28 de febrero de 2011

Celebración especial 12 marzo

El próximo día 12 en Valencia celebraremos toda la Familia de Pedro Bienvenido el 150 Aniversario de su muerte y con ese motivo tendremos una Eucaristia en la que además de esta celebración tendrá lugar el Compromiso como Asociados Laicos de María Guillen, Rosabel Hernández, Cristina Colomer y Juan Jose López todos del grupo de Valencia 2.
Os contaremos la celebración para compartirla con todos vosotros.

27 de febrero de 2011

Homilía de Ramón Sánchez Lumbier en Oteiza para el Domingo 8º

Queridas hermanas y amigos: estamos en clima religioso, es decir, ante Dios y con Él. Sí, con todo cuanto es humano y a todos afecta, lo sintamos o no. Nada se oculta a sus ojos. Porque Él existe, porque es Padre bueno, porque quiere que todos participemos de sus bienes, ante su amor revelado, se puede ablandar nuestro corazón. Y lo notamos ante las necesidades de los hermanos. En este clima podremos captar su voluntad, acoger su Palabra y experimentar cómo nos hace revivir.
Él sabe de nuestros desalientos: “el Señor me ha abandonado, el Señor me ha olvidado…”. Pero nos pone al oído su cálida voz: “¿Puede acaso una madre olvidarse de su creatura, dejar de enternecerse por el hijo de sus entrañas…; aunque lo hiciera, yo nunca me olvidaré de ti” (cf. 1ª lect.). Lo dijo y lo dice, nos lo dice a nosotros aquí y ahora.
Somos conscientes de cuanto nos aqueja, nos vemos sometidos a toda clase de temporales, a veces sentimos que el propio interior no sabe a qué a tenerse. Somos conscientes también, especialmente en estos últimos tiempos, de las consecuencias que para unos y otros, más para unos que para otros, tiene la dura crisis económica, de la gravedad de tantas familias con todos sus miembros en el paro y sin ingreso alguno, de los millones de jóvenes sin perspectivas de empleo, de los movimientos populares en países vecinos del norte africano, de sus tragedias en dictaduras, corrupciones y violencias desatadas. Somos conscientes de las cotidianas muertes, muchas más allá que aquí, por hambre, enfermedades y desastres naturales… Pero, además, y es una gracia, podemos suplicar ahora con la Iglesia amada: “Señor, que el mundo progrese según tus designios, gocen las naciones de una paz estable y tu Iglesia se alegre de poder servirte con una entrega confiada y pacífica.” (or. colecta)
Sabemos que creer en Jesucristo es gracia y tarea siempre nuevas. Sus propuestas evangélicas no pueden presentarse a todo el mundo como mero programa moral. Al igual que las Bienaventuranzas, están dirigidas a los que le siguen por haber creído en Él. Como aquellos primeros, entonces envueltos en singulares avatares históricos, lo estamos nosotros hoy y en situaciones más complejas. Jesús sabía de qué hablaba y en qué mundo se movía. También, nítida y exhaustivamente, lo sabe hoy, penetrado y envuelto como está, ya para siempre, en la gloria del Padre. Todo ello no le aleja de lo nuestro. Al revés, fiel a sus palabras nos recuerda alentándonos: “estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” (cf, Mt 28,20)
Somos conciudadanos de un amplio y contradictorio mundo que se nos hace, por tantos medios, “barrio conocido”, “aldea global”, “casa común”. Nos dicen que todo está cambiando y muy rápidamente, que nuestra vida no podrá ya en adelante ser igual. Preguntamos qué podemos hacer y, dentro de nosotros, si de verdad confiamos en la divina Providencia, si sirve la fe para vivir en todo como hijos amados de Dios. Este evangelio de Jesús, ¿no fomenta un ineficaz providencialismo? ¿No es poesía y mística, imposibles de asumir en medio de tanta injusticia? ¿Escucharemos de nuevo su voz?: “nadie puede estar al servicio de dos amos… No podéis servir a Dios y al dinero… No os agobiéis por la vida…, ¿no valéis vosotros más?..., no andéis agobiados pensando qué vais a comer o qué vais a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso. Sobre todo, buscad el Reino de Dios y su justicia… A cada día le bastan sus disgustos.” (cf. ev.)
Puede, a su vez, querida hermana y amigo, que te preguntes qué le parecerán al Señor nuestros devaneos mentales y cordiales. Él nos comprende y nos pide una confianza de hijos, la ofrenda gozosa del propio ser, gratitud por su amor y cantar sus maravillas al celebrar la Eucaristía, al rezar y en el cotidiano servicio a los hermanos. ¿No era así la actitud de María, maternal ejemplo para creyentes de toda hora? Podremos, sí, confiar y responder positivamente, podemos hacerlo como tantos santos que vivieron y sufrieron lo suyo. Recuerda lo de Teresa de Jesús: “nada te turbe, nada te espante, quien a Dios tiene nada le falta; sólo Dios basta”. No era “pasota” o inmovilista de su tiempo, no. Piensa, si quieres, en la actividad ingente y en la prodigiosa eficacia de la hermosa súplica de Francisco de Asís “Señor, haz de mí un instrumento de tu paz”: Que donde haya odio, ponga yo amor; donde ofensa, perdón; donde discordia, unión; donde duda, ponga yo la fe; donde desesperación, esperanza; donde tinieblas, ponga yo luz; donde tristeza, alegría;. Oh Maestro, busque más consolar, comprender, amar, darme, olvidarme, perdonar… Porque “es muriendo como se resucita a la vida eterna.”
¿Te dice algo, además, el sencillo programa para cada día de quien se sabía que no era “más que un Papa”, el hoy Beato Juan XXIII? ¿Por qué estar “preocupado, agobiado, angustiado…”, si Dios es el Padre Bueno de todos? ¿No nos vendrá bien traerlo a primer plano, acorde como está con el evangelio de hoy?: “Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso. Sobre todo, buscad el Reino de Dios y su justicia… A cada día le bastan sus disgustos.” (cf. ev.). Sí, ¡a cada día, su afán! Me complace, pues, reproducir su decálogo espiritual:
1. Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida en un momento. 2. Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto: cortés en las maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar a nadie sino a mí mismo. 3. Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino en éste también. 4. Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten a mis deseos. 5. Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura; recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma. 6. Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie. 7. Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer y, si me sintiera ofendido en mis sentimientos, procuraré que nadie se entere. 8. Sólo por hoy me haré un programa detallado; quizá no lo cumpliré con precisión, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión. 9. Sólo por hoy creeré firmemente –aunque las circunstancias demuestren lo contrario- que la buena providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie más existiera en el mundo. 10. Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular, no tendré miedos de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.” (Juan XXIII)
Hermanas y amigos: jamás se dejan corroer por el miedo los que se saben hijos de Dios y procuran comportarse siempre como tales. Para ello, resulta indispensable escuchar su Palabra y dejar que nos trabaje por dentro. También, colaborar libremente y con alegría, procurando traducirla en acciones concretas. Más o menos, declarábamos con el salmista: “Sólo en Dios he puesto mi confianza…, sólo Dios es mi esperanza, mi baluarte y firmeza, mi salvador, roca y refugio, y mi gloria…, ya nada me inquietará.” (cf. sal. resp.).

