29 de noviembre de 2018

NOTA de la CASA PROVINCIAL

Por
Yo soy la resurrección y la vida (Jn 11, 25)

El Señor acaba de llamar a gozar de su paz a la 
hermana, Mª del Carmen Sist Boned



Pertenecía a la Comunidad de Pinto.
Descansó en el Señor, el día 27 de noviembre de 2018.
Contaba con 96 años de edad.
Vivió 71 años su Consagración al Señor, al servicio del Reino.
Y sigue viviendo.

Sagrada Familia de Burdeos - Unidad de España

27 de noviembre de 2018

MÁS de NUESTRAS RAICES

Por
El fin de semana 24-25 de noviembre nos hemos reunido 21 laicos Asociados de los dos Grupos de Valencia, Madrid, Jaén y Málaga en el colegio de Valencia para vivir la experiencia del primer retiro de las Raíces Sagrada Familia



Profundizamos sobre Solo Dios, la Presencia y la Fe



Una experiencia fuerte De Dios y de Familia





23 de noviembre de 2018

CARTA DEL ARZOBISPO DE TÁNGER

Por
Llamados a ser evangelio para los pobres



A la Iglesia de Dios que peregrina en Tánger: Paz y bien
Queridos: La Paz y el Bien que con vosotros comparto en el Señor cada vez que os saludo, son el evangelio que deseo reciban también los emigrantes –hombres, mujeres y niños en busca de un futuro mejor- cada vez que se encuentren con nosotros en el camino de la vida. Sobre ellos, desde que han salido de sus casas, se ha abatido una ola de violencia, que es institucional antes de ser mafiosa, y que es siempre inhumana si no es simplemente criminal. En los últimos tiempos, la violencia institucional se ha hecho más arrogante y más cruel, tal vez porque sabe que cuenta ya con el soporte de la aprobación social: En todos los continentes, las sociedades se inclinan sin pudor hacia propuestas políticas egoístas, supremacistas, xenófobas, racistas. Esas sociedades están cavando la fosa en la que han de ser enterradas. Todo ello hace ineludible una señal de alarma, una palabra de discernimiento de opciones a la luz de la fe, una palabra de solidaridad con los pobres y de compromiso personal y comunitario en defensa de los derechos de los emigrantes, que por ser personas particularmente vulnerables, han de ser particularmente protegidas.
Grabado a fuego en la conciencia:
Vosotros, que sois de Cristo, recordáis el evangelio que habéis recibido, y el evangelio dice que a nuestro lado, a la puerta de nuestras vidas, no hay sin papeles, no hay ilegales, no hay clandestinos, no hay irregulares; sólo hay alguien a quien hemos de amar como a nosotros mismos. He dicho “alguien”. Podría haber dicho “otro”, podría decir “personas”, podría decir “emigrantes”; y todas las palabras se me quedarían pobres, pues ninguna guarda memoria de lo que han vivido, de lo que han sufrido, de lo que han perdido esos hermanos que Dios nos ha confiado para que en nosotros encuentren luz, esperanza, ternura y pan. Para eso hemos nacido, para eso hemos sido ungidos por el Espíritu de Dios, ésa es la misión que el mismo Espíritu nos ha confiado: la de ser buena noticia de Dios para los pobres. El que llama a mi puerta no es un extraño sino un hermano, y aunque sea otro, no deja de ser yo mismo, pues es mi propia carne.

Y si, para acogerlo y acudirlo, esa identificación del otro conmigo no me pareciese manifiesta, entonces la fe recuerda todavía que a mi puerta está mi hermano mayor, Jesucristo el Señor, en quien creo, en quien espero, a quien amo. Dichoso quien se apiada del pobre, porque habrá hospedado a Dios en su corazón.

