28 de septiembre de 2020

Encuentros que Transforman Vidas

Por

Queridos delegados/as,

 

Desde el Área de Justicia y Solidaridad nos gustaría presentaros la Campaña que lanza el Consejo Asesor de CONFER Migraciones +hospitalidad "Encuentros que transforman vidas" , programada para la semana del 25 al 29 de enero de 2021 con ocasión de la celebración de la semana de la Paz y la No Violencia.

La campaña que os proponemos nace de la preocupación por la situación de vulneración que viven muchos de nuestros hermanos y hermanas migrantes y refugiados y de la necesidad de seguir construyendo en nuestras sociedades una cultura de hospitalidad para todos, que posibilite la acogida, la solidaridad y la construcción de la paz.

 

Ponemos a vuestra disposición una serie de materiales que pueden ser útiles para vuestras comunidades, grupos, colegios, y/o parroquias. Adjunto a este correo enviamos el Díptico de la Campaña y el enlace a cada uno de los materiales.


MATERIALES CAMPAÑA CONFER  ver díptico pinchando este enlace

 

Contamos con vosotros para que la campaña llegue a muchas personas, y para que juntos sigamos buscando caminos de + hospitalidad.   

 

Un abrazo,


 

 

 

Jennifer Gómez

Migraciones

Área de Justicia y Solidaridad 

Conferencia Española de Religiosos

Calle Núñez de Balboa, 115 Bis • 28006 Madrid

Tel: 680 460 819 

E-mail: migraciones@confer.es

15 de septiembre de 2020

RECORDATORIO ORACIÓN MENSUAL

Por
INTENCIONES PARA LA ORACIÓN DE CADA MES DEL 2020
FAMILIA DE PEDRO BIENVENIDO NOAILLES
“VIVAMOS LA COMUNIÓN CELEBREMOS LA FAMILIA”


SEPTIEMBRE: Comunidad apostólica de Cartagena (Murcia), comunidad apostólica de Tomás de Burgui (Pamplona) y grupo de asociados laicos de Madrid

3 de septiembre de 2020

2 de septiembre de 2020

Caritas: Preparados para lo peor de la pandemia

Por

La organización humanitaria internacional de la Iglesia católica se ha movilizado para ayudar con las crecientes tasas de hambruna y otros problemas de gran calado

La emergencia sanitaria global victimiza no solo a quienes contraen la enfermedad, sino también a los afectados por las ramificaciones económicas de la crisis. Esto es especialmente cierto en los países más pobres, donde las consecuencias del virus son ciertamente inimaginables para millones de personas.

Nos hemos reunido con Aloysius John, secretario general de Caritas Internationalis, la organización que coordina las organizaciones de Caritas nacionales y regionales de todo el mundo.

Costantini: Los efectos colaterales de la pandemia quizás sean incluso más complicados y mortíferos que el impacto del virus en sí, en especial para las comunidades más vulnerables de los países más pobres. ¿Cómo afronta Caritas esta emergencia?

Aloysius John: La primera mitad de 2020 ha sido una pesadilla para nuestro mundo globalizado. La COVID-19, declarada pandemia, hizo que todo el mundo fuera viral. Cientos de miles de personas murieron en todo el mundo y el planeta globalizado empezó a actuar en solidaridad contra la pandemia. Pillados desprevenidos, políticos y científicos empezaron a proponer –o, en algunos casos, a imponer– una serie de comportamientos sociales: la norma ha sido aislamiento de la población, cierre de fronteras, importantes medidas sanitarias y distanciamiento social. Los ciudadanos normales se volvieron conscientes en extremo de la existencia de los otros y de los otros como amenaza, ya que podrían transmitir el virus.

Las personas dejaron sus métodos de trabajo normales para adoptar nuevas formas y adquirir nuevos hábitos laborales. Teletrabajo, trabajo desde casa, smart working, etc., son sistemas que empezaron a hacerse cotidianos en un contexto en que todo era incierto, excepto una cosa: ¡desconocíamos el futuro y adónde nos llevaba el virus!

“Lo peor no ha llegado aún, será las secuelas de la pandemia”, dijo el papa Francisco cuando nos reunimos con él en marzo.

“Debemos prepararnos para el futuro. Hay que empezar hoy y debe implicarnos a todos”, instó.