Lo primero

27 de febrero de 2011
Mateo 6, 24-34

«Sobre todo, buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura». Las palabras de Jesús no pueden ser más claras. Lo primero que hemos de buscar sus seguidores es "el reino de Dios y su justicia"; lo demás viene después. ¿Vivimos los cristianos de hoy volcados en construir un mundo más humano, tal como lo quiere Dios, o estamos gastando nuestras energías en cosas secundarias y accidentales?
No es una pregunta más. Es decisivo saber si estamos siendo fieles al objetivo prioritario marcado por Jesús, o estamos desarrollando una religiosidad que nos está desviando de la pasión que llevaba él en su corazón. ¿No hemos de corregir la dirección y centrar nuestro cristianismo con más fidelidad en el proyecto del reino de Dios?
La actitud de Jesús es diáfana. Basta leer los evangelios. Al mismo tiempo que vive en medio de la gente trabajando por una Galilea más sana, más justa y fraterna, más atenta a los últimos y más acogedora a los excluidos, no duda en criticar una religión que observa el sábado y cuida el culto mientras olvida que Dios quiere misericordia antes que sacrificios.
El cristianismo no es una religión más, que ofrece unos servicios para responder a la necesidad de Dios que tiene el ser humano. Es una religión profética nacida de Jesús para humanizar la vida según el proyecto de Dios. Podemos "funcionar" como comunidades religiosas reunidas en torno al culto, pero si no contagiamos compasión ni exigimos justicia, si no defendemos a los olvidados ni atendemos a los últimos, ¿dónde queda el proyecto que animó la vida entera de Jesús?
Tal vez, la manera más práctica de reorientar nuestras comunidades hacia el reino de Dios y su justicia es comenzar por cuidar más la acogida. No se trata de descuidar la celebración cultual, sino de desarrollar mucho más la acogida, la escucha y el acompañamiento a la gente en sus penas, trabajos y esperanzas. Compartir el sufrimiento de las personas nos puede ayudar a comprender mejor nuestro objetivo: contribuir desde el Evangelio a un mundo más humano.
En su primera encíclica, Juan Pablo II, recogiendo una idea importante del Concilio Vaticano II, nos recordó a los cristianos cómo hemos de entender la Iglesia. Lo hizo de manera clara. "La Iglesia no es ella misma su propio fin, pues está orientada al reino de Dios del cual es germen, signo e instrumento". Lo primero no es la Iglesia, sino el reino de Dios. Si queremos una Iglesia más evangélica es porque buscamos contribuir desde ella a buscar un mundo más humano.

José Antonio Pagola

21 de febrero de 2011

Nuevo apoyo a Jose Antonio Pagola

Hola a todos.

En primer lugar, quisiéramos agradeceros vuestra pronta respuesta cuando
hace, más o menos un año, solicitábamos vuestra firma para apoyar nuestra
carta donde pedíamos explicaciones por las que entonces el libro “Jesús,
aproximación histórica” de José Antonio Pagola era retirado de las
librerías. Suponemos que os enterarías por los medios de comunicación que
éramos muchos los firmantes de esa petición (6.725 personas exactamente).
A todos y a cada uno, gracias de nuevo.
Entonces no sólo no tuvimos explicación o respuesta alguna por parte de la
Conferencia Episcopal Española, sino que, justamente un año después, nos
hemos enterado que Roma ha abierto un proceso al libro “Jesús,
aproximación histórica”. Parece ser que algunos siguen empeñados en decir
que su lectura es nociva para, nosotros, sus lectores. Este proceso, que
ahora se inicia, se prolongará durante cuatro o cinco años. Queremos
ayudar a José Antonio Pagola a recopilar testimonios de personas que, a
partir de la lectura del libro «Jesús. Aproximación histórica», se han
encontrado de manera más viva con Jesús y han recuperado o reavivado su fe
en él. No se trata de hablar del libro ni de su autor, sino de contar de
forma sencilla, concreta y espontánea la experiencia personal suscitada
por la lectura del libro.
El testimonio no deberá ser muy extenso (máximo 1 folio por una cara) e
irá acompañado de vuestro nombre, edad, profesión, indicando si
desempeñáis alguna labor específica dentro de la Iglesia (laic@,
misioner@, religios@, sacerdote, distintas pastorales, etc) así como el
pueblo donde residís (esto último es optativo). Recogeremos testimonios
hasta el próximo 15 de Abril de 2011.
El objetivo es ayudar a José Antonio Pagola a publicar un libro que recoja
los testimonios más significativos; de esta manera, todos podremos
contribuir a seguir anunciando la Buena Noticia de Jesús. Gracias por
vuestra colaboración. Por favor, enviad vuestros testimonios a
iglesiasomos@gmail.com

20 de febrero de 2011

Monasterio de Oteiza. Domingo 7º T.O.

20-2-2011

Ramón Sánchez Lumbier. (Capellán)
Puede que te llegue muy a tiempo. Puede, quizá, que no estés para abrazarte con ello. Pero, si has escuchado bien, es para tu alegría, para que vivas “a lo Dios”, para que llegues a alcanzar la meta a la que te han llamado. ¿Que no te atreves? ¿Que te conoces ya demasiado como para seguir soñando con amores de la primera hora?
¡No desesperes! ¡Confía! Sí, y anhela, sin frenos, bienes mayores: para ti, para los tuyos, para tu comunidad, para la Iglesia, para el mundo. Piensa en ello y reza. Reza sin desmayo, reza con serenidad, reza abandonándote en Dios. Y, claro, también haz cuanto esté en tu mano. Él llegó antes, va hoy contigo de camino y estará en el paso del día siguiente, siempre fiel y misericordioso.

¿Podemos, pues, reconsiderar de nuevo lo escuchado? Ya en uno de los pasajes más luminosos del AT, Moisés, de parte de Dios, hablaba así ‘a la asamblea de los hijos de Israel’: “seréis santos porque yo, el Señor vuestro Dios, soy santo”... Eso pedía vivir en contraste con la tendencia dominante: “no te vengarás ni guardarás rencor… sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo” (cf. 1ª lect.). Y vivirlo con alegría y bendiciendo a Dios. Porque Dios quiere que su pueblo se le parezca, tiene que haber semejanza entre el Señor y sus amantes adoradores: “El Señor es compasivo y misericordioso. Bendice, alma mía, al Señor… y no olvides sus beneficios… Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por sus fieles” (cf. salmo resp.).

Quien adora y bendice con amor, imita, quiere unión plena, abrazo integrador, comunión de vida. Eso supone reconocer ante todo la soberanía de “solo Dios”, el Dios-Vivo, único en quien podemos y debemos gloriarnos, el que todo nos lo ha dado para que vivamos por él y con él: “Así pues, que nadie se gloríe en los hombres, pues todo es vuestro; Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, lo presente, lo futuro. Todo es vuestro, vosotros de Cristo, y Cristo de Dios”. Esta última frase podría ser lema de la grandeza y libertad de todo cristiano. ¿Te lo crees, hermana?, ¿te lo crees, amigo?, ¿no vivifica todo nuestro ser?, ¿no nos hace saltar de alegría? En estos tiempos también, ya lo sé, parece “cosa de locos”. Y es que se trata de ‘una sabiduría divina’ que, si nos alcanza, nos afecta por completo. ¿Nos enteramos?: “¿No sabéis que sois templos de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?” Ya san Pablo observaba: “Si alguno de vosotros se cree sabio de este mundo, que se haga necio para llegar a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios” (cf. 2ª lect.).

Queridas hermanas y amigos: ¿estaba loco san Pablo?, ¿estamos alelados nosotros por creer en la Palabra del Señor? ¿No será que, siguiendo a Jesús en verdad, el evangelio se hace luz y vida, gozoso anuncio y poder que transforma corazones? ¿Puedes sinceramente con esta oración?: “Confío, Señor, en tu misericordia; alegra mi corazón con tu auxilio y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho” (sal 12,6). ¡Enhorabuena! Así, ya no te extrañarán las propuestas de Jesucristo. Al revés, te gozarás con ellas, siempre de nuevo. ¡Bendito sea el que nos quiere bienaventurados, dichosos, ya desde ahora, siguiendo sus caminos!