Acerca de Dios y de los pobres:
Esta carta, que quiere ser una llamada al compromiso de todos con los últimos, está dicta-da por el sufrimiento de los emigrantes y la pasión de Dios en favor de sus hijos pobres. En torno al sufrimiento de los emigrantes, la información ha levantado un muro de silencio, coronado por una concertina de mentiras y calumnias, crueldad ésta que se añade a la violencia extrema –física y moral- que de forma continuada se ejerce sobre mujeres, hombres y niños indefensos y vulnerables. Cuando se dice que las fronteras matan, lo que se quiere decir es que matamos quienes las pretendemos impermeables para los pobres. Las vallas fronterizas son evidencia de nuestra pretensión de dominio sobre la tierra y sobre los pequeños de la tierra. Y así, en las vallas de Ceuta y Melilla, las puertas que debieran haber servido para regular y ordenar la entrada de emigrantes en un recinto de serena esperanza, han servido y sirven para perpetrar la iniquidad de las devoluciones en caliente desde territorio español a territorio marroquí. Las vallas saben de heridas, fracturas, mutilaciones y muertes, todo ello silenciado aceleradamente o falseado interesadamente por los medios de comunicación, de modo que una sociedad desinformada interiorice que en las fronteras no hay emigrantes, no hay violencia contra los emigrantes, no hay sufrimiento de los emigrantes, no hay humanidad vejada y humillada. A la desinformación, se añadirá la burla atroz y criminal de representar a los emigrantes como mafiosos, como violentos, como vagos, como aprovechados, como ladrones. Y así, el racismo, la xenofobia, la aporofobia, terminan por ser opciones democráticas, que miden con exactitud la degradación que sufre en nuestras sociedades la humanidad. Pero, más allá de desinformaciones, representaciones y degradaciones, la realidad es que en la frontera sur de España, en la frontera norte de Marruecos, a la vista de todos en esta Iglesia, los emigran-tes están viviendo una tragedia sin fin. Hace años, a los que esperaban en el bosque de Beliones una oportunidad para pasar a Ceuta, los veíamos dispersos en pequeños grupos a lo largo de la autovía que va del puerto de Tánger a la ciudad autónoma. Allí, a quienes pasaban, y sin que a nadie molestasen y nadie los molestase, pedían la ayuda de una caridad. Detrás de aquella normalidad rutinaria y serena, había sin embargo mucho sufrimiento, pues aquellos mendigos de color azabache, ya morían en las vallas, ya pasaban frío y hambre en los bosques, ya cargaban sobre los hombros las penalidades de un presente improvisado y la incertidumbre de un futuro imprevisible. De repente, aquella rutina serena se rompió, y la situación de los inmigrantes se hizo más penosa. Las razones del cambio habrá que intuirlas, porque nadie las da.