Siguiendo sus palabras, estamos seguros de que el impacto de la COVID-19 y lo que va a producir esta pandemia serán el desafío más importante. El Programa Mundial de Alimentos ya ha anunciado que habrá un problema de inseguridad alimentaria con más de 300 millones de personas afectadas por la hambruna en el futuro próximo. El crecimiento de los países en desarrollo se verá afectado gravemente como consecuencia de la recesión económica en el norte.

Las actividades agrarias están en un estancamiento debido a las dificultades de trabajo durante el periodo de confinamiento. Los más pobres serán los más afectados y esto conduce a un empobrecimiento de los más vulnerables. El acceso a servicios básicos como ayuda médica y atención sanitaria básica para los más vulnerables será también una preocupación principal. La COVID-19 debe ser un nuevo comienzo en el que los pobres sean atendidos, se aborden como prioritarias sus necesidades básicas y vivan con dignidad.

BRAZIL
Caritas Brasileira
Caritas

Actividades de Caritas Internationalis en respuesta a la COVID-19

Caritas Internationalis, junto al Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, ha emprendido una serie de actividades para responder a la COVID-19.

En primer lugar, se creó el Fondo de Respuesta Covid-19 para apoyar a los proyectos para las comunidades más vulnerables de los países más pobres. Esto se produjo como respuesta al llamamiento del papa Francisco al testimonio a través de gestos concretos de la solidaridad universal de la Iglesia. Por ahora, se han financiado unos 30 proyectos. A través de estos fondos, Caritas local implementa diferentes tipos de actividades para concienciar, para distribuir paquetes de alimentos –porque las personas pobres no podían tener acceso a alimentos debido a la falta de medios y trabajos–, además de atención médica a través de kits de higiene, artículos sanitarios, etc.

Otro ámbito en el que Caritas se centra en la actualidad es el fomento de actividades de difusión que apunten a abordar la crisis económica pos-COVID-19 desde un punto de vista de justicia social. Hoy, es momento de ser ágiles y de actuar con convicción, de pedir la condonación o reducción de la deuda internacional y de usar estos fondos para un desarrollo basado en la comunidad local. Las organizaciones con base en la fe, en especial las oficinas de Caritas, están bien ubicadas y pueden ser protagonistas efectivas en la promoción de un microdesarrollo local a través de estos fondos. Caritas emprenderá actividades de promoción en este ámbito, motivando a los responsables políticos a implicarse en este sentido.

Las organizaciones miembros de Caritas también han contribuido a implementar proyectos por valor de unos 15 millones de dólares en diferentes partes del mundo bilateralmente para sensibilizar y movilizar ayuda inmediata en términos de ayuda alimentaria, distribución de kits de higiene y artículos sanitarios y otros elementos de primera necesidad entre los más pobres y la población más vulnerable.

CARITAS VENEZUELA
Arquidiócesis de Caracas

Sin duda, la COVID-19 va a afectar e influir en la respuesta humanitaria.

Si vuelvo la vista sobre las últimas tres décadas, hay tres momentos importantes que influyeron en las actividades humanitarias.

En 1992, el ciclón de Chittagong y los maremotos en Bangladesh generaron la noción de la preparación para desastres y, con el tiempo, se convirtió en parte de las actividades humanitarias y de desarrollo.

Más tarde, el superciclón y el terremoto de Guyarat llevaron a dar un paso más en la integración de la preparación para desastres, poniendo énfasis en conectar asistencia, rehabilitación y desarrollo. Este fue un paso importante a la hora de mirar las actividades de desarrollo desde una perspectiva diferente. El tercer momento fue la experiencia del tsunami y supuso un paso adelante crucial.

Costantini: Trabajando con Caritas, usted fue director de las operaciones de tsunami en Asia, con las que afrontó la devastación del tsunami de 2004. Ahora estamos afrontando una especie de tsunami global. Como ha mencionado, el Programa Mundial de Alimentos proyecta para todo el mundo que el número de personas en el límite de la inanición se duplicará como consecuencia de la COVID-19 y podría alcanzar los 230 millones de personas. ¿Qué lecciones aprendió usted del tsunami que podrían ayudarle a afrontar la situación actual?

Aloysius John: La experiencia del tsunami fue importante porque fue una síntesis de todo lo que se ha emprendido desde comienzos de los años 1990 y que ha conducido a una reflexión sobre la reducción del riesgo de desastres. Responsabilidad hacia los beneficiarios, la importancia de fortalecer a los protagonistas locales y, en pocas palabras, una respuesta a los desastres centrada en las personas que era holística e integral porque tenía en cuenta el medio ambiente. La experiencia del tsunami fomentó la idea de implementar una acción apropiada para las necesidades relevantes de la gente.