Lo vamos viendo: en los evangelios de estos domingos Jesús despliega cuanto implican sus Bienaventuranzas. Hoy, el pasaje llega a la cima. Lo que menos podían esperar aquellos primeros discípulos era que les pidiera amar a los enemigos. ¿Estaba loco también Él? ¿Sabía lo que decía? ¿Era eso lo que Dios quería? ¿Es eso lo que sigue queriendo?

“Los oyentes le escuchaban escandalizados. ¿Se olvida Jesús de que su pueblo vive sometido a Roma? ¿Ha olvidado los estragos cometidos por sus legiones? ¿No conoce la explotación de los campesinos de Galilea, indefensos antes los abusos de los poderosos terratenientes? ¿Cómo puede hablar de perdón a los enemigos, si todo les está invitando al odio y a la venganza?... (Pero) su invitación nace de su experiencia de Dios. El Padre de todos no es violento sino compasivo…, no excluye a nadie de su amor…Ésta es la síntesis de la llamada de Jesús: ‘Pareceos a Dios. No seáis enemigos de nadie, ni siquiera de quienes son vuestros enemigos. Amadlos para que seáis dignos de vuestro Padre del cielo’… (En verdad,) amar así es lo que mejor nos identifica con aquel que murió rezando por quienes lo estaban crucificando: ‘Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen’” (Pagola).

Tratemos de “aterrizar”. Porque “el amor que Jesús nos propone se debe hacer gesto cotidiano, permanente. Porque los amigos o enemigos a los que indistintamente debemos amar se pueden encontrar cerca o lejos, en nuestro hogar o en el vecino, puede ser un familiar o un compañero, frecuentar nuestras sendas o sorprendernos en caminos infrecuentes… Pero todo esto da lo mismo. No hay distinción que valga para dispensarnos de lo único importante, de lo más distintivo y de lo que nos diferencia de los paganos: el amor. En esto nos reconocerán como sus discípulos” (Mons. Sanz).

Concluyo con otra cita episcopal: “Para ser cristiano no basta cumplir con la justicia de este mundo. Hay que imitar la justicia de Dios que nos ama a todos, buenos y malos, con infinita misericordia…Ésta es la luz del mundo. Ésta es la levadura que puede transformarlo. Los proyectos laicistas de la ciencia, de la política, se quedan muy cortos e impotentes… El amor convence… ¿No será la falta de este amor vivido con claridad la causa de la poca fuerza evangelizadora de nuestras comunidades?” (Mons. Sebastián).

Hermanas y amigos: ¿Reconoceremos que precisamos el Espíritu de Dios para vivir como hijos suyos? Todo lo bueno y hermoso tiene su fuente, su centro y su meta en la Eucaristía. Aquí tenemos la suerte inmensa de vivir el encuentro con este misterio de Amor de Dios-Padre-de todos, revelado y entregado en Jesucristo su Hijo para que podamos vivir con la fuerza de su mismo Espíritu. Deseémoslo con auténticas ansias de amor. Pidámoslo con incesante fe porque Dios nos lo quiere dar para que nos vayamos pareciendo a Él. Y renovemos la vocación que nos dignifica, la gracia acogida y la tarea asumida de ser hijos de Dios, beneficiarios y servidores de su amor a todos. Como lo fue Jesús. En obediencia fiel, con total generosidad, con la dulce y audaz esperanza de un postrer encuentro eternamente feliz.

Amar a quien nos hace daño

20 de febrero de 2011
Mateo 5, 38-48

La llamada a amar es seductora. Seguramente, muchos escuchaban con agrado la invitación de Jesús a vivir en una actitud abierta de amistad y generosidad hacia todos. Lo que menos se podían esperar era oírle hablar de amor a los enemigos.
Sólo un loco les podía decir con aquella convicción algo tan absurdo e impensable: «Amad a vuestros enemigos, rezad por los que os persiguen, perdonad setenta veces siete... » ¿Sabe Jesús lo que está diciendo? ¿Es eso lo que quiere Dios?
Los oyentes le escuchaban escandalizados. ¿Se olvida Jesús de que su pueblo vive sometido a Roma? ¿Ha olvidado los estragos cometidos por sus legiones? ¿No conoce la explotación de los campesinos de Galilea, indefensos ante los abusos de los poderosos terratenientes? ¿Cómo puede hablar de perdón a los enemigos, si todo les está invitando al odio y la venganza?
Jesús no les habla arbitrariamente. Su invitación nace de su experiencia de Dios. El Padre de todos no es violento sino compasivo. No busca la venganza ni conoce el odio. Su amor es incondicional hacia todos: «El hace salir su sol sobre buenos y malos, manda la lluvia a justos e injustos». No discrimina a nadie. No ama sólo a quienes le son fieles. Su amor está abierto a todos.
Este Dios que no excluye a nadie de su amor nos ha de atraer a vivir como él. Esta es en síntesis la llamada de Jesús. "Pareceos a Dios. No seáis enemigos de nadie, ni siquiera de quienes son vuestros enemigos. Amadlos para que seáis dignos de vuestro Padre del cielo".
Jesús no está pensando en que los queramos con el afecto y el cariño que sentimos hacia nuestros seres más queridos. Amar al enemigo es, sencillamente, no vengarnos, no hacerle daño, no desearle el mal. Pensar, más bien, en lo que puede ser bueno para él. Tratarlo como quisiéramos que nos trataran a nosotros.
¿Es posible amar al enemigo? Jesús no está imponiendo una ley universal. Está invitando a sus seguidores a parecernos a Dios para ir haciendo desaparecer el odio y la enemistad entre sus hijos. Sólo quien vive tratando de identificarse con Jesús llega a amar a quienes le quieren mal.
Atraídos por él, aprendemos a no alimentar el odio contra nadie, a superar el resentimiento, a hacer el bien a todos. Jesús nos invita a «rezar por los que nos persiguen», seguramente, para ir transformando poco a poco nuestro corazón. Amar a quien nos hace daño no es fácil, pero es lo que mejor nos identifica con aquel que murió rezando por quienes lo estaban crucificando: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen".
José Antonio Pagola

