2 de octubre de 2013

Montserrat de Palau: huella de Dios

“ Recordaré siempre… aquella amplia visión de las obras de Dios, con una dedicación a toda prueba, aquella noble sencillez, aquella bondad inagotable, aquella mansedumbre jamás desmentida y aquella ecuanimidad...
Vivía con sólo Dios y por sólo Dios.
Por eso, no me extraña que diera esas dos palabras como divisa y expresión”

Estas palabras, dichas en 1861 a la muerte del Fundador por P. Menjoulet a la Madre Bonat, siguen siendo válidas hoy, para su digna hija Montserrat de Palau.
Montserrat encarnó de tal modo el carisma y el espíritu de la Sagrada Familia, que vivir para Solo Dios fue el día a día de toda su vida.
Ella vivió como nadie que “Solo Dios” constituye el secreto y la clave de bóveda de todo el edificio”: Solo Dios fue siempre el grito de su alma.
Montserrat, que asumió de tal forma la vida y la obra de Pedro Bienvenido que se transparentaba por cada fibra de su ser. Que se sentía feliz, que hacía arder nuestro corazón cuando aquellas noches en la Moraleja hacía revivir a Pedro Bienvenido, perpetuaba su memoria, conservaba sus enseñanzas y nos las transmitía, un poco con el cariño de una abuela por sus nietos.
Mujer fuerte, luchadora. Muchas de las hermanas apostólicas recuerdan sus tiempos de maestra de novicias en Oharriz… como muy humana, con mucho corazón, mucha atención y detalles hacia las novicias y nos han contado anécdotas que lo demuestran como que la costumbre era ponerse de rodillas en alguna circunstancia y ella venía de la enfermería y las hizo levantarse enseguida y cómo cuidaba de que no fueran con la espalda doblada aquéllas que tenían esa postura etc son detalles vividos que refuerzan su calidad humana, cercana.
Pero para nosotros, Montserrat de Palau, será siempre como Rita Bonnat, la Madre San Carlos Despect o la Madre María de San Agustín de Lesseps. Mujeres con carácter, buen criterio y generosa disponibilidad. Mujeres con experiencia y capacidad. Mujeres libres, abiertas al mundo, adaptándose a los tiempos, cercanas y cariñosas.
Montserrat, supone para toda la familia de Pedro Bienvenido del siglo XXI un anclaje a la historia. Un amor por los orígenes de la Familia y muy en especial por Pedro Bienvenido por cuya causa de beatificación tanto trabajó y cuya visión se esforzó tanto en transmitir. Nos queda su recuerdo, pero también nos quedan sus publicaciones y esa llama que encendió en nosotros de amor a la Familia.
Gracias, Montserrat, por vivir siempre, en las distintas etapas de tu vida como FAMILIA EN MISIÓN y por ser para todos los que en algún momento nos hemos encontrado contigo DON, ESPERANZA Y UN TESTIGO FIEL DE LOS ORÍGENES DE NUESTRA FAMILIA.
Pilar y Cefe