Y lo que se intuye es que Europa paga para que los gendarmes del norte de África man-tengan lejos de las fronteras europeas a los pobres que han llegado hasta ellas buscando un espacio de serena libertad. En ese nuevo contexto institucional, el inmigrante urbano continuó gozando de una cierta tranquilidad; pero los moradores de los bosques sufrieron desde entonces el acoso de las fuerzas del orden, y vieron dificultado en gran manera incluso su acceso a los alimentos necesarios para sobrevivir. Ahora, desde hace unos meses, la situación ha vuelto a cambiar, y lo ha hecho todavía a peor para la población inmigrante, ya que, en el altar de supuestos intereses europeos, se ha sacrificado el derecho de toda persona a la protección jurídica y social. Desaparecida la distinción entre emigran-tes urbanos y moradores de los bosques, se ha procedido a detenerlos a todos, deportar-los a todos lejos de las fronteras – devolviendo a muchos de ellos a sus países de origen-, y eso se ha hecho con violencia física y moral sobre las personas y con desprecio de sus derechos fundamentales.
Queridos: El que ha puesto la tierra en nuestras manos para que fuésemos continuadores de su obra crea-dora, no dejará de preguntarnos por lo que hacemos con ella y, sobre todo, no dejará de preguntarnos por lo que hacemos con sus hijos, con nuestros herma-nos: “¿Dónde está tu hermano”. Y no valdrá que respondamos: “No lo sé; ¿soy yo el guardián de mi hermano?” Lo queramos o no, en la conciencia resonará el eco de la palabra inapelable: “¿Qué has hecho? La sangre de tu hermano me está gritando desde el suelo”. Los pobres –los oprimidos, los veja-dos, los últimos- están en el corazón de Dios, y de lo que hay en su corazón habla su palabra: “Cuando haya entre los tuyos un pobre… no endurezcas tu corazón ni cierres tu mano a tu hermano pobre”. “Nunca dejará de haber pobres en la tierra; por eso, yo te mando: Abre tu mano a tu hermano, al indigente, al pobre de tu tierra”. “Hijo, no prives al pobre del sustento, ni seas insensible a los ojos suplicantes. No hagas su-frir al hambriento, ni exasperes al que vive en su miseria… no retardes la ayuda al indigente. No rechaces la súplica del atribulado, ni vuelvas la espalda al pobre. No apartes los ojos del necesitado”. “Dichoso quien se apiada del pobre”. Y entre los pobres, un lugar del todo especial en el corazón de Dios lo ocupan el huérfano, la viuda y el extranjero: “Dios hace justicia al huérfano y a la viuda, y ama al emigrante dándole pan y vestido”. “Maldito quien viole el derecho del emigrante, del huérfano y de la viuda. Y todo el pueblo dirá: Amén”. “Si no explotáis al forastero, al huérfano y a la viuda… entonces habitaré con vosotros en este lugar”. “No oprimáis a viudas y huérfanos, a emigrantes y pobres, y que nadie ande pensando el mal que va a hacer a su prójimo”.
Pero la revelación más desconcertante de la relación de Dios con los pobres la encontramos en el evangelio de Mateo: en los pobres es Cristo quien sale a nuestro encuentro, es Cristo quien tiene hambre y sed, es Cristo quien es extranjero, es Cristo quien se encuentra desnudo, o enfermo, o encarcelado; es Cristo quien es presa de los ricos; es Cristo el pobre al que los ricos aborrecen.
Acerca de los pobres y de la Iglesia:
La Iglesia es un cuerpo, el cuerpo de Cristo, y, en Cristo, también ella fue ungida por el Espíritu Santo y enviada a evangelizar a los pobres. Por si alguno sintiese la tentación de espiritualizar esa misión, y por evangelizar entendiese algo así como adoctrinar al personal para que sea bueno, enseñar el Catecismo o explicar el Credo o disponer el ánimo para participar en una procesión, será oportuno recordar lo que un sábado, en la sinagoga de Nazaret, Jesús leyó y declaró cumplido.
Esto es lo que leyó: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor”. Y éste es el comentario que hizo: “Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír”. Leído sin glosa, el texto no deja lugar a espiritualizaciones: El evangelio que hemos de llevar a los pobres está hecho de libertad para cautivos y oprimidos, de luz para ciegos, de gracia de Dios que se ofrece a todos en un año jubilar que no tendrá fin. Para Jesús y para la Iglesia, ese evangelio es garantía de autenticidad de la misión recibida: “Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven y los cojos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y los pobres son evangelizados”. Si ignoramos a los pobres, no sólo olvidamos la misión que hemos recibido, sino que ignoramos también y olvidamos –aunque no la podamos borrar la unción del Espíritu que nos ha hecho “de Cristo”. Si ignoramos a los pobres, no somos el cuerpo de Cristo. Si ignoramos a los pobres, no somos de Cristo. La encarnación del Hijo de Dios evidencia la opción de Dios por los pobres: Se fijó en ellos, vio su opresión, y bajó a liberarlos. Es como si el hombre fuese lo absoluto de Dios. Y es el mismo Dios quien nos invita a que hagamos nuestra su opción. Esa opción nos hará frágiles como
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los pobres, vulnerables como ellos, despreciados como ellos, señalados como ellos, odia-dos como ellos, perseguidos como ellos. Y sólo si somos “como ellos” –sólo si somos pobres- podremos ser también buena noticia para ellos. A la Iglesia de Cristo, o se la encuentra entre los pobres, o no se la encuentra de ninguna manera
Acerca de Cristo y de la Iglesia:
A los hijos de la Iglesia, como a su único Hijo –a su Unigénito-, Dios nos ha puesto pobres en los caminos de los pobres. Al corazón del evangelio pertenece, no sólo la opción de Dios por los pobres, sino también su opción por la pobreza, que es opción por la pequeñez, la ultimidad, la fragilidad, la humildad, la sencillez, la indefensión. Esa pobreza se nos muestra inseparable de la vida de Jesús de Nazaret. Al nacer, Jesús es recibido en el regazo de la dama pobreza, con ella vive desposado, y morirá abrazado a ella. Aquí es necesario recordar la revelación escandalosa que la carta a los Filipenses hace del proyecto divino de salvación –de evangelización de los pobres-: “Cristo Jesús… siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios; al contrario, se despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo, hecho semejante a los hombres. Y así, re-conocido como hombre por su presencia, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz”. Acuérdate de Jesucristo, pobre y crucificado, y para ti, que eres su Iglesia y que estás unida a él en una sola carne, no pretendas más grandeza que la de servir, no pretendas más gloria que la de ser última entre los pequeños de la tierra, no pretendas más forma de vida que la pobreza y la cruz de tu Señor.