19 de febrero de 2011

No habrá un día en que todos…

José I. González Faus.
Sí, querido Labordeta, ahora lo sabes aunque ya lo sabías: no habrá un día en que todos veremos una tierra que ponga libertad. Sólo podremos ver los islotes de siempre, ocupados por unos pocos desalmados que levantaron allí su bandera privada a la que llaman libertad.
Y no vendrá ese día no porque no sea posible, sino porque nosotros no queremos. O mejor: no lo quiere una minoría de desalmados, pero que cuentan con nuestra complicidad gracias a un sistema perverso que nos induce a ella.
Porque para que venga ese día es indispensable que los que pertenecemos al veinte por cien de privilegiados de la humanidad (y nos creemos ser todo el género humano), bajemos claramente nuestro nivel de vida. Bajar no en lo necesario, pero sí en lo superfluo que tanto nos inunda a nivel personal y estructural. Y ese descenso de nivel es imposible por dos razones: a) como dijo Voltaire, uno de los padres de nuestra modernidad, lo superfluo nos es lo más necesario. Y b) si descendemos y dejamos de consumir, se hunde nuestro sistema asentado todo él en nuestro consumo. Así nos hemos encerrado en un laberinto sin salida, más cruel que el de Creta.
Algunos ilusos intentan decirnos que, si seguimos creciendo mucho, habrá un día en que pueda llegar a todos esa libertad del pan, el agua, la salud y la educación. Pero también es falsa esa salida por dos razones: a) nuestro sistema sólo sabe crecer a condición de no distribuir: con un crecimiento que produzca ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más relativamente pobres. Y b) si seguimos con esos ritmos de crecimiento nos cargaremos el planeta (al que ya hemos puesto bastante enfermo) antes de que la libertad pueda llegar a todos.
Así estamos José Antonio. Tú lo sabías. Por eso seguiste cantando que no te ibas a rendir, que eras “como esos viejos árboles batidos por el viento que azota desde el mar” y que “hemos perdido compañeros, paisajes y esperanzas en largo caminar”, pero buscabas el modo de “echar nuevas raíces”… Por eso habías cantado antes que era posible que esa hermosa mañana de la libertad “ni tú ni yo ni nadie la lleguemos a ver” (aquí corrijo tu letra que decía “el otro” en lugar de nadie). Pero seguías empeñado en que forjar esa mañana “como un viento que arranque los matojos diciendo la verdad”. Esa verdad que intento proclamar en homenaje a ti: la hermosa mañana no vendrá porque nuestro sistema la impide; y sus guardianes (desde Bill Gates a Amancio Ortega) tienen suficientes armas de destrucción masiva para acabar con todos los que intenten el cambio.
Para vergüenza nuestra, ese cambio es posible, por difícil que parezca. Y para vergüenza de esta Cataluña desde la que te escribo, parte de esa alternativa ha sido elaborada aquí en Barcelona. Pero nos interesa menos que Messi o Espargaró y Ferrán Adriá. Y si no ¿quiénes conocen el libro Demcràcia económica. Vers una alternativa al capitalisme, elaborado aquí “a casa nostra”, según tesis de D. Schweickart (Against capitalism, al que algunos calificaron como “El Capital” del siglo XX)? ¿Quién se preocupa de esas cosas, no ya entre los drogados por el volteriano “¡lo superfluo, tan necesario!”, sino incluso entre los profesores de escuelas de negocios “católicas”, o entre políticos que saben que perderán votos si abordan de esos asuntos?
Pero tú habías decidido que, aunque fuera a mano y sin maquinaria, ibas a seguir “limpiando los caminos de siglos de despojos contra la libertad”. Gracias. Por eso evoco en homenaje a ti, que pocos días después de que te dieran no sé qué medalla de mérito oficial, un jesuita buen amigo tuyo y mío, Jesús Mari (el que nos presentó hace cuando coincidimos por el Paseo de Pamplona), fue a verte ya en tu enfermedad, para contarte que en El Salvador, habían sido recibidos en la casa presidencial los supervivientes y víctimas de una de tantas matanzas del ejército; y allí mismo comenzaron a cantar: habrá un día en que todos, al levantar la vista… Me contó Jesús Mari que, cuando viste el correo electrónico de Jon Sobrino que contaba esa anécdota, le habías dicho con una lágrima en los ojos: “esto me consuela más que la medalla que me dieron el otro día”.
Recordarás (o ya no necesitas recordarlo, porque ahora estás fuera del tiempo) cómo Jesús Mari mandó un correo a Jon Sobrino contándole lo que le habías dicho y cómo Jon, (que estuvo con los campesinos salvadoreños en la casa presidencial), te narró la anécdota en un correo que comenzaba simplemente: “querido Labordeta”, y terminaba comentando así el episodio: “por supuesto no eran Pavarotti ni Caballé; pero la verdad es que sonaba bastante bien”.
En fin: tú decías que estabas “regular, gracias de Dios”. Nosotros seguimos “mal gracias al Capital”. Pero hoy podemos unir tus versos a los del profeta Amós cuando cantaba: “ venden al pobre por un par de hipotecas…, convierten los derechos en veneno y la justicia en amargura… Pero (Dios) jamás olvidará vuestras canalladas”.

18 de febrero de 2011

Tiempo Ordinario 7

Sed perfectos, como es perfecto vuestro Padre.

A partir de aquí, se entiende que el código de valores de los Hijos,
de los del Reino, ya no sea el mismo.
Ni siquiera la justicia es suficiente.
Los Hijos se portan como dice Jesús en el semón del Monte...
No porque sea su obligación.
No porque esperen ningún premio ni teman ningún castigo,
sino porque son hijos, y lo saben.
"Sed perfectos" no es tampoco un mandato, una ley moral,
un código de perfección. Se trata de la culminación de la Buena Noticia,
es como decir:
Puesto que eres hijo de Dios
y conoces a tu Padre
no puedes conformarte con menos.
José Enrique Galarreta.

Tiempo Or..

Biopiratas en la Amazonia

La selva amazónica es la mayor farmacia del mundo pero sus recursos son también los más codiciados por las multinacionales farmacéuticas. La biopiratería se ha convertido en un inmenso negocio para ellas mientras los guardianes de esta diversidad durante milenios, los pueblos indígenas, apenas reciben nada. Sólo dolor y nuevas amenazas de extinción.
En este artículo se repasa alguno de los casos más sangrantes. Haz clic sobre este enlace para leer el artículo completo.

17 de febrero de 2011

Reunión del Comité Nacional de Asociados Laicos

El pasado día 29 de enero, se volvió a reunir, como viene siendo habitual en la Comunidad de D. Ramón de la Cruz, el Comité Nacional de Asociados Laicos de España.
Tras la necesaria oración de la mañana, comenzamos a ir desgranando, los distintos puntos que aparecían en el orden del día: aprobación del acta de la reunión anterior, revisión de los distintos grupos de laicos, informe económico, conclusiones de la reunión anual de evaluación de la web española, informaciones de las distintas reuniones mantenidas a nivel nacional e internacional: Reunión de Responsables de las vocaciones en España, Comité Intercontinental de Asociados Laicos y Consejo de la Familia, etc...
Parte de la jornada, se dedicó a programar los distintos viajes que el Comité Nacional tiene “en puertas”, con motivo de las celebraciones de distintos compromisos de laicos que van a tener lugar en el primer semestre del año, en diversos puntos de España. A saber: Valencia, Horcajo de Santiago, Coin y Monda. Seguro que la alegría que ha supuesto para éste Comité, conocer la decisión de éstas personas, de pedir hacer el compromiso como Asociado/a Laico/a de la Sagrada Familia de Burdeos, es compartida por toda la Familia de Pedro Bienvenido en general.
También fue fijada la fecha del próximo Encuentro de Comités Nacionales Europeos que tendrá lugar en nuestro país durante los próximos días 27 a 29 de mayo del presente año.
Tuvo su lugar la mención especial del acontecimiento que conmemoramos éste año: el 150 aniversario de la muerte de nuestro Fundador. Hoy más que nunca su carisma sigue vivo. En palabras de Pedro Bienvenido Noailles “SIGAMOS ADELANTE” experimentando la alegría de SER FAMILIA.

COMITÉ NACIONAL DE ASOCIADOS LAICOS

16 de febrero de 2011

Fabricados para no durar

TVE emitió Comprar, tirar, comprar, documental sobre caducidad programada.
Desde los años 20 se fabrican productos para que tengan una duración limitada.

