorar el método, la apertura mental de estos grandes hombres. Volvamos, por tanto, a la conciencia como clave para el desarrollo cultural y la construcción del bien común. En la formación de las conciencias, la Iglesia ofrece a la sociedad su contribución más singular y valiosa. Una contribución que comienza en la familia y que encuentra un apoyo importante en la parroquia, donde niños y adolescentes, y también los jóvenes, aprenden a profundizar en la Sagrada Escritura, que es el “gran código” de la cultura europea; y aprenden al mismo tiempo el sentido de la comunidad fundada en el don, no en el interés económico o en la ideología, sino en el amor, que es “la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad” (Caritas in veritate, 1). Esta lógica de la gratuidad, aprendida en la infancia y la adolescencia, se vive después en otros ámbitos, en el juego y el deporte, en las relaciones interpersonales, en el arte, en el servicio voluntario a los pobres y los que sufren, y una vez asimilada se puede manifestar en los ámbitos más complejos de la política y la economía, trabajando por una polis que sea acogedora y hospitalaria y al mismo tiempo no vacía, no falsamente neutra, sino rica de contenidos humanos, con una fuerte dimensión ética. Aquí es donde los fieles laicos están llamados a aprovechar generosamente su formación, guiados por los principios de la Doctrina social de la Iglesia, en favor de una laicidad auténtica, de la justicia social, la defensa de la vida y la familia, la libertad religiosa y de educación.
Ilustres amigos, su presencia y tradición cultural croata me han sugerido estas breves reflexiones. Se las dejo como signo de mi estima y sobre todo de la voluntad de la Iglesia de caminar con la luz del Evangelio en medio de este pueblo. Les doy las gracias por su atención y bendigo de corazón a todos ustedes, a sus seres queridos y sus actividades.

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9 de junio de 2011

¿Qué sucedería si en vez de decir...?

Víctor Codina sj

Los lingüistas nos enseñan que las palabras nunca son neutras, sino que están cargadas de vida y sentido, no sólo nombran realidades sino que connotan diferentes significados, valores, relaciones, afectos y cosmovisiones. A veces las palabras pierden su fuerza, con el uso se degradan y entonces es necesario resignificarlas. Lo mismo sucede con el lenguaje religioso.

¿Qué sucedería, si en vez de decir “Dios”, dijéramos “Padre” (o “Madre” según contextos)? No sólo seríamos más fieles al sentido de la palabra Dios en el Nuevo Testamento, sino que nuestra dimensión religiosa se volvería menos filosófica, más filial y más fraterna, más cálida y confiada.

¿Qué sucedería sin en lugar de decir que Jesús es “verdadero Dios y verdadero hombre” dijéramos que “Jesús de Nazaret es el hijo del Padre”? Seguramente nuestra cristología sería más bíblica, más histórica y más trinitaria.

¿Qué sucedería si en vez de hablar de la “gracia”, la “espiritualidad”, el “amor de Dios”, la “vida divina”, habláramos del “Espíritu Santo” que es Señor y dador de vida? Seguramente nuestra espiritualidad sería menos moralista, sería más personalista, más teologal y agradecida.

¿Qué sucedería si llamáramos ordinariamente a “María” con su nombre propio de “María de Nazaret”? Seguramente nuestra devoción mariana sería más sencilla, más histórica, más evangélica.

¿Qué sucedería si en vez de hablar de la “Iglesia jerárquica” habláramos de la “Iglesia apostólica”? Seguramente nuestra visión de Iglesia recobraría el sentido profundo de estar fundamentada en la fe y el testimonio de los apóstoles, cuyos sucesores tienen la misión de mantener la fe y la comunión de toda la Iglesia.

¿Qué sucedería si al Papa en vez de llamarle “Vicario de Cristo”, “Sumo Pontífice”, “Su Santidad”, “Cabeza de la Iglesia”, le llamáramos “obispo de Roma y sucesor de Pedro”? Seguramente esto nos permitiría un diálogo más ecuménico con las otras Iglesias y nos ofrecería una imagen muy diferente, teórica y práctica, de la misión del primado petrino en la Iglesia.

¿Qué sucedería si en vez de hablar de “misa” o incluso de “eucaristía”, habláramos de la “cena del Señor” y de la “fracción del pan”? Seguramente estas denominaciones no sólo nos acercarían más a la Escritura y a la Iglesia primitiva, sino que nos ayudarían a comprender mejor su simbolismo central, que es el de una comida partida, repartida y compartida.