Orad:
Lo dijo el Señor a sus discípulos: “Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abre”. Así pues, hermanos míos muy queridos, orad, pues sólo en la oración podemos aprender lo que queremos ser en la vida. Orad, pues de nada seremos capaces si no nos capacita la confianza en el Señor. Orad por los que os persiguen y calumnian, y así seréis hijos de vuestro Padre celestial. Orad por los pobres, para que no se pierdan de ánimo en los caminos de la vida. Orad por los que odian a los pobres, los ignoran, los humillan, los crucifican; orad por ellos, porque no saben lo que hacen, ¡no saben lo que se hacen! Y orad por mí para que sea fiel en el ministerio que se me ha confiado.
Tánger, 8 de octubre de 2018.

Fr. Santiago Agrelo
Arzobispo de Tánger

19 de noviembre de 2018

El Papa Francisco: “Los pobres nos evangelizan”

Por
El papa Francisco ha convertido la plaza de San Pedro en un hospital de campaña abierto para los más desfavorecidos. El centro de asistencia médica recibirá a las personas sin recursos. Se trata de una iniciativa que hace parte de la Segunda Jornada Mundial de los Pobres, convocada por el Papa, que concluirá el próximo domingo con una misa seguida de un almuerzo en el que el Sucesor de Pedro compartirá la mesa con 3000 personas sin hogar.
A continuación, presentamos 10 claves del mensaje del papa Francisco con motivo de la II Jornada Mundial de los Pobres que se celebrará el 18 de noviembre 2018 sobre el tema: Este pobre gritó y el Señor lo escuchó”.


En el mensaje el Pontífice denuncia la fobia que existe por los pobres e instó a “no ser indiferentes al grito de dolor” de los más olvidados de la sociedad. En efecto, en el titulo se recogen las palabras del salmista (Sal 34,7) para “encontrar las diversas situaciones de sufrimiento y marginación en las que viven tantos hermanos y hermanas, que habitualmente designamos con el término general de “pobres”.
En este sentido, el Obispo de Roma destacó tres verbos fundamentales sacados del salmo (Sal 34,7), que ayudan a comprender la actitud del pobre y su relación con Dios: gritar, responder y liberar. “Los pobres nos evangelizan, ayudándonos a descubrir cada día la belleza del Evangelio. No echemos en saco roto esta oportunidad de gracia”, invita Francisco a todos los creyentes a participar en la Jornada haciendo algo por alguien pobre o necesitado.

Ary Waldir Ramos Díaz

16 de noviembre de 2018

"LOS NADIES"

Por
de Eduardo Galeano (1940).

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba. Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la Liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos: Que no son, aunque sean. Que no hablan idiomas, sino dialectos. Que no hacen arte, sino artesanía. Que no practican cultura, sino folcklore. Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica Roja de la prensa local. Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

15 de noviembre de 2018

RECORDATORIO ORACIONES DE NOVIEMBRE

Por
NOVIEMBRE: Comunidad apostólica de Fuenlabrada (Madrid), comunidad apostólica de Pinto (Madrid) y comunidad apostólica de Getafe (Madrid) y grupos de asociados laicos de Valencia (1 y 2)

