2 de noviembre de 2011

Dichosos vosotros

DICHOSOS VOSOTROS
Porque, sin meter ruido, fuisteis escuchados por Dios.
Porque, sin ser reconocidos, Dios os ha galardonado.
Porque, sin pretender riquezas, el Señor fue vuestro tesoro.
Porque, sin ser comprendidos, comprendisteis la Palabra.

DICHOSOS VOSOTROS.
Que gozais lo que nosotros quisiéramos festejar.
Que saltais de alegría al lado del Creador.
Que destellais en alegría desbordante y celeste.
Que gustais lo que, tantas veces, vivísteis con sencillez.

DICHOSOS VOSOTROS.
Que no os acobardásteis ante las dificultades.
Que no confundísteis paz con tranquilidad de conciencia.
Que no os dejásteis vencer por el poderoso caballero don dinero.

DICHOSOS VOSOTROS.
Que, sin ser perseguidos, vísteis en ello un soplo hacia el cielo.
Que, siendo humillados, intuísteis que Dios os engrandecía.
Que, siendo apartados, no os alejásteis del Camino.
Que no sucumbísteis a falsos ideales que el mundo os ofreció.

DICHOSOS VOSOTROS.
Que sonreís en el cielo.
Que rezáis por los que aquí intentamos la bienaventuranza.
Que ofrecéis a Dios vuestra felicidad por los que no la tienen.

DICHOSOS VOSOTROS.
Porque después de cumplir al dedillo el plan de Dios,
tenéis bien merecida esa santidad que hoy el Señor,
la Iglesia, los cristianos y todos los hombres de buena voluntad
reconocen en vuestra virtud heroica, constante y sin tregua.

¡DICHOSOS Y FELICES VOSOTROS!