Comprar, tirar, comprar


14 de febrero de 2011

Encuentro Nacional del Grupo Secular de España

El pasado día 5 de Febrero de 2011 a las 10,00 horas nos hemos reunido en D. Ramón de la Cruz, Madrid, con el objetivo de orar, de compartir y de celebrar la vida.
Comenzamos nuestro encuentro con una oración, en la que utilizamos un power point, que nos introdujo en el tema y nos ayudó a crear un clima de paz y sintonía con el creador.
Cada una expresó en alta voz, lo que el montaje le había sugerido.
El eco general fue: El silencio es necesario para la buena marcha de nuestra vida espiritual, ya que los ruidos exteriores y la cotidianidad de la vida nos desvían de nuestro camino.
Con alegría, cordialidad y sinceridad cada una expresó sus ideas, pensamientos, inquietudes y reflexiones del documento aprobado en la Asamblea General “Comunica vida”. Dando respuesta a las siguientes cuestiones:
1.- Nuestra visión
2.- Lo que queremos
3.- Nuestro sueño
4.- Los valores en la sociedad actual
Concluimos el encuentro dando gracias a Dios por todo lo vivido y compartido, rezando la oración del Padrenuestro.
La responsable nacional nos comunica el tema del siguiente encuentro y la metodología que emplearemos para su profundización.
Agradecimos a las hermanas su acogida y seguidamente comimos juntas, dando de este modo por concluido nuestro encuentro con el deseo de encontrarnos nuevamente, con un “HASTA PRONTO”

Carta abierta de José María Castillo a José Antonio Pagola

"En esta Iglesia hay demasiado miedo a decir en público lo que cada uno piensa"
"Lo más duro es no saber qué está pasando y porqué está ocurriendo"
José María Castillo, 31 de enero de 2011

Sólo la fe en Jesús el Señor y el amor a la Iglesia nos van a sacar adelante. Pero esa fe y ese amor son un pan cuya levadura es la libertad del Evangelio.

Querido José Antonio: Quiero expresarte, ante todo, mi solidaridad en la dolorosa situación que estás viviendo. Sé muy bien, por propia experiencia y por lo que cuentan otros teólogos bien conocidos, que, en circunstancias como la que tú estás pasando, uno se puede ver enfrentado a hechos y decisiones que son más duras y difíciles de lo que quizá se pueden imaginar quienes las provocan.
Recuerdo aquí la patética confesión pública que hizo el insigne moralista B. Häring, cuando poco antes de morir escribió aquel pequeño libro en el que contaba cómo había sufrido dos procesos en su vida, el que le hizo la Gestapo en la segunda guerra mundial, y el que lo hizo el Santo Oficio en Roma. Y al anciano profesor aseguraba que le había resultado más soportable el proceso de la Gestapo que el del Santo Oficio.
Como también tengo delante de mí el "Diario de un teólgo", que dejó escrito el más grande estudioso de la eclesiología, el profesor Y. Congar. En una carta a su anciana madre le decía: "Me han destruido prácticamente. En la medida de su capacidad, me han destruido....No han tocado mi cuerpo; en principio, no han tocado mi alma. Pero la persona de un hombre no se limita a su piel y a su alma. Sobre todo, cuando ese hombre es un apóstol doctrinal, él es su actividad, es sus amigos, sus relaciones, es su irradiación normal. Todo esto se me ha retirado; se ha pisoteado todo ello, y se me ha herido profundamente. Se me ha reducido a nada y, consiguientemente, se me ha destruido. En ciertos momentos... soy presa de un inmenso desconsuelo" (p. 473-474).Al final de sus días, Congar fue nombrado cardenal por Juan Pablo II.
Lo más duro, en estas situaciones, es no saber exactamente lo que está pasando y por qué está ocurriendo. Son muchos y excelentes los teólogos que han leído y releído tu libro sobre Jesús. Y no han encontrado en él nada que sea contrario o que ataque el dogma cristológico. Además, tú has corregido el libro siguiendo las indicaciones que te había dado la Conferencia Episcopal.
Tu libro ha encontrado más acogida que ningún otro libro de teología escrito en lengua castellana en los últimos tiempos. Y con todo eso, no contentos quienes te atacan desde la sede central del episcopado español, han mandado retirar el libro de las librerías, se dice además que también han mandado destruir los ejemplares que quedaban por ahí. ¿Qué quieren realmente? ¿Qué pretenden? Que lo digan claro, por favor. Que sean sinceros.
Es demasiado fuerte verse perseguido en circunstancias así. En abril de 1988, a mí se me comunicó oralmente (jamás se me ha dado un papel escrito o firmado por alguien), que la Santa Sede me retiraba el permiso para seguir enseñando en la Facultad de Teología de Granada, donde yo era catedrático de Teología dogmática. Nunca he sabido, ni he podido saber, por qué se tomó aquella decisión.
Sólo sé que el entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, cardenal J. Ratzinger, junto con el cardenal Suquía y con el obispo don Fernando Sebastián, visitaron al entonces superior general de los jesuitas F. J. Kolvenbach. Aquella entrevista es la explicación de la dura medida que se tomó contra mí.
Ni sé los temas que allí se trataron, ni tuve, por tanto, posibilidad de defenderme. Después de aquello se me ha calumniado y se han dicho de mí cosas muy duras, por hombres que hoy ocupan cargos muy altos en la administración de la Iglesia.
Y ahora, además, habrá que quien me acuse de que me defiendo. Si, a mis 81 años, no puedo ni debo defenderme, ¿qué es entonces lo que se puede hacer en la Iglesia? Me defiendo porque son demasiados los que callan.
Porque en esta Iglesia hay demasiado miedo a decir en público lo que cada uno piensa, por más que lo que uno piensa esté dentro de la ortodoxia de la fe católica. El citado Y. Congar, un eminente teólogo y un excelente religioso dominico, decía en su "Diario": "tengo miedo de que lo absoluto y la simplicidad de la obediencia me pueda llevar a una complicidad con el abominable régimen de denuncias secretas que es la condición esencial del Santo Oficio, centro y clave de bóveda de todo lo demás" (p. 305).
Amigo José Antonio, sólo la fe en Jesús el Señor y el amor a la Iglesia nos van a sacar adelante. Pero esa fe y ese amor son un pan cuya levadura es la libertad del Evangelio.
José María Castillo

13 de febrero de 2011

Entender las Leyes como Jesús

13 de febrero de 2011
Mateo 5, 17-37

Los judíos hablaban con orgullo de la Ley de Moisés. Era el mejor regalo que habían recibido de Dios. En todas las sinagogas la guardaban con veneración dentro de un cofre depositado en un lugar especial. En esa Ley podían encontrar cuanto necesitaban para ser fieles a Dios.
Jesús, sin embargo, no vive centrado en la Ley. No se dedica a estudiarla ni a explicarla a sus discípulos. No se le ve nunca preocupado por observarla de manera escrupulosa. Ciertamente, no pone en marcha una campaña contra la Ley, pero ésta no ocupa ya un lugar central en su corazón.
Jesús busca la voluntad del Dios desde otra experiencia diferente. Le siente a Dios tratando de abrirse camino entre los hombres para construir con ellos un mundo más justo y fraterno. Esto lo cambia todo. La ley no es ya lo decisivo para saber qué espera Dios de nosotros. Lo primero es "buscar el reino de Dios y su justicia".
Los fariseos y letrados se preocupan de observar rigurosamente las leyes, pero descuidan el amor y la justicia. Jesús se esfuerza por introducir en sus seguidores otro talante y otro espíritu: «si vuestra justicia no es mejor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de Dios». Hay que superar el legalismo que se contenta con el cumplimiento literal de leyes y normas.
Cuando se busca la voluntad del Padre con la pasión con que la busca Jesús, se va siempre más allá de lo que dicen las leyes. Para caminar hacia ese mundo más humano que Dios quiere para todos, lo importante no es contar con personas observantes de leyes, sino con hombres y mujeres que se parezcan a él.
Aquel que no mata, cumple la Ley, pero si no arranca de su corazón la agresividad hacia su hermano, no se parece a Dios. Aquel que no comete adulterio, cumple la Ley, pero si desea egoístamente la esposa de su hermano, no se asemeja a Dios. En estas personas reina la Ley, pero no Dios; son observantes, pero no saben amar; viven correctamente, pero no construirán un mundo más humano.
Hemos de escuchar bien las palabras de Jesús: «No he venido a abolir la Ley y los profetas, sino a dar plenitud». No ha venido a echar por tierra el patrimonio legal y religioso del antiguo testamento. Ha venido a «dar plenitud», a ensanchar el horizonte del comportamiento humano, a liberar la vida de los peligros del legalismo.
Nuestro cristianismo será más humano y evangélico cuando aprendamos a vivir las leyes, normas, preceptos y tradiciones como los vivía Jesús: buscando ese mundo más justo y fraterno que quiere el Padre.