14 de noviembre de 2018

TODO EMPEZÓ CON UNA PÉRDIDA

Por
Introducción. Me encontré con esta frase en un libro que estoy leyendo y la verdad es que me resonó profundamente en mi interior. Cuantas cosas en nuestras vidas comienzan tras una perdida. Tras un sentimiento de que algo muy valioso se escapa, se pierde, y es ese vacío y esa perdida, las que posibilitan el nacimiento de algo inesperado, de una búsqueda renovada de algo que vuelva a llenar toda nuestra vida. De personas fundamentales que por diversas circunstancias se alejan, nos dejan, se van; de capacidades que una enfermedad nos va minimizando; de actividades, lugares, posibilidades. Siempre el final de algo es el inicio de algo nuevo. Con la suficiente paciencia, y con la esperanza que se anida en nuestros corazones, siempre podemos esperar que el Buen Dios nos ofrezca comenzar de nuevo. Hace falta la humildad suficiente para ser capaces de, olvidando lo que dejamos atrás, ilusionarnos por la presencia de Cristo que nos posibilita el hacerlo todo nuevo.
Lo que Dios nos dice. “Hermanos, yo no pienso tenerlo ya conseguido. Únicamente, olvidando lo que queda atrás, me esfuerzo por lo que hay por delante y corro hacia la meta, hacia el premio al cual me llamó Dios desde arriba por medio del Mesías Jesús.” Flp 3,13-14.
Es necesario hacer un ejercicio de liberarnos de todos los lastres que nos va dejando el paso del tiempo, y con una opción por vivir ligeros de equipaje. El pasado ya ha pasado, y por el nada hay que hacer. Con todos sus éxitos, con todos sus fracasos, con lo que aprendemos fruto de la experiencia, es imprescindible concentrar nuestras mejores energías e ilusiones en el presente. Que, con una mirada superficial, puede que se parezca demasiado a lo de siempre, que sabe a rutina, a cotidianidad, a falta de novedad. Pero lo que no podemos hacer es vivir atrapados en el pasado, y convertir nuestro día a día en una nostalgia que se vuelve pesadez y parálisis.
Tras las pérdidas del pasado, podemos vivir con la seguridad de que todo lo que ha ocurrido ha sido para nuestro bien. Lo que cada persona, cada actividad, cada lugar, cada circunstancia nos tiene que enseñar, siempre nos deja la huella de lo que tenemos que aprender. Y eso siempre forma parte de nosotros. Si luego las circunstancias cambian, y las personas se alejan, y los lugares se modifican, lo que tenemos que agradecer es lo aprendido. Somos todo lo vivido, todo lo reído, todo lo llorado, y sobre todo, todo lo que hemos podido amar y dejarnos amar. Decía Karen Blixen: “Dios ha hecho el mundo redondo para que nunca podamos ver demasiado lejos el camino.”
“Todo tiene su tiempo y sazón, todas las tareas bajo el sol: tiempo de nacer, tiempo de morir; tiempo de plantar, tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar y tiempo de sanar; tiempo de destruir y tiempo de construir; tiempo de llorar y tiempo de reír; tiempo de hacer duelo y tiempo de bailar; tiempo de arrojar piedras y tiempo de recogerlas; tiempo de abrazar y tiempo de desprenderse; tiempo de buscar y tiempo de perder; tiempo de guardar y tiempo de desechar; tiempo de rasgar y tiempo de coser; tiempo de callar y tiempo de hablar; tiempo de amar y tiempo de odiar; tiempo de guerra y tiempo de paz” Qohelet 3,1-8.
Tenemos tiempo de recibir, de acaparar, de estar rodeados de personas, y de actividades, y situaciones que nos hacen sentir ricos, satisfechos y afortunados. Hay épocas de nuestra vida que son continuamente un abrir los brazos y acoger todo el amor que nos llega de muchos lugares: familia, amigos, el mundo académico, éxitos profesionales, calor afectivo, sentimiento de utilidad, de realización. Pero hay otros momentos donde todo lo que era ganancia, se tuerce, y comenzamos una cuesta descendente donde parece que todo se diluye. Perdemos protagonismos, ya no somos ni imprescindibles, ni fundamentales. Las generaciones más jóvenes nos recuerdan que el paso del tiempo no es neutral, que vamos perdiendo vitalidad, y nuestra presencia es prescindible. Ahí nos entra la duda sobre nuestro valor, nos volvemos invisibles, y somos los primeros que nos preguntamos sobre nuestro valor. Dios sale al encuentro de nuestras vidas y nos renueva lo que siente por nosotros, lo que somos para Él:
“Y ahora, así dice el Señor, el que te creó, Jacob; el que te formó, Israel: No temas, que te he redimido, te he llamado por tu nombre, tú eres mío. Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo, la corriente no te anegará; cuando pases por el fuego, no te quemarás, la llama no te abrasará. Porque yo soy el Señor, tu Dios, el Santo de Israel, tu salvador. Como rescate tuyo entregué a Egipto, a Etiopía y Saba a cambio de ti; porque te aprecio y eres valioso y yo te quiero, entregaré hombres a cambio de ti, pueblos a cambio de tu vida:  no temas, que contigo estoy yo; desde oriente traeré a tu estirpe, desde occidente te reuniré”. Is 42,1-5.
Pasamos por verdaderos momentos de soledad, de confusión, de abandono, pero son precisamente las circunstancias que nos recuerdan la necesidad tan real que tenemos de Dios. Las pérdidas acumuladas a lo largo de nuestra vida no significan que nuestras vidas no merezcan la pena, para que nadie se quede junto a ella. Somos valiosos a los ojos de aquel que nos ha dado el gran regalo del ser.
Cómo podemos vivirlo. Cuando perdamos algo que valoramos mucho, no lloremos porque se terminara, agradezcamos que ocurriera, y sobre todo nunca dudemos del valor de nuestras vidas. Somos llamados luz de las naciones.
“Mientras yo pensaba: En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas; en realidad mi derecho lo defendía el Señor, mi salario lo tenía mi Dios. Y ahora habla el Señor, que ya en el vientre me formó siervo suyo, para que le trajese a Jacob, para que le reuniese a Israel, tanto me honró el Señor, y mi Dios fue mi fuerza: Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel; te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra. Is 49,4-6.