¿Qué pasaría si en lugar de hablar de “laicos” y de teología del “laicado” habláramos simplemente de “bautizados” y de teología del “bautismo”? Seguramente esta palabra sería más comprensible y nos acercaría a nuestra vocación básica, esencial y común de todos los miembros de la Iglesia, sujetos activos y responsables, aunque tengamos diferentes misiones y carismas en la comunidad eclesial.

¿Qué pasaría sin en lugar de hablar de “sacerdotes” habláramos de “servidores de la comunidad”? Seguramente esto facilitaría una concepción y una praxis del ministerio menos ligada al poder y más dirigida al servicio de la comunidad, más semejante a Jesús que vino a servir y no a ser servido.

¿Qué pasaría si en lugar de hablar genéricamente de “los pobres” habláramos de los “rostros concretos” de pobres: de los desempleados que buscan trabajo, de los emigrantes, de las mujeres maltratadas y abandonadas, de los niños sin hogar, de los enfermos con Alzheimer, de los sidáticos, de los sin techo, de los ancianos solitarios, de todos los que tienen la vida amenazada…? Seguramente nuestra solidaridad sería más viva y activa.

¿Qué sucedería si en lugar de hablar de “dominar y explotar la tierra”, habláramos de “cuidar y respetar nuestra casa común, salvaguardar la creación”, que sufre por nuestras continuas agresiones, que gime con dolores de parto para alumbrar una nueva tierra?. Seguramente aumentaría nuestra sensibilidad ecológica para nuestro tiempo y para las futuras generaciones.

¿Qué pasaría si en vez de hablar continuamente y de forma inclusiva de “hombres”, habláramos de “hombres y mujeres”, de “mujeres y hombres”? Quizás esto nos ayudaría a superar nuestro machismo personal, social y eclesial.

Esta lista es sólo indicativa, puede crecer, cada uno puede aumentarla y completarla desde su propia experiencia. Porque los lingüistas y semiólogos tienen razón, las palabras nunca son neutras…

8 de junio de 2011

La humanidad de Dios

El crucero del Hospital Real, sede del Rectorado de la Universidad de Granada, fue la sede elegida para la ceremonia académica de investidura del teólogo José María Castillo como Doctor Honoris Causa.
En nuestro apartado de DOCUMENTOS está el discurso de José María Castillo titulado: La humanidad de Dios, para todos aquellos que estéis interesados en leerlo.

El “yo” consumista, el subconsciente y la felicidad

Muchas personas no se sienten bien consigo mismas, la felicidad se les escapa o la losa de la monotonía no se separa de sus espaldas. Vivir es una difícil tarea sin libro de instrucciones, la realización del ser humano y su complejidad no es algo que haya pasado desapercibido en el mundo de la empresa, de hecho darse cuenta de eso es quizá la revolución más importante que se ha producido en la industria del consumo.
“Si compras este producto serás más feliz, atractivo y aumentará tu estatus”. Numerosos productos tratan de dar respuesta a nuestras necesidades emocionales, ligando la compra a una mayor felicidad y al consumismo como respuesta a una vida no del todo satisfactoria.
Esta idea de marketing que hoy estamos cansados de ver por todas partes, aunque no seamos capaces de percibirlo siempre de forma lógica y de ahí que siga funcionando y siendo usado, tiene unas raíces e implicaciones más profundas de lo que a priori pueda parecer. Por ello me gustaría presentarles un documental [1] que me ha parecido muy interesante al respecto narrando los orígenes de este tipo de actuaciones, su evolución y la importancia de la psicología humana.

Este cuento comienza con Freud y el análisis del subconsciente, el maestro del psicoanálisis pudo comprobar que tenemos una parte oculta en nuestra mente, no racional y que puede tener comportamientos impredecibles al ser guiada por el instinto. Creía que estas fuerzas, de no ser controladas, podrían ser muy peligrosas.

Pero es otro miembro de la familia Freud quien aplicaría estos conocimientos a la empresa y el marketing, su sobrino Edward Bernays, a quien muchos consideran el padre de las “relaciones públicas”. Fue él quien puso en práctica la genialidad de vincular productos con sentimientos y emociones en la primera mitad del siglo pasado en Estados Unidos, demostrándose mucho más útil para vender que “atacar” a la lógica de la persona.