Ahora, la COVID-19 nos está llevando un paso más lejos.

Trae al primer plano la necesidad de empoderar a los actores locales en el Sur global y también construir una relación de seguridad y confianza. Este desastre sin duda va a acelerar el plan de localización, en donde Caritas local debe empoderarse para implementar proyectos y también actuar con los medios apropiados.

Ahora existe concienciación de que la respuesta a los desastres o los proyectos de desarrollo no pueden ser una ocurrencia del norte y, en segundo lugar, la COVID-19 ha destacado también que la respuesta a los desastres debe abordarse con un espíritu de corresponsabilidad. Debe darse prioridad a los actores locales, que deben empoderarse, para que piensen, desarrollen e implementen técnicamente sus propios proyectos impulsando consigo a las comunidades locales.

El futuro de la lógica humanitaria será diferente con más espacio y funciones para que el Sur global desempeñe su papel legítimo.

Esto también llevará a los actores humanitarios tradicionales en el norte a definir su papel en el nuevo paradigma de colaboración.

La respuesta a la COVID-19 necesitará más medios y voluntad política para afrontar la pandemia pero, por desgracia, los medios disponibles están lejos de ser suficientes y existe una necesidad de continuar la solicitud de unir manos con Caritas y otras organizaciones para apoyar a los más vulnerables.

Costantini: ¿Cómo decidió usted dedicar su vida al servicio de nuestros hermanos y hermanas a través de Caritas? ¿Puede decirnos algo sobre su vocación para ayudar?

Aloysius John: En cuanto a mi compromiso personal en Caritas, es un asunto complejo de responder. Se remonta a finales de los años 1970. Corría el año 1977, Vijayawada en Andhra Pradesh (India) se vio afectada por una tormenta seguida de maremotos y el número de muertos fue muy alto. Algunos amigos mayores que yo fueron a ayudar a los más pobres. El padre Ceyrac, un jesuita francés al que conozco bien, estaba en primera línea organizando el apoyo a las víctimas. Su motivación para la acción era: “¿Cómo puede un ser humano encontrar felicidad y plenitud cuando su hermano está sufriendo y vive con tribulaciones?”. Sus palabras clave para emprender la acción eran “compasión, servicio y empoderamiento”.

Un día de 1978, me reuní con él y conversamos sobre la respuesta en Vijayawada y me explicó lo siguiente: “La necesidad de servir surge de la compasión, servicio con compasión para empoderar a la persona servida. Una vez que la persona está empoderada, vemos que se percata de que la dignidad viene de ella misma”. Esto aún me guía en mi misión en Caritas.

En 1980, me uní a un centro de Caritas en Chennai para ayudar a los más pobres de entre los pobres, los leprosos y sus hijos. El lema de este centro era: “Nadie tiene derecho a ser feliz solo”. Estas reflexiones me ayudaron a acercarme a los más pobres y servirles. Es el encuentro con el pobre, el encuentro con quienes han sido dejados al margen de la sociedad lo que alimentó mis valores y dio sentido a mi fe. Puedo decir que el encuentro con los pobres conduce a la conversión y la transformación de nosotros mismos y nuestras actitudes.

El servicio a mis hermanos más pobres se convirtió en una parte integral de mi fe e incluso hoy día anima y condiciona mi actitud profesional.

CARITAS VENEZUELA
Arquidiócesis de Caracas

Costantini: ¿Cuál ha sido el momento más conmovedor en su vida de servicio en Caritas?

Aloysius John: El momento más conmovedor en mi servicio en Caritas es cuando veo a las comunidades que hemos ayudado convertirse en autónomas y libres. Ahí experimentas un sentimiento de realización, porque la comunidad ha encontrado su dignidad humana y puede vivir plenamente su vocación de seres humanos. La experiencia más conmovedora fue el desarrollo de las tribus chakmas en Chittagong Hill Tract en Bangladesh. Apoyé este proyecto con Caritas Bangladesh de 1989 a 1994-95. Me reuní con estas comunidades muchas veces y pude ver su crecimiento y desarrollo de formas concretas.

Costantini: ¿Cuál es el valor añadido de Caritas? ¿Cómo marca Caritas una diferencia en el mundo de hoy?

