Todavía están vivas en nuestras
retinas las dramáticas imágenes del
Aquarius con más 600 migrantes de cerca de 20 países africanos -hombres
jóvenes, mujeres embarazadas, muchos niños-todos ellos varados en el
Mediterráneo en espera de un puerto
acogedor. Una verdadera odisea, un éxodo, un calvario.
Y también recordamos la ingenua
alegría de estos migrantes africanos al saber que España los recibiría:
sonreían y cantaban felices, sin darse cuenta de lo que les esperaba: tras
aplausos, cuidados médicos e
investigación...