El poder y el éxito de las ideas de Edward fue tal que pronto se convirtieron en la base del control de masas, siendo usadas por empresas pero también por gobiernos. Sus ideas fueron revolucionarias no solo por conseguir que la gente comprase un producto en lugar de otro, en realidad lo más asombroso es que las personas pueden llegar a comprar productos que no necesitan en absoluto si se les hace creer que eso satisfará sus emociones. No es necesario que lo haga, solo que la gente lo crea. No lo necesitas, pero te sentirás mejor.

Al final de la primera guerra mundial el mundo empresarial tenía una seria preocupación, la producción en cadena amenazaba con fabricar todo lo que la gente necesitaba, creían que llegaría un punto en donde todo el mundo tendría de todo y dejarían de vender. Fue ahí cuando llegó el cambio y las ideas del Sr. Bernays, las grandes corporaciones acordaron trasformar la sociedad americana “de una cultura de necesidades a una de deseos”. Nace el consumismo y la “american life”. Nacen los anuncios con famosos, los productos en películas o el asociar los coches a la masculinidad. “No lo necesitas, pero es una forma de expresarte, de definir tu personalidad”. Años 20, Edward triunfa.

De este proceso al final subyace que las masas “son estúpidas”, eso creía nuestro protagonista, que empezar a fumar para parecer “cool” no tiene sentido. Pero se hace, como comprar objetos para mostrar estatus o buscando la felicidad. De forma que el debate se traslada del consumo al ¿se puede confiar en las decisiones de las masas? Con extrapolaciones tan importantes como la legitimación de la propia democracia, debate que abarca el documental e inclusive como se hizo marketing de ideas como “democracia = capitalismo” o “libre mercado = progreso” para luchar ideológicamente contra el New Deal.

El tema no es baladí porque, si las masas no son capaces de escoger correctamente, los pilares de la democracia se tambalean y habría que debatir sobre el autoritarismo o si la tecnocracia puede ser más efectiva. Para algunas personas lo que vemos justifica que “una élite” tome ciertas medidas de control para evitar graves consecuencias, en el documental se habla por ejemplo sobre el ascenso de Hitler al poder y si el control es aceptable para evitar algo así.

No obstante, a pesar de lo interesante de la discusión y de los innumerables argumentos que puede suscitar, me gustaría terminar con la parte más puramente económica. ¿Si las decisiones que se toman colectivamente pueden ser erróneas, y fácilmente manipulables en muchas ocasiones, funciona el libre mercado? El argumento más básico y primario de éste es que los agentes reciben la información y con ella toman decisiones mejor que nadie, permitiendo el progreso de las buenas ideas e iniciativas para la sociedad. Si los consumidores son manipulados para tomar una decisión ¿por qué los agentes económicos iban a escoger lo correcto?

Dejo estos temas sobre la mesa y me despido con una simple reflexión. A veces las personas tomamos decisiones correctas, a veces nos equivocamos. A veces aplicamos la lógica y a veces nos manipulan. Creo que por ello el gobierno tiene un papel en la sociedad, otra cosa es lo participativo que debe ser, que he ahí el “archidebate” económico de siempre. Por otra parte nadie garantiza que la democracia sea el mejor sistema, las malas elecciones en ocasiones se producen, aunque creo que de lo que conocemos es probablemente lo que más se le acerca. Sean felices, y si es por causas ajenas al consumo mejor ya que la verdadera felicidad está en las pequeñas cosas. Algunas ni se ven.

[1] A continuación les dejo la primera parte del documental, pueden encontrar las demás en Youtube.
http://youtu.be/LGn4YoR7kiw

Kike Vázquez
Fuente: http://www.cotizalia.com/perlas-kike-vazquez/2011/consumista-subconsciente-felicidad-20110526-5483.html

7 de junio de 2011

Año Internacional de los Bosques, 2011

Aplaudan los ríos, aclamen todos los árboles del bosque (Salmo 97, 95)

El Año Internacional de los Bosques, promovido por la ONU en 2011, tiene como objetivo estimular la toma de conciencia en la urgencia de proteger los recursos forestales frágiles del planeta, y movilizar a la acción para promover la gestión sostenible de los bosques.
Con la celebración de los bosques y su importancia en la vida cotidiana, este año es una herramienta eficaz para el desarrollo de la conciencia sobre el papel de los bosques en el mantenimiento de la fuerza y la vitalidad del planeta, así como para lograr los objetivos acordados para el desarrollo internacional, incluyendo los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Oración de los Bosques

REUNIÓN DE COMITÉS NACIONALES EUROPEOS


MADRID, DEL 27 AL 29 DE MAYO
Del 27 al 29 de mayo tuvo lugar un Encuentro de Comités Nacionales Europeos de Asociados Laicos. En éste caso el país receptor y organizador del evento fue España.