13 de noviembre de 2018

NOTA de la CASA PROVINCIAL

Por
Yo soy la resurrección y la vida (Jn 11, 25)

El Señor acaba de llamar a gozar de su paz a la 
hermana, Cecilia López Gómez



Pertenecía a la Comunidad de Frómista.
Descansó en el Señor, el día 12 de noviembre de 2018.
Contaba con 95 años de edad.
Vivió 70 años su Consagración al Señor, al servicio del Reino.
Y sigue viviendo.

Sagrada Familia de Burdeos - Unidad de España

7 de noviembre de 2018

QUE SE ENTERE TODO EL MUNDO

Por
Video:



 HAGAMOS DEL MUNDO UNA ÚNICA FAMILIA

5 de noviembre de 2018

“PASÓ HACIENDO EL BIEN” PBN

Por
Os comunicamos la triste noticia del fallecimiento de Montserrat Noguera,
del grupo de Asociados Laicos Jaén-1, la mañana del domingo 4 de noviembre.

Desde la profunda consternación y tristeza por su ausencia, pero a la vez con la enorme esperanza y certeza de saber que se encuentra gozando del Amor de Dios en plenitud, os pedimos una oración y recuerdo especial por ella, por su madre Teresa, por su marido Javier y por sus tres hijos Javier, Sergio y Jorge.

Recordamos con mucho cariño especialmente al grupo de Asociados laicos de Jaén-1 al que pertenecen Montse y Javier y también tenemos presente al grupo de Asociados Jaén-2 y a la comunidad apostólica de Jaén.

Sabemos que tenemos una nueva intercesora en nuestra Familia ante el Padre.

2 de noviembre de 2018

INTENCIONES EN LA ORACION de NOVIEMBRE

Por

NOVIEMBRE: Comunidad apostólica de Fuenlabrada (Madrid), comunidad apostólica de Pinto (Madrid) y comunidad apostólica de Getafe (Madrid) y grupos de asociados laicos de Valencia (1 y 2)