Aloysius John: Caritas es algo más allá de una organización de desarrollo o una ONG. Es el servicio de la Iglesia con una visión clara. El papa Benedicto XVI escribió que Diakonia o la obra de Caridad es una parte integral de la triple misión de la Iglesia católica. La Liturgia, la Proclamación del Evangelio y la obra de Caridad están interrelacionadas y se presuponen mutuamente. La obra de Caridad es la misión confiada a Caritas.

El propósito de esta misión confiada por la Iglesia es servir, acompañar, defender y expresar solidaridad y amor a través de acciones concretas en forma de proyectos y otras actividades. Esto es exactamente lo que hemos hecho a lo largo de la respuesta COVID-19.


Silvia Costantini

1 de septiembre de 2020

INTENCIONES EN LA ORACIÓN SEPTIEMBRE

Por
INTENCIONES PARA LA ORACIÓN DE CADA MES DEL 2020
FAMILIA DE PEDRO BIENVENIDO NOAILLES
“VIVAMOS LA COMUNIÓN CELEBREMOS LA FAMILIA”


SEPTIEMBRE: Comunidad apostólica de Cartagena (Murcia), comunidad apostólica de Tomás de Burgui (Pamplona) y grupo de asociados laicos de Madrid

31 de agosto de 2020

Movimiento Católico Clima Global

Por

https://youtu.be/zy2HOwSrxRk


PAPA   FRANCISCO


25 de agosto de 2020

Los muertos ignorados en la pandemia del Coronavirus

Por

Papa Francisco nos alerta: «El Señor nos pedirá cuentas»


No tienen nombre, ni siquiera un número o una placa que los identifica. Sus cuerpos yacen en el fondo del mar, del Mar Mediterráneo, ahogados, pasto de los peces y animales marinos.

Han sido más de 20.000 en los últimos seis años, según la Organización Internacional de las Migraciones (OIM). Son migrantes que buscan la paz y un mejor bienestar, con esperanza. Las migraciones hacia Europa desde el Mediterráneo se producen principalmente en verano. Este año se han incrementado más las migraciones con pateras hacia las Islas Canarias, que se ha multiplicado por cinco, prefiriendo al estrecho de Gibraltar por estar muy vigilado.

Eran hombres y mujeres que huyeron de la gran pobreza de sus países de origen, de las guerras, del exilio forzado por causas políticas. Eran hombres y mujeres sin nombre, y el mundo llamado “civilizado” — este mundo que muere del colesterol, mientras otros mueren de pobreza externa—los ignora.

Nadie estaba a su lado mientras se ahogaban, ningún ser querido pudo consolarlos. Vivían en la miseria más absoluta, explotados por las mafias de trata de personas. No son los muertos por el coronavirus Covid-19. Muchos de los muertos por este virus (son ya más de 800.000, la peste del siglo XXI) han muerto sin recibir consuelos familiares, pero no eran muertos anónimos, o ignorados, o que huían, que escapaban de la miseria o del terror: eran enfermos que se contagiaron de un terrible virus.

En el mundo, “se hacen esfuerzos de búsqueda, rescate e identificación cuando los desaparecidos vienen de un país rico. Pero nada se hace si se trata de migrantes cruzando el Mediterráneo”, dijo Frank Laczko, director del Centro de Análisis de Datos Migratorios Globales de la OIM. No todos los humanos somos iguales.

Todos los muertos son –eran– personas que merecían todos los cuidados y tenían la misma dignidad. Hoy nos fijamos en los muertos migrantes que mueren a lo largo de los caminos que van hacia el norte, o en los mares que los llevan a Europa o a otros países para mejorar su vida y la de sus familias. También mueren quienes emigran de los países del Sur a otros países del Sur, así como migrantes que van de países del Norte a otros países del Norte.

Y no es solamente el hecho de que al alcanzar el suelo de otro país se acaba la explotación de los migrantes. Estos buscan un trabajo para enviar unos dineritos a su familia, y se han creado mafias de colocación de migrantes, sobre todo en la agricultura, que les dan un contrato de trabajo, pero sin derecho a nada: solo tienen obligaciones, salarios bajos, horas de trabajo interminables, que pueden alcanzar 60 horas a la semana a pleno sol, viven hacinados en algún local o en la calle debajo de cartones, con el menosprecio de muchos ciudadanos creyendo que son delincuentes.