Para situarnos diremos que éste tipo de evento se celebra cada dos años en un país distinto. En 2009 fue Irlanda el país anfitrión. Los participantes en éste Encuentro han sido: El Responsable Europeo (Antonio Garrido), los Presidentes/as de los Comités Nacionales de Bretaña, Irlanda e Italia. La Presidenta francesa no pudo asistir. Las Hermanas Apostólicas Responsables Nacionales de estos países y casi la totalidad de los miembros del Comité Nacional del país organizador. También acudió como invitada especial, Anne Marie Sibille, asociada laica francesa, que ha sido nombrada por el Comité Intercontinental, persona delegada para la preparación de la próxima Asamblea General de Asociados Laicos, que tendrá lugar en 2012 en Martillac. Así mismo, se contó con la presencia de Maite Dorronsoro, que ha colaborado con Antonio Garrido en la elaboración y seguimiento de un trabajo común que todos los laicos de Europa estamos reflexionando.
Con un intenso programa, comenzó la primera jornada del Encuentro con la información a todos los asistentes de los acontecimientos acaecidos el pasado mes de enero; a saber, Encuentro del Comité Intercontinental de Asociados Laicos (al que asistió Anne Marie Sibille representando al continente europeo) y Encuentro del Consejo de Familia, órgano encargado de la preparación del Congreso Internacional de la Familia que tendrá lugar en septiembre de 2012, también en Martillac.
En un segundo día, se puso en común el trabajo propuesto en su día por nuestro presidente europeo, en torno a los Estatutos, y que todos los asociados hemos estado trabajando en los dos últimos años. Éste trabajo fue valorado como muy bueno por todos los países. También se empezó a preparar el próximo Encuentro Europeo de Asociados Laicos que tendrá lugar en julio de 2013.
Estos Encuentros de Comités se hacen necesarios para promover la vida de Familia entre los propios laicos y entre ellos y los demás miembros de la Familia. El intercambio de información, vivencias y realidades de los grupos es muy rico. También es de vital importancia trabajar en una formación común que estrecha aún más los lazos que nos unen como Familia.
El último día se invitó a todos los asistentes al Encuentro a visitar aquellos lugares emblemáticos de la capital española.
Desde éste medio, el Comité Nacional Español, quiere agradecer el esfuerzo y participación de todos los asistentes a dicho Encuentro y una mención especial para las traductoras que hicieron posible dicho evento: la asociada laica Marisa Morales (francés) y las hermanas apostólicas: Mercedes Mendiguchia (italiano) y Mª Victoria Valmala (inglés). Y en último lugar y no por ello menos importante, queremos reiterar nuestro agradecimiento a las Hermanas de la Comunidad de D. Ramón de la Cruz por su siempre atenta acogida, así como a toda la Familia que se ha hecho presente con sus oraciones.

EL COMITÉ NACIONAL DE ASOCIADOS LAICOS DE ESPAÑA

5 de junio de 2011

Escuela de Jesús

La situación que se vive hoy en nuestras comunidades cristianas no es nada fácil.
5 de junio de 2011
Ascensión del Señor
Mateo, 28,16-20