José Antonio Pagola

11 de febrero de 2011

Celebración 3 de Febrero

En la comunidad de hermanas apostólicas de Resistencia Provincia del Chaco, con las puertas abiertas y la mesa tendida, participamos junto con los asociados laicos, en la celebración del milagro eucarístico del 3 de febrero.
Con la profunda alegría de acompañar a Tere Morales en sus primeros compromisos en el Instituto Secular Sagrada Familia, en la eucaristía celebrada por el padre Carlos, dirigida por la Hna Tere Beck.
Recordamos aquel momento del milagro y reflexionamos, compartiendo lo que significa para cada uno/a, el “significado en nuestras vidas de esta bendición eucarística”

- alegría profunda / no perder la alegría
- vida / animo
- alegría de compartir como familia los primeros votos de tere
- nos sigue bendiciendo
- emoción / abre caminos
- nos anima a abrirnos a nuevas formas como Familia, para responder a nuevas necesidades

NUETRO BUEN PADRE NOS ANIMA: SEGUID ADELANTE!

Gracias a cada una/o por la unión y cercanía!
Gladys Bobadilla
Responsable Nacional del Instituto Secular
Sagrada Familia.Argentina

Boletín Informativo nº19

Este Boletín se publica el 8 de febrero, día que inaugura un año muy especial para toda la Familia de Pedro Bienvenido Noailles, que celebra el 150 aniversario de su muerte. Es un tiempo que nos llena de profundo gozo por el don que su Carisma es para la Iglesia y el mundo de hoy.
Visita el apartado de NUESTRA PUBLICACIONES para poder leerlo

10 de febrero de 2011

El cardenal Ravasi "bendice" a Pagola y a su libro

Gracias a Dios. A la postre, la verdad se abre camino. Tengo en mi computadora una serie larga de artículos a favor y, sobre todo, en contra de la persona y del libro de Pagola.

Parece que, por una vez, en Roma han decidido poner las cosas en su sitio. El asunto Pagola estaba desde hace un año en Roma pendiente de sentencia: por una parte, Uriarte el obispo anterior de Donostia que abogaba por Pagola; por otra, unos cuantos obispos españoles en contra furibundamente (no precisamente por razones escriturísticas ni teologales; más bien, por razones mezquinas, que muchas veces no las han mostrado ellos personalmente, pero sí han aparecido por acólitos que los siguen a ciegas). Al fin, Roma ha querido decidir. Gracias, Ravasi. Felicidades a Pagola y a todos los que lo han defendido, aunque sufriendo muchos ellos también. Felicidades también a quienes han luchado denodadamente contra Pagola persona y contra Pagola libro; a ellos también el Espíritu de la verdad, a través de Ravasi, les ha llegado la hora de volverse al Espíritu que vivifica a todos y a cada uno desde dentro de uno mismo. Felicidades a la Iglesia de Dios.
Dionisio Amundarain

21/12/2010
Archivado en Curia romana

Es el ministro de Cultura del Papa. Y uno de los mejores biblistas de la Iglesia católica. Se llama Gianfraco Ravasi y algunos lo colocan en la rosa de los papables con garantías. Pues bien, esta autoridad curial y de prestigio teológico resulta que acaba de publicar un artículo en el periódico italiano "Il Sole 24 Ore", en el que reivindica al "Jesús" de Pagola en términos muy elogiosos. Tanto es así que el purpurado asegura que "la mejor forma para guiar al lector no técnico en medio de esta selva (de interpretaciones cristológicas) me parece la narrativa realizada en España por dos teologos, Armand Puig i Tarrech (Jesús. Respuesta a los enigmas. San Pablo) y José Antonio Pagola (Jesús. Una aproximación histórica. PPC)". Se puede decir más alto, pero no más claro.
¿Qué va a hacer, ahora, el actual obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, que difundió en la página web de la diócesis de Tarazona, de la que entonces era titular, un informe, en el que desacreditaba por completo la obra y la teología de Pagola, a la que llegaba a acusar de herejías? ¿Qué va hacer, ahora, el secretario técnico de la comisión episcopal para la Doctrina de la Fe y obispable, José Rico Pavés, que firmaba dicho estudio?
¿Qué va hacer, ahora, Martínez Camino, con las presiones que ejerció contra PPC y su matriz SM, obligándo a la editorial de los marianistas a no volver a imprimir el libro de Pagola?
¿Quién va a reivindicar, ahora, la figura del anterior obispo de San Sebastián, monseñor Uriarte, que dio siempre la cara por su teólogo y, más aún, colocó su nihil obstat en el libro?
¿Qué van a hacer los "talibanes" que quemaron en la hoguera de sus insultos primero al libro, a Pagola, a la editorial PPC y a SM, Euskadi, teología y hasta a monseñor Setién por extensión? ¿Quién les va a resarcir por los daños causados? Daños y perjuicios económicos, pero sobre todo morales.
Demetrio Fernández, José Rico Pavés y Juan Antonio Martinez Camino deberían salir a la palestra pública y pedir perdón humildemente, reconocer su error, rehabilitar el honor pisoteado del teólogo y de monseñor Uriarte, resarcir a la editorial y...retirarse, los tres en comandita, a un monasterio a rezar. Con saco y sayal durante una larga temporada. O quedarse allí.
Nos alegramos por Pagola, nuestro colaborador, por SM, la empresa que tanto sufrió en este envite, por monseñor Uriarte, que siempre dio la cara por su teólogo, y, sobre todo, por tanta gente que encontró en el libro de Pagola, ahora refrendado por el Vaticano, una fuente de encuentro con el verdedero rostro de Jesús.
Este es el párrafo del artículo del cardenal Ravasi en "Il Sole 24 Ore" del pasado dia 5 de diciembre:
Siamo giunti, così, alla Third Quest, il terzo sentiero aperto nel 1985 e ancora in cantiere: è «il paradigma giudaico postmoderno», come lo definisce Segalla, inaugurato da Ed Parish col suo Gesù e il giudaismo, tradotto da Marietti nel 1992. Alla base c’era la fiducia di conoscere il Gesù storico collocandolo all’interno dell’alveo del giudaismo in cui egli era sorto e vissuto, ma col quale aveva anche segnato discontinuità e originalità. Questo nuovo modello storiografico e teologico, accuratamente presentato da Segalla, ha subito alcune ramificazioni interessanti attraverso il «Gesù ricordato» nella tradizione orale (James D. G. Dunn) e il «Gesù testimoniato» (Richard Bauckham). Ma fermiamoci qui per non disperdere i nostri lettori che comunque rimangono avvertiti della complessità attuale della ricerca, dell’alto livello degli studi storico-critici condotti dagli esegeti, della conseguente volgarità di chi pensa che “cristiano” sia sinonimo di “cretino”, ma anche dei rischi di offuscamento che una simile galassia di analisi può generare. Il modo più trasparente per guidare il lettore non “tecnico” in questa selva rimane forse quello narrativo adottato in Spagna da due studiosi, Armand Puig i Tàrrech (Gesù. Risposta agli enigmi, San Paolo) e José Antonio Pagola (Gesù. Un approccio storico, Borla). Certo è che rimane sempre viva quella domanda che Cristo aveva lasciato serpeggiare nel suo uditorio e che Mario Pomilio aveva posto al centro del suo Quinto Evangelio (1975): «Cristo ci ha collocati di fronte al mistero, ci ha posti definitivamente nella situazione dei suoi discepoli di fronte alla domanda: Ma voi, chi dite che io sia?».
José Manuel Vidal

El orígen de las migraciones modernas

Os presentamos una Conferencia muy interesante de Arcadi Oliveres, economista y presidente de Justicia y Paz de Barcelona.