Damos algunas cifras que facilita Naciones Unidas: El número de migrantes internacionales a nivel global ascendió en la actualidad a 272 millones, un registro que indica un incremento de 51 millones de personas desde el año 2010. India, México, China y Rusia, los países que más personas abandonan sus países y Europa es el continente que más inmigrantes recibe. 

Todos los países del sur de Europa, con Alemania y Suecia, reciben migrantes de África, de Asia y de América Latina (aunque menos de este subcontinente). La distribución regional de los migrantes internacionales está liderada por Europa que alberga a 82 millones de personas, seguidas por América del Norte con 59 millones, mientras que África del Norte y Asia Occidental hospedan a 49 millones.

El papa Francisco, gran defensor de los migrantes, recordó el pasado domingo el décimo aniversario de la masacre en México de 72 migrantes, en su mayoría latinoamericanos que intentaban llegar a Estados Unidos, y expresó su «solidaridad» con los familiares que aún reclaman justicia.

MIGRANTS
Shutterstock | Ververidis Vasilis

Tras la tradicional oración del Ángelus, el Papa rindió homenaje a esas «personas de diferentes países que buscaban una vida mejor», masacradas entre el 22 y 23 de agosto de 2010 en el municipio de San Fernando (estado de Tamaulipas, noreste). «Expreso mi solidaridad a las familias de las víctimas que todavía hoy invocan justicia y verdad sobre lo sucedido«.

Y añadió el Papa: «El Señor nos pedirá cuentas de todos los migrantes caídos en los viajes de la esperanza. Han sido víctimas de la cultura del descarte».

Salvador Aragonés | Ago 24, 2020

15 de agosto de 2020

RECORDATORIO ORACION MENSUAL

Por
INTENCIONES PARA LA ORACIÓN DE CADA MES DEL 2020
FAMILIA DE PEDRO BIENVENIDO NOAILLES
“VIVAMOS LA COMUNIÓN CELEBREMOS LA FAMILIA”


AGOSTO: por toda la Familia de PBN en el mundo

10 de agosto de 2020

#ADOPTAUNASEMILLA

Por
La Vía Campesina ha relanzado la Campaña
Global «Semillas Campesinas patrimonio
de los pueblos al servicio de la
humanidad» y en este marco se lleva a cabo la
acción #AdoptaUnaSemilla. Para participar
cualquier campesino o comunidad debe asumir el
compromiso de adoptar una variedad de semilla.
La semilla puede ser aquella que despierte mayor
interés, por su identidad, territorio, o como parte
de la afirmación de su propia cultura. Cada
participante debe convertirse en guardián de esa
semilla, garantizando su propagación.
La idea es crear una gran red de semillas
campesinas, recuperar variedades y ampliar la
producción hacia la soberanía alimentaria de los
pueblos. Como resultado de esta acción se
pretende que muchas comunidades fortalezcan su
biodiversidad, garantizando así, su capacidad
productiva. Esta es una acción por la vida, para
impedir que las multinacionales se apropien de las
semillas campesinas y sigan disminuyendo la
autonomía y biodiversidad de los pueblos. Sin las
semillas campesinas la agricultura campesina se
torna rehén de las multinacionales.

Cualquier persona o comunidad puede formar
parte de esta red. Lo importante es reconocer y
recuperar el valor incalculable de las semillas.
Conservar la biodiversidad de semillas es sinónimo
de autonomía de insumos y de toma de decisiones,
pues si las semillas están en manos de las
comunidades pueden decidir cuándo y cómo
plantar. Las semillas son el núcleo para la
continuidad de la agricultura campesina y la
producción de alimentos saludables para todos.
Solo alcanzaremos la soberanía alimentaria si las
semillas están bajo la protección del campesinado,
de las comunidades y pueblos del mundo.
Materializar esta acción es garantizar el derecho de
alimentos de calidad para el campo y la ciudad.
Mariama Sonko es un ejemplo de guardiana de
semillas, vive en la Comunidad Niagui de Senegal,
en la ribera del río Casamance. La comunidad de
Niagui está muy involucrada en su soberanía
alimentaria, en conservar sus semillas que les
permitan sembrar sus propios alimentos. Mariama
Sonko, encargada de custodiar las semillas,
muestra hileras de vasijas de barro de diversos
tamaños alineadas sobre las paredes de adobe de
una casa en un barrio de la comunidad. El barro
regula la temperatura, algo fundamental para
conservar las semillas. Las mujeres hacen las ollas
con sus tapas poniendo frases diversas en los
lados para ayudarles a reflexionar sobre la
importancia de las semillas. Además, son las
encargadas de trasmitir los cuidados y saberes de
las semillas de generación en generación.
El objetivo es la conservación de las semillas a
largo plazo, manteniendo las semillas activas,
es decir, semillas que todo el tiempo estén en los
campos, y que sembrándose se intercambien
cosecha tras cosecha. La Comunidad Niagui
mantiene unas veinte variedades de arroz, además
de sorgo, maíz y mijo. Las semillas tradicionales
son mucho más resistentes y adaptables a los
cambios del clima, a la pérdida de fertilidad del
suelo o a la falta de lluvia.
Esta es una acción para promover la autonomía del
campesinado a nivel global. Las semillas
campesinas son el corazón de la lucha por la
soberanía alimentaria. Si te apetece puedes
sumarte a la acción «Adopta una Semilla» y
contribuir a que las semillas campesinas
permanezcan en las manos de quienes alimentan
a los pueblos de manera sana y justa.