En nuestro corazón de seguidores de Jesús surgen no pocas preguntas: ¿dónde reafirmar nuestra fe en estos tiempos de crisis religiosa? ¿qué es lo importante en estos momentos? ¿qué hemos de hacer en las comunidades de Jesús? ¿hacia dónde hemos de orientar nuestros esfuerzos?
Mateo concluye su relato evangélico con una escena de importancia excepcional. Jesús convoca por última vez a sus discípulos para confiarles su misión. Son las últimas palabras que escucharán de Jesús: las que han de orientar su tarea y sostener su fe a lo largo de los siglos.
Siguiendo las indicaciones de las mujeres, los discípulos se reúnen en Galilea. Allí había comenzado su amistad con Jesús. Allí se habían comprometido a seguirlo colaborando en su proyecto del reino de Dios. Ahora vienen sin saber con qué se pueden encontrar. ¿Volverán a verse con Jesús después de su ejecución?
El encuentro con el Resucitado no es fácil. Al verlo llegar, los discípulos «se postran» ante él; reconocen en Jesús algo nuevo; quieren creer, pero «algunos vacilan». El grupo se mueve entre la confianza y la tristeza. Lo adoran pero no están libres de dudas e inseguridad. Los cristianos de hoy los entendemos. A nosotros nos sucede lo mismo.
Lo admirable es que Jesús no les reprocha nada. Los conoce desde que los llamó a seguirlo. Su fe sigue siendo pequeña, pero a pesar de sus dudas y vacilaciones, confía en ellos. Desde esa fe pequeña y frágil anunciarán su mensaje en el mundo entero. Así sabrán acoger y comprender a quienes a lo largo de los siglos vivirán una fe vacilante. Jesús los sostendrá a todos.
La tarea fundamental que les confía es clara: «hacer discípulos» suyos en todos los pueblos. No les manda propiamente a exponer doctrina, sino a trabajar para que el mundo haya hombres y mujeres que vivan como discípulos y discípulas de Jesús. Seguidores que aprendan a vivir como él. Que lo acojan como Maestro y no dejen nunca de aprender a ser libres, justos, solidarios, constructores de un mundo más humano.
Mateo entiende la comunidad cristiana como una "escuela de Jesús". Seremos muchos o pocos. Entre nosotros habrá creyentes convencidos y creyentes vacilantes. Cada vez será más difícil atender a todo como quisiéramos. Lo importante será que entre nosotros se pueda aprender a vivir con el estilo de Jesús. El es nuestro único Maestro. Los demás somos todos hermanos que nos ayudamos y animamos mutuamente a ser sus discípulos.

José Antonio Pagola

2 de junio de 2011

Insurrección del precariado y victoria del PP

Dos grandes explosiones políticas han tenido lugar en nuestro país entre el 15-M y el 22-M. ¿Estamos esquizofrénicos los españoles? Es hora de dar respuesta a esta pregunta y de reflexionar sobre los antagonismos existentes entre ciudadanos que han tenido comportamientos bien diferentes. Hemos de preguntarnos qué manifiestan el 15-M y el 22-M.
En el primero de los casos, estamos ante la insurrección del "precariado". Utilizo este término acuñado por Robert Castel para referirse al trabajador precario, al ciudadano que experimenta condiciones de vida cada vez más deterioradas. El proletariado de siglos pasados se reencarna de alguna forma en el precariado del siglo XXI. Está formado por parados, trabajadores con bajos salarios, jóvenes sin acceso a la vivienda, jubilados con bajas pensiones, inmigrantes explotados, graduados universitarios sin empleo o con trabajos mal pagados, parejas sin perspectiva de formar una familia, prejubilados, habitantes de barrios obreros desestructurados y de comarcas rurales deprimidas. Hasta ahora estos ciudadanos explotaban hacia dentro de sí, asumían su infortunio con rabia contenida o con la desesperación de la impotencia, aguantaban la situación con ayuda familiar dispuestos a sobrevivir en la selva del "sálvese quien pueda".

Este precariado se ha ido extendiendo en diversas clases sociales. Padres de clase media ven que a sus hijos, que han recibido mejor formación que ellos, les aguarda un futuro peor. La sociedad se ha ido dividiendo en dos grandes bloques: los satisfechos e integrados, a quienes la crisis lo único que les ha provocado ha sido una disminución de su consumo, y los precarizados y expulsados de la sociedad del bienestar y de los trabajos dignos.

El 15-M ha significado la explosión hacia fuera de los humillados y ofendidos por la nueva exclusión social. Se han dado cuenta de que los partidos y los sindicatos representan ante todo a los ciudadanos satisfechos e integrados y a ellos solo les aguarda la abstención, el voto nulo de la rabia o el voto desencantado cada vez más sin sentido. Ante el aburguesamiento general de los que tienen voz y poder (políticos, sindicalistas, periodistas, profesores), han decidido ser portavoces de su situación y de sus demandas. Y han atacado al centro de nuestro sistema: el poder político y el poder económico. Y demandan más democracia, más soberanía popular, más poder ciudadano. Déficit de democracia, obsolescencia de las organizaciones políticas y sindicales, repolitización y lucha de los ciudadanos que viven la precariedad: esto es lo que manifiesta el 15-M. Su radicalismo no nace de ideologías izquierdistas, sino, por afirmarlo con palabras de Mounier, del "realismo como extremismo".