6 de febrero de 2011

Sal y Luz

6 de febrero de 2011
Mateo 5, 13-16

Si los discípulos viven las bienaventuranzas, su vida tendrá una proyección social. Es Jesús mismo quien se lo dice empleando dos metáforas inolvidables. Aunque parecen un grupo insignificante en medio de aquel poderoso imperio controlado por Roma, serán «sal de la tierra» y «luz del mundo».
¿No es una pretensión ridícula? Jesús les explica cómo será posible. La sal no parece gran cosa, pero comienza a producir sus efectos, precisamente, cuando se mezcla con los alimentos y parece que ha desaparecido. Lo mismo sucede cuando se enciende una luz: sólo puede iluminar cuando la ponemos en medio de las tinieblas.
Jesús no está pensando en una Iglesia separada del mundo, escondida tras sus ritos y doctrinas, encerrada en sí misma y en sus problemas. Jesús quiere introducir en la historia humana un grupo de seguidores, capaces de transformar la vida viviendo las bienaventuranzas.
Todos sabemos para qué sirve la sal. Por una parte, no deja que los alimentos se corrompan. Por otra, les da sabor y permite que los podamos saborear mejor. Los alimentos son buenos, pero se pueden corromper; tienen sabor, pero nos pueden resultar insípidos. Es necesaria la sal.
El mundo no es malo, pero lo podemos echar a perder. La vida tiene sabor, pero nos puede resultar insulsa y desabrida. Una Iglesia que vive las bienaventuranzas contribuye a que la sociedad no se corrompa y deshumanice más. Unos discípulos de Jesús que viven su evangelio ayudan a descubrir el verdadero sentido de la vida.
Hay un problema y Jesús se lo advierte a sus seguidores. Si la sal se vuelve sosa, ya no sirve para nada. Si los discípulos pierden su identidad evangélica, ya no producen los efectos queridos por Jesús. El cristianismo se echa a perder. La Iglesia queda anulada. Los cristianos están de sobra en la sociedad.
Lo mismo sucede con la luz. Todos sabemos que sirve para dar claridad. Los discípulos iluminan el sentido más hondo de la vida, si la gente puede ver en ellos «las obras» de las bienaventuranzas. Por eso, no han de esconderse. Tampoco han de actuar para ser vistos. Con su vida han de aportar claridad para que en la sociedad se pueda descubrir el verdadero rostro del Padre del cielo.
No nos está permitido servirnos de la Iglesia para satisfacer nuestros gustos y preferencias. Jesús la ha querido para ser sal y luz. Evangelizar no es combatir la secularización moderna con estrategias mundanas. Menos aún hacer de la Iglesia una "contra-sociedad". Sólo una Iglesia que vive el Evangelio puede responder al deseo original de Jesús.
José Antonio Pagola

4 de febrero de 2011

Jóvenes consagrados, un reto para el mundo

Carta semanal del Arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes
06.02.2011

Queridos hermanos y amigos: paz y bien. Cada 2 de febrero se celebra la Jornada Mundial de la Vida Consagrada. Este año, ante el próximo encuentro entre el Papa Benedicto XVI y los jóvenes del mundo que se darán cita en Madrid, se ha propuesto el mismo lema: firmes en la fe.
También los consagrados tiene una juventud que vivir sin que les caduque la esperanza lozana y la pasión ilusionada. No se trata añadir años a la vida, sino vida a los años. Lo han dicho todos los autores que han tratado de las edades del hombre, que la juventud no es un factor cronológico sin más, sino una actitud ante la vida, con la mente y el corazón. Hay viejos prematuros o jóvenes perennes, y esto lo da no tanto la edad sino el modo de vivir las cosas.
Firmes en la fe significa para un cristiano, y máxime para un consagrado, estar arraigados en esa tierra que acoge las raíces y las permite nutrir a fin de que el árbol plantado junto a la buena acequia pueda seguir dando frutos en sazón. Es la fe lo que permite tener una firmeza que no es la intransigencia de los confusos ni la pretensión de los demagogos. La fe que nos pone delante de un Tú ante el cual cada instante de nuestra vida se decide. Es el Tú nada menos que del mismo Dios.
No es una figura fantasmal sino Alguien completamente real. Alguien que es quien más se corresponde con las verdaderas exigencias de mi corazón. Es el encuentro con un Dios vivo que cotidianamente me llama por mi nombre, que lo tatuó en la palma de su mano, y que a diario se asoma al ventanal de su misericordia para ver si regresamos de nuestros devaneos pródigos. Precisamente en el Mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud 2011, hay un párrafo inicial en el primer punto en el que se aborda esta cuestión de lo concreto del Señor en nuestras vidas: «El hombre en verdad está creado para lo que es grande, para el infinito. Cualquier otra cosa es insuficiente. San Agustín tenía razón: nuestro corazón está inquieto, hasta que no descansa en Ti. El deseo de la vida más grande es un signo de que Él nos ha creado, de que llevamos su “huella”. Dios es vida, y cada criatura tiende a la vida; en un modo único y especial, la persona humana, hecha a imagen de Dios, aspira al amor, a la alegría y a la paz. Entonces comprendemos que es un contrasentido pretender eliminar a Dios para que el hombre viva. Dios es la fuente de la vida; eliminarlo equivale a separarse de esta fuente e, inevitablemente, privarse de la plenitud y la alegría. La cultura actual, en algunas partes del mundo, sobre todo en Occidente, tiende a excluir a Dios, o a considerar la fe como un hecho privado, sin ninguna relevancia en la vida social… se constata una especie de “eclipse de Dios”, una cierta amnesia, más aún, un verdadero rechazo del cristianismo y una negación del tesoro de la fe recibida, con el riesgo de perder aquello que más profundamente nos caracteriza».
Ante este reto, emerge la esperanza de la que son destinatarios y agentes a la vez los jóvenes consagrados: ser un desafío para este mundo de nuestra generación que sigue buscando a Dios mientras a veces de aleja de Él. La consagración en sí es un reto en medio de un mundo secularizado y anticristiano. El testimonio de los jóvenes consagrados acerca apasionadamente al Señor, hablando de una firmeza que arraiga en las auténticas raíces, y que narran desde un carisma suscitado por el Espíritu Santo en su Iglesia, lo que los demás jóvenes y el mundo entero necesitan ver: que los cristianos somos la prolongación en la historia la salvación de Dios. Demos gracias por los consagrados jóvenes, tengan la edad que tengan, pues son un don para la Iglesia y para el mundo.

Recibid mi afecto y mi bendición.
Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo

3 de febrero de 2011

Bendecidos para ser bendición

Los miembros de la Sagrada Familia de Burdeos, el 3 de febrero de 1822 celebramos algo más que un mero evento histórico, es un acontecimiento que nos trae frutos que no perecen, una bendición especial, llamada a una alabanza incesante porque “ el Señor ha hecho maravillas y estamos alegres” (Sal 126,3).
Una refle..

