1 de enero de 2011

María Madre de Jesús

Lucas 2, 16-21
Una espiritualidad mariana bien entendida no encierra a nadie en el infantilismo,
sino que asegura en nuestra vida de fe la presencia enriquecedora de lo femenino.
El mismo Dios ha querido encarnarse en el seno de una mujer.
Por ello, podemos decir que lo femenino es camino hacia Dios y de Dios, expresión de Dios.
Siempre que marginamos a María de nuestra vida, empobrecemos nuestra fe.
Y siempre que olvidamos lo femenino, nos cerramos a cauces posibles de acercamiento
a ese Dios que se nos ha ofrecido en los brazos de una madre.
Ulibarri Fl.

MARÍA+MAD..