La tibieza de las políticas sociales, económicas y sindicales de estos años se debe a que han estado realizadas por los representantes de los satisfechos de la izquierda y la derecha que estaban sordos y ciegos ante las condiciones de vida del precariado o, al menos, no se sentían presionados por él. Al contrario, han creído que favoreciendo la acumulación de plusvalía de los poderosos y desregulando cada vez más las condiciones de trabajo, a todos nos iría mejor, aumentaría el PIB y se crearía más empleo.

Lo que acabo de afirmar tiene una estrecha relación con lo sucedido en las elecciones del 22-M. Sin duda alguna, ha habido un voto de castigo al Gobierno y, especialmente, a su presidente. Sin embargo, el voto masivo al PP tiene también que ver con la asunción por un sector importante de la ciudadanía de que vale más el original que una mala copia si de lo que

se trata es de crear empleo a cualquier precio. Si no hay más salida que hacer política objetivamente de derechas, pues que la hagan ellas, que lo harán mejor.

El PSOE, desde 1982, no solo se ha derechizado él mismo, sino que ha derechizado a la sociedad. Especialmente en los últimos ocho años ha confundido totalmente su papel y ha creído que progresismo es igual a socialismo. Con ello habrá podido contentar a la burguesía progresista, pero el precariado esperaba otra cosa. Un partido socialista no es lo mismo que una mezcla de Partido Radical Italiano pasado por agua y el ala de izquierda del Partido Demócrata de Estados Unidos. Es verdad que han pagado justos por pecadores, pero también los primeros han sido consentidores de la desorientación socialista que viene de muchos años atrás. En la génesis y desarrollo del precariado están las políticas económicas y las reformas laborales llevadas a cabo por el PSOE y avaladas en parte por los principales sindicatos.

Por otro lado, IU también ha fracasado, antes y ahora, en la articulación y representación política del precariado. IU no es vista ni como organización capaz de gobernar, ni como movimiento articulador de los trabajadores precarios. Nunca como ahora tenía condiciones objetivas para haber captado el voto de los descontentos con el PSOE y, sin embargo, quien ha canalizado el malestar de una parte significativa de este precariado ha sido el PP. Basta con analizar la distribución del voto en ciudades, pueblos y barrios de toda España en donde la cultura roja fue fuerte y los trabajadores tenían alta conciencia de clase. La falta de arraigo entre el precariado de estas zonas, más allá del trabajo asistencial que desde las instituciones se pudiera hacer para mejorar algo sus condiciones de vida, ha provocado una metamorfosis social, cultural y política muy grande. Crece el número de trabajadores que vota a la derecha y en las próximas elecciones autonómicas en Andalucía lo veremos con mayor claridad.

Con una parte del precariado votando al PP y con otra parte del mismo movilizándose por la democracia real y criticando a los partidos de derecha y de izquierda, ¿qué futuro político nos aguarda? A corto plazo, no parece que haya condiciones para detener el triunfo del PP en las generales. Pero lo importante es el medio plazo. Hay que cambiar la forma de hacer política, desvelar la concentración de la riqueza en España y redistribuirla, elaborar nuevas políticas en fiscalidad, vivienda, trabajo decente, democracia en la empresa, educación.

Y para estos cambios necesitamos que el movimiento del 15-M se fortalezca, genere contrapoder ciudadano, cree un nuevo antagonismo social basado en el conflicto no violento y la propuesta de alternativas, penetre entre el precariado que ha votado al PP para reorientar su comportamiento cultural y político. El Movimiento del 15-M necesita tiempo para crecer y a los partidos y sindicatos les urge aprender de lo que significa y demanda.

Rafael Díaz-Salazar es profesor de Sociología en la Universidad Complutense.
Autor de Desigualdades internacionales, ¡justicia ya! (Icaria)