2 de febrero de 2011

De Dioses y hombres

LA PELÍCULA DEL AÑO, DE LA SEMANA… Y DE TODOS LOS DÍAS
Francisco R. de Pascual, monje cisterciense
Cóbreces (Cantabria).
Eclesalia, 21/01/11

Acabada ya la Navidad, que debería haber sido
una meditación litúrgica eclesial colectiva sobre el tiempo y lo que
nosotros somos en él, nos llega una película que ha recibido diversos
calificativos, y que, para mí, coincide en su título sobre lo que
acaba de decir, o sea, sobre el misterio de los dioses y los hombres
en el tiempo…
Jesús, María y José se encontraron con que su tiempo, su vida,
coincidió con unos designios misteriosos, anunciados por lo visto por
los profetas y reconocidos por unos reyes “paganos”, pero ignorado por
“los de casa”.
La película sobre los monjes de Thibirine, mis hermanos de Orden y de
ideal monástico, ha sorprendido a muchos, por lo visto. Y a mí se me
ocurre una reflexión a bote pronto, entre el orgullo “familiar” y un
poco de pena penita pena por lo que algunos “de casa” han descubierto:
que había monjes entre musulmanes, que esos monjes eran “humanos”, que
“decidían juntos” su suerte, y que, al fin, se vieron envueltos en el
absurdo de una guerra “que no iba con ellos”, pero de la que fueron
víctimas y salieron gloriosos.
Bien. Los monjes cistercienses. En muchas comunidades, hemos vivido
esas situaciones a lo largo de los siglos, y concretamente ahora se
viven, como en Midlet, en otros lugares del mundo. Es decir, que para
nosotros es la película de todos los días.
Muchas personas nos escriben, nos envían los videos y nos regalarán la
película, pirateada o cuando salga en DVD. Y algunos casi como que nos
preguntan si sabemos algo de la historia.
Bien. Lo que se dice aquí de estas comunidades sucede en otras de todo
el mundo cristiano, y en algunas con más crudeza y crueldad.
De acuerdo. De vez en cuando necesitamos una película, una página de
periódico o un reportaje “impactante”. Eso está bien, son momentos de
toma de conciencia importantes.
La pena penita pena que a veces siento es que las realidades esas en
que se junta el tiempo de los hombres y los dioses no es tan exótico
como parece, sino que es algo de cada día, de cada momento, que existe
muy cerca de nosotros y que está, probablemente, a nuestro lado. Pero
que no vemos. Y que, a veces, incluso hasta infravaloramos por
prosaico y banal.
Quiero decir –me da la impresión- que nos enteramos de lo que hay sólo
por las películas o por los periódicos.
Hablé algunas veces con el P. Christian con motivo de reuniones de
nuestra Orden, hace años. Me pareció un monje sencillo, fino,
agradable y casi tímido, nada singular, como hay tantos en nuestra
Orden. Quizá en la misma Orden tampoco teníamos conciencia de lo que
pasaba en Thibirine hasta que pasó lo que pasó. Una casa más, unos
monjes más, una situación difícil como otras, y hasta pensábamos que
para lo que hacían quizá fuera mejor se hubieran ido a otro sitio más
“rentable” vocacional y monásticamente “productivos”.
La cuestión capital. Sólo cuando los tiempos de los dioses y de los
hombres se juntan, coinciden, se cruzan, se produce la salvación y la
gracia. Es la historia de Navidad repetida en el tiempo.
Sólo en esos momentos emerge la gratuidad y la libertad de los hombres
y los dioses, características personales e intransferibles de
cualquier aventura espiritual, vetada a los calculadores y
funcionarios de lo religioso.
Los monjes de Thibirine, como otros muchos monjes, son sólo testigos
de un cruce de caminos entre los dioses y los hombres, entre la
libertad y la gracia, entre la dignidad de los hijos de Dios y la
debilidad de lo mundano.
La película podemos verla todos los días. Quizá nos hayamos alejado,
como cristianos, del cine de la gracia universal, de la historia de
salación que se filma cada día y cuyos protagonistas tenemos más cerca
de lo que suponemos.
Pero también en ese cine hay muchos cristianos entretenidos con los
reclamos publicitarios, las palomitas de maíz y los “efectos
especiales” de la acción en pantalla.

1 de febrero de 2011

Claves para entender el libro de Hawking

Vida Nueva - Viernes 21 de Enero del 2011
Raúl Berzosa- Obispo Auxiliar de Oviedo

Vaya por delante mi admiración a la persona y al trabajo científico de Stephen Hawking. Su última obra, El Gran Diseño(Crítica, Barcelona, 2010), sin quitarle ningún mérito, más parece obra del colaborador en la misma, L. Mlodinov, que de él mismo. Me baso en el estilo y en la temática divulgada. Me centraré sólo en el planteamiento “religioso”que trasluce. Y lo hago en dos partes: por un lado, dejando que hable el propio libro, en diez tesis (apuntamos aquí tan sólo algunas). Y, por otro lado, aportando algunas acotaciones críticas.
1. Según los autores, para comprender el universo al nivel más profundo necesitamos saber no sólo cómo se comporta el universo, sino también por qué. Es necesario responder a tres preguntas: ¿Por qué hay algo en lugar de nada? ¿Por qué existimos? ¿Por qué este conjunto particular de leyes y no otro?
2. Según ellos, los pensadores cristianos, sucesores de los griegos, se opusieron a la noción de que el universo esté regido por una ley natural indiferente y también rechazaron la idea de que los humanos no tienen un lugar privilegiado en el universo.
3. Según los autores, Descartes trató de reconciliar las leyes fijas del universo con el concepto de Dios. El filósofo y científico francés afirmó que una vez que Dios ha puesto en marcha el mundo, lo deja funcionar por sí solo.
4. Si la naturaleza se rige por leyes fijas, dicen en el libro, surgen tres cuestiones: ¿cuál es el origen de dichas leyes? ¿Hay algunas excepciones a estas leyes, por ejemplo, los milagros? ¿Hay un solo conjunto posible de leyes? Los pensadores cristianos mantuvieron que Dios debe ser capaz de suspender sus leyes para hacer milagros.
5. Subrayan que, según el Antiguo Testamento, Dios hizo a Adán y Eva tan sólo seis días después de la creación. En la actualidad, adoptamos un punto de vista diferente: que los humanos son una creación reciente pero que el universo empezó mucho antes, hace unos trece mil setecientos millones de años (…).

Acotaciones críticas
Hasta aquí, los planteamientos del libro. Por mi parte, y apoyado en otros autores, me atrevería a realizar algunasacotaciones críticas en un diálogo necesario entre ciencia y fe.
Primera acotación: lo primero que hay que afirmar, con todo respeto, es que, efectivamente, según la denominada teoría M, y en el sentido que nuestros autores la entienden, Dios sería una hipótesis inútil… ¿Pero es la única teoría científica posible?
Segunda acotación: ¿de qué Dios hablamos cuando hablamos de Dios? En las citas del libro se habla “superficialmente” del Dios cristiano sin tener en cuenta las reflexiones serias y los intentos contemporáneos de diálogo entre fe revelada y ciencia.
Tercera acotación: concedamos que, científicamente, no se pueda demostrar la existencia de Dios, pero tampoco la no existencia del mismo.
Cuarta acotación: ¿sólo se puede dar un diálogo paralelo, o de sordos, entre ciencia y fe? ¿Hay incompatibilidad total? Creemos, con muchos autores contemporáneos (J. Haugnt, J. Polkinghorne, A. Peacocke, D. Edwars, I. Barbour…) que ciencia y fe se necesitan y se complementan.
Quinta acotación: recogemos algunas críticas significativas de otros autores. Así el jesuita M. Carreira ha hecho notar que “la nada no puede crear. Porque la nada no tiene ni gravedad ni materia” (Paraula, 28-11-2010). G. Ellis, paradójicamente, ha afirmado que “este libro obligará a la gente a elegir entre religión y ciencia y hará que mucha gente elija la religión, con lo que la ciencia saldrá perdiendo” (El Mundo, 4-9-2010).