EQUIPO DEL BICENTENARIO – Octubre 2018

Por




En  2019

Queridos hermanos y hermanas:
Pronto vamos a entrar en el tercer año de preparación del Bicentenario de nuestra fundación. Antes de dar un nuevo paso recordemos el camino recorrido juntos hasta este momento.
Durante el primer año tratamos de comprender el sentido bíblico del Año Jubilar y de vivirlo como un período de reconciliación y de acción de gracias. En cuanto Familia, hemos puesto también nuestras energías en el proyecto humanitario emprendido juntos para marcar los 200 años de vida de nuestra Familia. Los trabajos han sido realizados con éxito y el grupo continúa todavía funcionando. Los lazos que se han creado entre ellos y con la Sagrada Familia duran en el tiempo y los consideramos como formando parte de nosotros. Estamos muy agradecidos a los miembros de nuestra Familia en Sri-Lanka, en particular a los y a las de la unidad de Jaffna, que han realizado este proyecto en nombre de toda la Familia. Damos las gracias igualmente a los miembros del mundo entero que han contribuido generosamente en este proyecto.
El segundo año de preparación ha sido un período lleno de gracia. Porque estamos comprometidos todos en profundizar nuestras raíces a la luz de la visión cósmica. Hemos escuchado comentarios positivos sobre la experiencia y dejemos que el proceso continúe en el futuro. La profundización de nuestra espiritualidad y el proceso de progresión nunca terminan.
Este año, hemos empleado también tiempo en las diferentes unidades para tratar de producir el video o las presentaciones Power Point para narrar la historia de la Sagrada Familia en nuestro propio contexto. Se han recibido muchas presentaciones y ahora se trata de contar la historia de toda la Familia. Agradecemos a Pedro del Comité permanente del Consejo de la Familia, que ha tomado la responsabilidad de este trabajo y le aseguramos nuestro apoyo para su continuación. Todos aquellos y aquellas que trabajan todavía en la presentación tienen que darse prisa para enviarla lo antes posible.
Este año hemos tratado también de aportar nuestra contribución a la restauración de la Isla de Martillac. Gracias a todos los que ya han participado en ella. Para los demás, todavía no es demasiado tarde.
Ahora es ya tiempo de mirar hacia el año 2019. Es el año de la preparación inmediata del Bicentenario y os proponemos que basemos nuestras acciones en tres verbos importantes:
HABLAR, ESCRIBIR, Y ACTUAR.
Utilicemos todos los medios disponibles: orales, escritos, audio visuales, para hablar de nuestra Familia, de sus bases, de su historia, de su misión, de su realidad actual y de nuestra experiencia. Ya desde ahora podemos decir un gracias grande a todas las personas que han trabajado en la elaboración de power points y de vídeos contando la historia de nuestra Familia en los países donde está presente. Animamos especialmente también a los miembros de los equipos de información/comunicación a nivel local e internacional para que continúen sosteniendo este dinamismo. Podemos igualmente hacer un proyecto a pequeña escala, a nivel local, para que podamos participar juntas en algún acto común.
HABLAR
Podemos pedir que hablen de nuestra Familia en nuestras parroquias y en las Instituciones donde trabajamos. Podemos dirigirnos a las asambleas y organizar talleres para quienes desean participar en ellos. En esos programas, podemos trabajar en cuanto grupos inter-vocacionales, colaborar con nuestros antiguos alumnos y con los actuales, con los colaboradores de nuestros ministerios. Sería también interesante invitar a los que nos han dejado y han tomado otros caminos de vida que puedan participar en estos programas. Al organizar estos momentos, no podemos olvidar el valor de las conversaciones personales a nivel individual y las discusiones informales en pequeños grupos. Utilicemos todas las oportunidades a nuestra disposición.
ESCRIBIR
Los que tienen el don de escribir pueden hacerlo en la prensa nacional, las
publicaciones diocesanas, parroquiales, escolares de la Sagrada Familia.
Aquellos y aquellas que pueden efectuar búsquedas pueden buscar y escribir
sobre temas que les atraen. Algunos pueden escribir artículos sencillos sobre
sus experiencias vividas como miembros de la Sagrada Familia. Es posible que
puedan escribir quizá sobre algún miembro de la Sagrada Familia del pasado o
del presente que ha inspirado al que lo escribe. Recordar el pasado es una
experiencia enriquecedora, pero no podemos quedarnos ahí. Tenemos que
mirar al futuro si queremos ir hacia adelante. A este propósito, las reflexiones
que nos ha propuesto el equipo “Raíces”, pueden ser muy útiles.
ACTUAR
Proponemos que cada unidad escoja algo que los miembros de diferentes
vocaciones pueden hacer juntos. Puede ser una cosa pequeña o grande según
la fuerza de la unidad. Es importante que no escojamos nada que sea un peso
financiero para los miembros. Podemos ayudar a una persona, una familia o un
grupo a ponerse en pie y a vivir con dignidad.
Compartamos con los demás lo que hacemos en nuestras propias unidades.
Utilizad el blog con este fin. Si alguien tiene dificultades para utilizar el blog,
podéis contactar con Annie de la Casa General. Los que y las que escriban
artículos, enviad una copia a los archivos de la Casa General.
Démonos las gracias las unas a las otras por el viaje que vamos haciendo
juntas.
Que Jesús, María y José sean siempre nuestros compañeros. Que Dios os
bendiga.

Con todo cariño
Equipo del Bicentenario.

25 años como asociada

25 años como asociada

Último compromiso Agosto 2018

Último compromiso Agosto 2018

Imagen en la Isla

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MONASTERIO de OTEIZA

MONASTERIO de OTEIZA
Horarios de Eucaristías: días laborables a las 7,50 h. y Domingos y festivos a las 12 h.

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