Sudán: capital Madrid

José-Fernando Rey Ballesteros
Sacerdote

No me gusta un pelo lo que está sucediendo en la madrileña Puerta del Sol. Tampoco coincido con quienes afirman que el lugar ha sido elegido para perjudicar a Esperanza Aguirre. Más bien creo que, si esta movilización se hubiera llevado a cabo frente al Palacio de la Moncloa, la pretendida “apoliticidad” de la manifa hubiera sido puesta en solfa. Sin embargo, la Puerta del Sol es el lugar perfecto para llamar la atención, porque se trata del mismo centro de la Capital de España. Sí creo en un afán de emulación de las protestas en Sudán o en Egipto, realizadas todas ellas en plazas céntricas. Y también creo que el aprecio de los convocantes por España es tan efusivo que no han dudado en equipararnos con Egipto o en “sudanizarnos”. Así nos ven, o, diríamos mejor, así son ellos y quienes los alientan.
La cosa no me gusta porque en Sol no ha brotado, precisamente, un manantial de libertad. Las aguas que empapan el “kilómetro cero” de nuestro país son las aguas sucias de un guadiana que uno ha visto salir de lo hondo de la tierra en varias ocasiones a lo largo de los últimos años. No sé si nació entonces, pero se trata del mismo río que inundó la Castellana 1994 al grito del “cero-siete-por-ciento-ya”. ¿Recuerdan? En aquella movilización, la izquierda demostró que un eslogan buenista era capaz de agrupar a multitud de personas de muy diverso pelaje y convertirlos después en números a su favor y en reclamos infalibles ante los medios de comunicación. En la Castellana acamparon, entonces, no sólo los amigos de Julio Anguita, que no hubiesen llenado ni dos tiendas de campaña americanas, sino multitud de incautos más dotados de idealismo que de sensatez. Hubo allí sacerdotes y muchos jóvenes procedentes de parroquias, encantados de engrosar las estadísticas que la izquierda más sectaria y anticlerical emplearía en provecho propio.

Casi diez años después, la operación se repetiría en las famosas manifestaciones del “¡No a la guerra, tíos!”. Muchas de las personas que yo entonces conocía, todos ellos católicos con participación activa en sus parroquias y movimientos eclesiales, salieron a unirse a la movida. Cuando yo traté de explicarles que estaban siendo utilizados para engrosar las cifras que la izquierda lanzaba como piedras contra los cristales de La Moncloa en una operación de asalto al poder, me respondían al unísono: “Como cristianos, no queremos la guerra. Juan Pablo II se ha opuesto a la guerra. Por tanto, ¡No a la guerra, tíos!”, y allá se iban con Bardem y ZP a tirar de la pancarta. Una vez más, la izquierda más rancia se beneficiaba de un lema buenista y de unos ciudadanos incautos y fácilmente manipulables.

Ese guadiana, que ha hecho otras apariciones en nuestro suelo además de las que les recuerdo, es el que ahora resurge en la madrileña Puerta del Sol. Y, por desgracia, los bobos siguen picando como pececillos en un anzuelo más que mordisqueado. Porque hay que ser bobo para creerse que semejante movimiento no está perfectamente previsto, organizado y orquestado. ¿Es que nadie se ha dado cuenta de que todas las pancartas tienen la misma tipografía? ¿Quién ha comprado los dominios de Internet que ofrecen las consignas? ¿Quién controla las asambleas? ¿Quién dice qué pancartas pueden mostrarse y cuáles no? ¿Por qué levantan lemas como “menos crucifijos y más trabajo fijo” y no muestran ningún eslogan contra el aborto o contra el terrorismo? ¿De verdad son conscientes todos y cada uno de los cinco o siete mil ciudadanos que acampan allí de que no se persigue otro objetivo que el de “tumbar” el sistema como si fuese uno de los contenedores de basura que han estado quemando?

No tengo la menor duda de que allí están quienes asaltan las capillas de la Universidad o participan en la “procesión atea”. No tengo la menor duda de que allí están, ya talluditos, los del “Prestige” y los del “¡No a la guerra tíos!”, así como los que queden del “cero-siete-por-ciento-ya”. No tengo la menor duda de que Zerolo anda camuflado entre los campistas tras una postiza barba pelirroja. No tengo la menor duda de que allí se dan cita unos cuantos miles de incautos procedentes de parroquias y animados por un estúpido buenismo; si buscan, encontrarán a muchos del entorno de San Carlos Borromeo -ya saben, los de las rosquillas-. Y no tengo la menor duda de que hay mucho tonto en España que todavía añora mayo del 68 como si aquello hubiese sido una revolución intelectual y uno un desmadre de drogatas y borrachos con ganas de darse el lote. Semejante cóctel es lo que a un servidor le da miedo.

Y lo que a mí, personalmente, me indigna, es el que los miembros de movimientos pro-vida nunca hayan sido capaces de adquirir tanta relevancia pública, cuando ha reunido a mucha más gente que la que estos días se concentra en la Puerta del Sol... ¿Por qué?