#ADOPTAUNASEMILLA

FUENTE: nyeleni.org
TEXTO: Encarni Castillo

7 de agosto de 2020

UMOYA

Por
«EL MUNDO TIENE
MUCHO QUE
APRENDER DEL
CONTINENTE AFRICANO»
El futuro del planeta pasa sin duda por África


Hace ya 9 años el informe
anual del Instituto
Worldwatch «La
Situación del Mundo 2011:
Innovaciones para alimentar el
planeta», llegaba a la conclusión
de que «el mundo tiene
mucho que aprender del
continente africano»,
desde su papel en la
prevención de un cambio
climático catastrófico, hasta en
cómo están alimentando a la
población los agricultores
urbanos, y por qué es
fundamental la diversidad de los
cultivos conservada por los
campesinos.
Soluciones africanas a
problemas africanos, sin
duda alguna. Cuando la
población se remanga para
trabajar por mejorar las
condiciones de vida de sus
conciudadanos, para crear redes
de apoyo, para no esperar
cambios desde arriba ni desde
países extranjeros, para luchar
por sus propios medios contra
leyes y situaciones injustas,
entonces las cosas empiezan a
mejorar y de una manera más
consciente y permanente. A
Fondo nos trae historias de
resiliencia y superación, de
autogestión, iniciativas
populares, movimientos de base
que pueden servir de modelo y
ejemplo en otras comunidades
en todo el mundo:
Contra la revolución verde, que
no ha solucionado nada sino que
ha producido la ruina de los
agricultores y la pérdida de la
biodiversidad, la comunidad
Niagui en Senegal conserva
semillas de variedades de arroz,
sorgo, maíz y mijo dentro de la
Campaña Global «Semillas
Campesinas patrimonio de los
pueblos al servicio de la
humanidad».
FUENTE: Nyeleny.org
Pequeñas organizaciones de
África Occidental y Central se
han unido en la Alianza contra
las plantaciones
industriales, luchando contra
las plantaciones corporativas de
palma aceitera y otras
plantaciones industriales.
FUENTE: Grain.org
En la actual crisis sanitaria de
la COVID-19, movimientos
sociales como Y’en a Marre,
Balai Citoyen, Filimbi y Lucha
han volcado sus esfuerzos en la
sensibilización y en la difusión
de las medidas de prevención
para frenar el avance de la
enfermedad, centrando su rol de
vertebración social en la defensa
de los miembros de la
comunidad y utilizado su rol de
prestigio en transmitir mensajes
cargados de civismo y
ciudadanía.
FUENTE: Africaye.org
En España, con los últimos
acontecimientos de racismo y
brutalidad policial ocurridos en
EEUU, la comunidad
afrodescendiente y negra
africana se han unido para
formar una asociación que
luche contra el racismo
institucional y social que
todavía existe en nuestro país.
Sus protestas han estado
cargadas de emotividad y nos
han enseñado que no estamos
libres de racismo y que tenemos
que empezar por cambiar
nosotros mismos para poder
apoyar y acompañar a los
pueblos africanos.




FUENTE: eldiario.es
TEXTO: Eva Torre

25 años de asociado

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Último compromiso Pozuelo julio 2019

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Imagen en la Isla

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MONASTERIO de OTEIZA

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