6 de diciembre de 2012

EL EVANGELIO COMO NUEVO COMIENZO

"El Concilio Vaticano II nos ha recordado que, a lo largo de los siglos, el Evangelio es en todas las épocas el que hace vivir a la Iglesia. Estas son sus palabras: "El Evangelio es, en todo tiempo, el principio de toda vida para la Iglesia" (Lumen Gentiumn 20). La fe no puede nacer ni ser transmitida sin la presencia viva del Evangelio. Hemos de creer más en su fuerza regeneradora. Nada puede revitalizar hoy la fe de los cristianos tanto como la experiencia directa e inmediata del Evangelio.
Hemos de entender y configurar la comunidad cristiana como un lugar donde se acoge el Evangelio de Jesús. Un lugar humilde y frágil en estos momentos, pero un lugar donde se cuida, antes que nada, la acogida del Evangelio. Hemos de instaurar tiempos y espacios para recorrer juntos los relatos evangélicos. Reunir a los creyentes, a los menos creyentes, a los poco creyentes e incluso a los increyentes en torno al Evangelio de Jesús. Darle al Evangelio la oportunidad de que despliegue su frescura y su fuerza salvadora penetrando en nuestras vidas con sus problemas, crisis, miedos y esperanzas. Crear las condiciones para que el Evangelio irrumpa en nuestras comunidades.
Hemos de captar bien que los evangelios son relatos de conversión. No solo narran el camino abierto por Jesús, sino que lo hacen para engendrar fe en Jesucristo. Son relatos que invitan a entrar en un proceso de cambio, de mutación de identidad, de seguimiento del reino de Dios. En esa actitud de conversión los hemos de leer, meditar y compartir en las comunidades crisitianas.
El contacto con el Evangelio puede ser así el comienzo de una nueva identidad cristiana. Jesús, narrado en los evangelios, nos enseña a vivir la fe, no por obligación, sino por atracción. Nos hace vivir la vida cristiana, no como un deber, sino como discípulos y seguidores seducidos por él. Al contacto con su Evangelio aprendemos su estilo de vivir y descubrimos formas más humanas y evangélicas de pensar, vivir, celebrar y contagiar nuestra fe. Con los ojos fijos en Jesús podemos caminar en los años venideros hacia un nivel nuevo de existencia cristiana más inspirada en él y mejor motivada para servir a su proyecto del Reino de Dios"
J. Antonio Pagola